ESTADO ESPAÑOL // AL MENOS CUATRO PERSONAS RELATAN SECUESTROS
¿Vuelve la guerra sucia contra ETA?

Los recientes casos de amenazas, secuestros y
agresiones contra militantes de la izquierda
abertzale a manos de supuestos policías y la
desaparición en territorio francés del militante
de ETA Jon Anza han llevado a que organismos
antirrepresivos vascos denuncien la reaparición
de dinámicas de guerra sucia y terrorismo
de Estado a ambos lados de la frontera.

21/10/09 · 11:15
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La denuncia de la desaparición de
Jon Anza hace seis meses ha encendido
las alarmas. Anza, militante de
ETA, se encuentra en paradero desconocido
desde que el pasado 18 de
abril tomara un tren en Baiona con
dirección a Toulouse. Según una información
difundida el 2 de octubre

por el diario vasco Gara, agentes españoles
le habrían interceptado durante
ese trayecto, le habrían obligado
a descender del tren y, detenido
ilegalmente, habría sido sometido a
interrogatorio. Aquejado de una enfermedad
grave, Anza habría fallecido
durante el mismo y su cuerpo habría
sido enterrado en algún punto
indeterminado del país galo.

Estas informaciones, "facilitadas
por fuentes que han tenido contacto
con conocedores directos del caso",
además de hablar de un nuevo episodio
de guerra sucia, constatarían
algo ya sabido: la presencia constante
y habitual de policías españoles en
territorio francés en tareas directamente
vinculadas a la lucha contra
ETA. En el caso del secuestro y más
que hipotética muerte de Jon Anza,
se desconoce todavía el grado de colaboración
y conocimiento de las autoridades
francesas.

La desaparición de Anza fue denunciada
en una rueda de prensa por
sus familiares el 15 de mayo. Cuatro
días más tarde, en un comunicado,
ETA señalaba que Anza se dirigía entonces
a un encuentro con miembros
de la organización armada y responsabilizaba
de su desaparición a los
gobiernos español y francés. A pesar
de las numerosas movilizaciones a
ambos lados de la frontera que exigían
el esclarecimiento de los hechos,
el mutismo del ejecutivo español ha
sido absoluto desde el pasado abril.
Sólo el ministro Rubalcaba se ha referido
al caso, primero para calificarlo
como “patraña” y después para
afirmar que la desaparición de Anza
no tiene "nada que ver con las
Fuerzas de Seguridad del Estado".

La presencia policial española en
suelo francés no es ninguna novedad,
aunque se mueve entre dos
aguas. En diciembre de 2007, ETA
mató a dos agentes de la Guardia
Civil en la localidad de Capbretton.
Ambos agentes realizaban tareas directas
de seguimiento de miembros
de ETA. Sólo una semana después,
Sarkozy y Zapatero pactaron en
Lisboa que la policía española actuaría
en territorio francés con normalidad.
Para ello se redactó un tratado
internacional, ya que lo acordado
afectaba a la soberanía de ambos estados.
Un mes después, el acuerdo
hispano-galo fue completado con un
protocolo ad hoc suscrito entre Peréz
Rubalcaba y su entonces homóloga
francesa Michèle Alliot-Marie para
crear unidades policiales conjuntas.
Pero esta colaboración policial tiene
bases contradictorias. La legislación
francesa no permite a ningún policía
español ir armado salvo si la investigación
cuenta con la preceptiva autorización
judicial francesa, y en esos
términos está redactado el acuerdo.
Existen, entonces, los equipos mixtos
bajo mandato judicial, pero hay
también actuaciones policiales españolas
al margen del control judicial.

Cuatro secuestros en 8 meses

El secuestro de Jon Anza contaría
con recientes precedentes, al menos
en su modus operandi. En los últimos
ocho meses se han denunciado
al menos cuatro secuestros de militantes
de la izquierda abertzale. Dos
décadas después de los atentados
de los GAL en Iparralde (País Vasco
francés), el refugiado político Juan
Mari Mujika denunciaba que el pasado
11 de diciembre fue abordado
por agentes españoles en Donapaleu,
en el departamento francés
de Pirineos Atlánticos. Según su relato,
lo retuvieron ilegalmente durante
dos horas en una chabola, lo
interrogaron y lo amenazaron.

En mayo, a este lado de la frontera,
el ex preso Lander Fernández fue
secuestrado en Bilbao por agentes
de paisano que aseguraron ser ertzainas
y le exigieron que colaborara
con la fuerzas policiales. Fue apaleado
tras negarse. El caso se agravó
tras denunciar Fernández públicamente
los hechos. Fue detenido por
orden de la Audiencia Nacional, aunque
liberado un mes después. Más
recientemente, el pasado julio, el ex
preso Julio Alain Berastegi denunció
haber sido secuestrado, torturado e
interrogado durante siete horas en
un bosque de la localidad navarra de
Irunberri. Berastegi relata que fue
abordado a punta de metralleta por
12 encapuchados tras acudir a una
cita concertada telefónicamente por
unos supuestos clientes que requerían
sus servicios como albañil.

El último caso conocido es el de
Daniel Saralegi, portavoz de la plataforma
Gora Iruña!
. Según su relato,
fue interceptado en Pamplona, retenido
a la fuerza y amenazado durante
siete horas por dos personas que
adujeron ser policías sin mostrar
identificación alguna. Abordado de
noche cerca de su casa, fue trasladado
en un vehículo sin distintivos hasta
un polígono industrial y, después,
a un piso de la capital navarra. Aunque
los hechos se remontan a marzo,
no los denunció pública y judicialmente
hasta el pasado septiembre.

Al caso de Saralegi se suma el de
Imanol Pancorbo y Saoia Zerain, que
también denunciaron el pasado 16
de septiembre haber sido retenidos y
amenazados por miembros de las
FSE. Pancorbo fue abordado en Alacant
(País Valencià) durante sus vacaciones
y fue amenazado tras rechazar
una oferta de "mucho dinero"
para que colaborara. Zerain recibe
periódicas llamadas amenazadoras
desde el pasado 24 de julio.

A estos episodios de guerra sucia
y estrategias de amedrentamiento
cabe añadir la reaparición de grupos
fascistas en Euskal Herria. El
pasado 22 de septiembre, Falange
y Tradición, un hasta ahora desconocido
grupo, revindicó 25 ataques
y sabotajes. En un comunicado,
donde se definen como "movimiento
patriota español" anuncian que
actuarán "con los medios que considere
precisos y lo hará especialmente
contra los enemigos jurados
de la patria: el separatismo terrorista,
el comunismo criminal y el liberalismo
anticristiano". Entre sus
ataques: la colocación de dos artefactos
explosivos.


LOS SERVICIOS DE INFORMACIÓN DESESTABILIZAN LA COALICIÓN NABAI

"El Partido Socialista habría
utilizado sus contactos
en el
seno de los servicios de información
españoles para infiltrarse
en la coalición Nafarroa
Bai, que agrupa a cuatro partidos
nacionalistas vascos". Con
estas palabras el semanario
francés La Lettre de l’Expansion
describía en su número
1.944 de abril de 2009 un
presunto operativo de espionaje
de los servicios de información
españoles. La revista, perteneciente
al mismo grupo que
edita el semanario de opinión
L’Express, tiene un perfil elitista
y está dirigida sobre todo a
altos cargos de empresas e
instituciones, así como políticos
y economistas. El precio
de venta, unos 25 euros, es
una muestra de lo exclusivo de
esta revista, que en más de
una ocasión ha publicado
informaciones inéditas sobre
asuntos relacionados con el
Ejército y la Policía francesa.
El objetivo de esta infiltración
no sería otro que "desestabilizar
a su rival, que le arrebató
el segundo lugar en las últimas
elecciones regionales en Navarra".
El PSOE, que negó el
intento de desestabilización de
su entonces aliado en varios
ayuntamientos, exigió en agosto
a La Lettre de l’Expansion
una "urgente rectificación"
bajo amenaza de querella.
Hasta ahora no ha habido ni
rectificación ni querella. En
septiembre, el coordinador de
Aralar en Navarra y parlamentario
de NaBai, Txentxo Jiménez,
volvía a hablar de infiltración
al denunciar el cambio de
actitud y acercamiento a UPN
de Arantza Arenzana, una de
sus concejales en el Ayuntamiento
de Zizur Mayor. Según
Jiménez, Aralar ha contrastado
que la ex concejala es una
"infiltrada" para la "desestabilización"
de Aralar y de NaBai.
Tras esta operación, Aralar sitúa
a la pareja de la concejala,
el argentino Mariano Alejandro
Bellefant, un personaje que relacionan
con servicios de información
y al que acusan de tener
un oscuro pasado.


"ROMPER EL
SILENCIO"

El 3 de octubre, familiares y allegados
de Jon Anza, en una rueda
de prensa junto a familiares de
víctimas del GAL, denunciaron
que "han comenzado a secuestrar
a militantes políticos, con el
objetivo de instalar el miedo y
conseguir información política".
Por ello hicieron un llamamiento
a que "mediante la movilización
y la presión de los y las ciudadanas,
construir un muro ante la represión
y la guerra sucia". Asimismo,
reclamaron a instituciones y
partidos que se posicionen de
forma "clara" ante la desaparición
de Anza ya que datos difundidos
apuntan "claramente en la
dirección de la guerra sucia".

ANZA: SEIS MESES
DESAPARECIDO

15 DE MAYO 2009
_ La familia de Jon Anza, en rueda de prensa,
da a conocer su desaparición y que ya ha
presentado una denuncia judicial en Baiona.
Cuatro días más tarde ETA responsabiliza de
la misma a los gobiernos galo y español.

15 DE JUNIO
_ En respuesta a un periodista, Rubalcaba afirma
que: "es evidente que las FSE no tienen
nada que ver con esa desaparición. Más
bien entiendo que forma parte de un problema
de ETA y así nos lo ha hecho saber ETA".

12 DE SEPTIEMBRE
_ Kayanakis, la fiscal de Baiona, declara en un
diario francés: "Por lo que tengo entendido,
no es precisamente habitual que ETA denuncie
a sus miembros para que los detenga
la policía". ¿Sutil respuesta a Rubalcaba?

2 DE OCTUBRE
_ El diario vasco Gara publica una breve nota
en la que afirma que "un cuerpo policial
español habría enterrado a Jon Anza en
suelo francés". Nadie lo ha desmentido.

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