Homenaje en Ceuta
El Tarajal se resiste al olvido

Una manifestación en Ceuta recuerda a las víctmas que perecieron intentando entrar en la ciudad autónoma y pide un cambio de rumbo en las políticas migratorias. La protesta ha dado fin a los actos en conmemoración del primer aniversario de la tragedia.

09/02/15 · 10:17

La gente se apelotonaba en la entrada del Centro de Estancia Temporal para Inmigrantes (CETI), según los taxis los iban trayendo. La lluvia, inusual en el norte africano, enrarecía el ambiente. La seguridad del centro se amontonaba nerviosa en las puertas, poco acostumbrada a estas multitudes. La gente trataba de cubrirse bajo el techo de la entrada. Migrantes subsaharianos comenzaban a salir para unirse a la marcha y recordar a sus colegas caídos.

“Vuestra presencia hoy aquí nos llena de inspiración y nos da energías para afrontar el futuro. Es importante recordar que no estamos solos”, diría mas tarde, megáfono en mano, un migrante del CETI ante el público presente.

Quinientas personas provenientes de todas las esquinas del Estado se habían concentrado el 7 de febrero en la ciudad autónoma de Ceuta. Diversas organizaciones como CEAR, SOS Racismo, Andalucía Acoge, Plataforma Todos Somos Migrantes de Sevilla, APDHA, Migreurop y locales como ELIN, además de activistas de diverso origenconformaron la marcha. El objetivo: recordar a las víctimas de la ya conocida como 'Tragedia del Tarajal', que recibe su nombre de la playa fronteriza con Marruecos donde hace exactamente un año varios migrantes subsaharianos intentaron cruzar a nado, en un intento desesperado de atravesar la valla que separa Europa de África.

Tardamos mucho en saber lo que realmente ocurrió aquel día, y sigue habiendo multitud de detalles sin esclarecer debido a la cadena de mentiras lanzada por las autoridades. Lo que se sabe se ha logrado reconstruir gracias al testimonio de varios supervivientes y a la labor de recolección de datos e investigación que han realizado varias ONG sobre el terreno.

La mañana del 6 de febrero de 2014 unos trescientos migrantes salieron del campamento de Cassiago con el propósito de entrar en la ciudad de Ceuta y materializar su sueño de llegar a Europa. La valla de Ceuta, a diferencia de la de Melilla, es prácticamente inexpugnable debido a que en su construcción se ha aprovechado el relieve del terreno. Las concertinas en la valla recuerdan el precio que uno puede pagar si intenta lo que no debe. Esto provoca que los migrantes intenten caminos alternativos al salto. Aquel día, el plan era el puesto fronterizo de El Tarajal, la única brecha en la muralla.
 

Sigue habiendo multitud de detalles sin esclarecer debido a la cadena de mentiras lanzada por las autoridades
La Gendarmería marroquí, presente en la valla, interceptó al grupo y rápidamente se desplegaron por la entrada bloqueando el intento, con lo que los que llegaban juntos tuvieron que dispersarse. Unos doscientos se tiraron a la playa en un intento desesperado por aprovechar el caos, y los que lograban burlar a los gendarmes se tiraban al mar para bordear el espigón que supone la ultima prueba antes de pisar suelo español.

Del otro lado de la valla esperaba la Guardia Civil, que no dudó en utilizar material antidisturbios, pelotas de goma y gas lacrimógeno contra las personas que se encontraban en el agua.

Los impactos en la cara y zonas vitales provocaron el fallecimiento de al menos 15 personas, según las organizaciones que trabajan sobre el terreno. Veintisiete consiguieron escapar de la muerte y llegar a la playa española, pero fueron expulsadas ilegalmente por las unidades de la Guardia Civil.

Esa misma mañana el Ministerio del Interior emitía un comunicado en el que explicaba el intento de entrada negando cualquier participación de la Guardia Civil, y alegando que los migrantes nunca llegaron a atravesar el bloqueo de los militares marroquíes, desvinculándose de lo ocurrido. Pero los testimonios de los supervivientes, una grabación de un vecino y los cadáveres que iban apareciendo en la playa española contradecían la versión oficial.

Tras la aparición de pruebas e investigaciones periodísticas, las versiones del Ministerio fueron cambiando numerosas veces en el mismo día y en los días posteriores, de forma profundamente incongruente, intentando evadir todas las responsabilidades posibles.

Grupos como la Asociación Pro Derechos Humanos de Andalucía (APDHA) hablaron de "intoxicación informativa sin precedentes". La ONG Caminando Fronteras realizaría una escrupulosa labor de investigación poniendo nombre y apellidos a las víctimas de aquel día. Aunque pasado el tiempo se pudo establecer en 15 el número de víctimas mortales demostrables, más de cincuenta personas continúan desaparecidas. El Gobierno obstruyó todo intento de averiguar la verdad. Para cuando las imágenes fueron por fin sacadas a la luz, la verdad ya era obvia, habían muerto debido a la acción de la Guardia Civil.

Tras el revuelo creado incluso a nivel europeo, se abrió una investigación a cargo de la jueza María del Carmen Serván, del Juzgado de Instrucción numero 6 de Ceuta. En noviembre varios familiares de las víctimas se personaron como acusación particular, y en diciembre la jueza pidió trasladar la investigación a la Audiencia Nacional, considerando que los hechos tuvieron lugar en aguas marroquíes.

Los impactos en la cara y zonas vitales provocaron el fallecimiento de al menos 15 personas
A un año de la tragedia, la Audiencia Nacional rechazó la semana pasada la petición de la jueza, al considerar que no se puede establecer que las muertes sucedieran en aguas marroquíes.

Al margen de las investigaciones oficiales, numerosas ONG consideran a día de hoy que las pruebas hablan por sí solas, y de esta idea surge la convocatoria en el aniversario de la tragedia. Aunque la iniciativa surgió de Ceuta, varias ciudades europeas se adhirieron a la convocatoria de acciones, como Londres, Dusseldorf o Berlín, donde la Coalición Internacional de Sin Papeles y Refugiados (CISPM) ha organizado una semana de actividades, conferencias, charlas y protestas por la Tragedia del Tarajal. En el Estado español se han llevado a cabo varias acciones en Bilbo, Barcelona, Madrid, Asturias o Valencia. Por su parte en Tánger, hogar de muchos migrates en ruta donde el recuerdo de la tragedia aún se mantiene fresco para varios de ellos, grupos como el Conseil d’Inmigrants o la Organización Democratique du Travail han organizado una jornada conmemorativa en la que han intervenido víctimas, supervivientes, testigos y amigos de los fallecidos aquel día. Una exposición de fotos sobre la migración en la Frontera Sur, música y una misa de recuerdo han cerrado el acto al que han asistido numerosos subsaharianos.

En Ceuta, la manifestación recorrió las calles con gritos de protesta para terminar en aquel mismo espigón de la playa del Tarajal, en la que en semanas posteriores a la tragedia seguían apareciendo cadáveres flotando, según relatan los vecinos. Los manifestantes, en un ambiente serio y emotivo, han llenado ese tramo de la valla con carteles que apelaban a la justicia, recordando que tras un año no se han depurado responsabilidades ni aclarado los hechos. Al grito de "ninguna persona es ilegal", los manifestantes colocaron una placa conmemorativa al lado de la valla, leyeron un comunicado en árabe y castellano, escucharon una canción compuesta por un superviviente y, para terminar, lanzaron al aire una serie de lámparas aerostáticas para honrar a los muertos y mandar un mensaje de solidaridad a los migrantes que en el cercano Cassiago todavía esperan tener su oportunidad de pisar Europa. Esperemos que, esta vez, salgan con vida del intento.

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