MEMORIA HISTÓRICA // SEAT REFLEJA 70 AÑOS DE LUCHA OBRERA DESDE SU CREACIÓN EN PLENO FRANQUISMO
SEAT: Industria y lucha en cuatro siglas

Tras el cierre de la exposición ‘Seat 1950-1977. La
arquitectura de la represión’, repasamos la historia de los
derechos laborales en sus fábricas y en todo el Estado.

, Barcelona
11/05/11 · 8:00
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Empezó como empresa pública y semimonopolio,
acaba de cumplir su
sexagésimo aniversario y cuenta más
de 13.000 personas en plantilla.
Hablar de SEAT supone hablar de
buena parte de la historia industrial
del Estado español
. Por eso y por la
tradición reivindicativa de sus trabajadores,
viendo lo que pasó y lo que
pasa, repasamos la evolución de la
lucha obrera
y del sindicalismo.

SEAT cambió de manos en los ‘80,
en plena crisis económica, en pleno
reacomodo del capitalismo a la nueva
democracia liberal en España. Del
acuerdo al que llegaron el régimen
franquista y la italiana FIAT para fabricar
utilitarios ya no queda nada
y
ahora es Volkswagen la que impone
los cambios, los ritmos y las necesidades
de producción. Hoy la plantilla,
presionada quizá más por la
amenaza de la crisis que por la crisis
en sí, fabricará el Audi Q3 a cambio
de una congelación salarial.
Volkswagen puso esta condición a
los trabajadores para llevar el modelo
a Barcelona. La decisión se votó
en referéndum, pero con tan poca
participación que algunos sectores,
como la CGT, no lo consideraron válido.
Las fuentes entrevistadas aseguran
que en realidad la empresa ya
sabía en 2007 que el Q3 se haría aquí.

Marcha atrás en los derechos

Pero en todos estos años ha habido
una involución en la organización
del trabajo y en las condiciones laborales.
Como nos cuenta Carles Vallejo,
en la empresa desde hace 40 años,
SEAT fue un ejemplo perfecto de fordismo
en el Franquismo, con una organización
castrense propia de sus
dirigentes, y lo sigue siendo hoy, aunque
en versión civil. Según Vallejo, la
situación es quizá peor. El toyotismo,
la versión del fordismo desarrollada
en los ‘70 y que SEAT aplica
hoy, supone que el trabajador añada
capacidades intelectuales en su tarea,
debido al autocontrol de la calidad
y a la flexibilidad que se le exige
para que sea capaz de distinguir procesos
dentro de la misma cadena. Si
antes sólo se encargaba de poner una
pieza, ahora tiene que decidir qué
pieza pone y controlar que esté bien
puesta. La alienación es aún mayor.

De igual modo, la introducción de
la flexibilidad en la cadena mediante
los círculos de trabajo se traduce en
un control entre trabajadores, al sustituir
al encargado por un responsable
de entre ellos mismos. Como explica
Diego Rejón, de CGT, además
hay nuevos sistemas agresivos de
control del tiempo
y el cambio de maquinaria
ha supuesto nuevos tipos de
enfermedades en las articulaciones.

El contraataque a los derechos sociales
no es nuevo y Rejón recuerda
cuando en los ‘80 se exigió trabajar
también los sábados. Con la pérdida
de la competitividad como excusa, y
un absurdo argumento ateísta de por
medio
(“librar los sábados es un artificio
católico”), la empresa logró este
retroceso. Más tarde se rebajó el precio
de la hora en festivo, hasta igualar
en la práctica con los laborables.

Marcha atrás en la lucha

Para entender este largo proceso de
pérdida de derechos podemos fijarnos
en la evolución de la lucha obrera
y sindical. Los trabajadores de
SEAT, como los del resto del Estado,
parten de la situación política de brutal
represión. En esta empresa automovilística
fue de especial gravedad
por ser pública y una de las joyas industriales
de la corona. La plantilla
presenciaba la muerte de Franco en
pleno auge de la lucha
, con asambleas
multitudinarias en el campo de
fútbol de la Zona Franca y la consecución
del convenio. La masa obrera,
joven y procedente del mundo rural,
se le va de las manos al régimen
y triunfa Comisiones Obreras.

A partir de ahí, Rejón ve una deriva
de los sindicatos mayoritarios, que
se acomodan y se vuelven grandes
maquinarias con intereses propios.
Así, a finales de los ’80, y siempre según
Rejón, CC OO expulsa a algunos
de sus miembros por denunciar la
corrupción de los propios sindicatos

en las contrataciones de personal. Si
uno era delegado sindical de UGT o
CC OO, sus hijos tenían trabajo garantizado.
Rejón añade, a modo de
ejemplo de este nuevo statu quo, que
muchos delegados de UGT en SEAT
son regidores del PSC en la zona.

Tanto Vallejo como Rejón coinciden
al observar un mayor individualismo
en la plantilla de SEAT, que
achacan a un cambio general de valores.
Los sindicatos tradicionales
crean suspicacias en buena parte de
la plantilla
que, de todos modos, no
ha demostrado ser muy partidaria de
otros tipos de acción colectiva.

El discutido cierre de la exposición 'Seat 1950-1977'

En febrero, el nuevo Gobierno de la Generalitat cerró el Memorial Democrático y se llevó por delante la exposición "Seat 1950-1977. La arquitectura de la represión". La polémica no tardó en surgir, pese a que se alegaron problemas de salubridad en el edificio en el que estaba. Algunas voces, como la de Joan Herrera (ICV)  pusieron en duda si los motivos eran técnicos o políticos. En cualquier caso, se anunció que en mayo se decidiría un nuevo emplazamiento. Quizá entonces, cuando veamos qué ocurre con él, queden claros definitivamente los verdaderos motivos del cierre.

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