ESTADO ESPAÑOL / OTRA FORMA DE APRENDER
Las universidades populares suman más de 300 centros

Un estudio de la Universidad de Granada destaca la labor
social de las universidades populares en las zonas con menor
nivel socio-económico, y cifra los alumnos en el Estado en dos
millones, mayoritariamente mujeres.

01/11/07 · 0:00
Edición impresa
JPG - 4.9 KB
 
ALUMNAS. El 80% de las integrantes de
las Universidades Populares son mujeres.
En la foto, la Universidad de Albacete./Julián / Flickr.com

La educación popular tiene como
una de sus instituciones referentes
en el Estado español a las universidades
populares (UU PP), que hoy
conforman una amplia red compuesta,
al menos, por 300 universidades
y dos millones de estudiantes,
según un estudio de Juan Antonio
López Núñez en la Universidad de
Granada. Sin embargo, en el informe
se limita a estudiar los centros
que son financiados por diferentes
instituciones públicas, preferentemente
ayuntamientos, y se olvida de
los proyectos independientes autogestionados,
que aunque en menor
número también existen. Esta dependencia
económica, reconoce López
Núñez, “lleva muchas veces incluida
la dependencia ideológica”.

Para López Núñez, este tipo de
instituciones académicas se han establecido
con mayor éxito “donde el
nivel socioeconómico de las poblaciones
es medio-bajo”, las localidades
no sobrepasan los 15.000 habitantes
y en áreas donde los gobiernos
de centroizquierda son más habituales,
como Andalucía, Castilla-
La Mancha o Extremadura. En estas
zonas, López Núñez sitúa a la mitad
de este tipo de universidades en el
Estado.

“El mero hecho de aprender”

Unos centros que acogen principalmente
a mujeres, que representan el
80% de las personas que acuden a
ellos, un porcentaje que se ve reducido
hasta el 45%, cuando hablamos
de las mujeres que se encargan de
dirigir estos proyectos. Además, esta
tesis reconoce que su alumnado
se suele componer de “jóvenes en
busca de su primer empleo, parados,
mujeres maltratadas o amas de casa”,
aunque admite que la mayoría
(el 65,4%) son personas que ya están
trabajando y su mayor interés es
“el mero hecho de aprender”, aunque
las juntas directivas y monitores
“creen que los participantes acuden
a las universidades populares por
motivos profesionales o buscando
relaciones sociales”, según afirma
López Núñez.

Además, traza unas características
comunes de su amplía oferta,
ya que su público va desde los siete
años hasta los 72. Una heterogeneidad
en las edades que puede ser recogida
en las aulas por la adaptación
que se realiza en las universidades
populares de los cursos a las personas
que componen las aulas, “lo que
conlleva una gran diversidad de
unas a otras”, porque basan sus
procesos de enseñanza-aprendizaje
en “una planificación previa teniendo
en cuenta las características específicas
de los participantes a los
que va destinada. A su vez, no es una
oferta formativa estática, sino que se
ve afectada por variables como el
número de matriculados, factores
económicos...”. Aunque son “las actividades
de carácter cultural las que
gozan de mayor aceptación entre los
participantes”, explica en su tesis
doctoral Juan Antonio López Núñez.

Además, recalca el estudio, “la característica
principal de ese proceso
de enseñanza-aprendizaje es la utilización
de una metodología dinámica
y participativa que actúa, a su vez,
como motor de motivación entre los
participantes. No se llega a evaluar
de forma sancionadora y sí que se
utiliza la evaluación formativa”.

A pesar de este proceso complementario
entre enseñanza y aprendizaje,
denuncia que son muy pocas
las que cuentan con órganos de representación
y participación de los
estudiantes, basándose primordialmente
en una estructura jerárquica,
aunque matiza que en estas instituciones
subvencionadas, “a mayor
complejidad de las universidades,
más probabilidad de organización
horizontal que permita la participación
y el debate de todos”.

Tags relacionados: Educación
+A Agrandar texto
+A Disminuir texto
Licencia

comentarios

0

separador

Tienda El Salto