ASTRONOMÍA // DIFERENTES MODELOS PARA LA COMPRENSIÓN DEL COSMOS
Últimas noticias del universo: energía oscura

Los guionistas de ciencia-ficción nunca lo habían tenido tan fácil. La ciencia ya
había recurrido para entender el universo a agujeros negros, partículas exóticas o
materia oscura. Ahora, los últimos estudios consolidan la energía oscura como
firme candidato entre los modelos teóricos para la comprensión del universo.

07/04/06 · 1:57
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DATOS ELOCUENTES. Los cosmólogos estiman que el 75% del universo se compone de energía oscura.

En tiempos de Ptolomeo, la Tierra
y el hombre eran el centro del universo,
hasta que Copérnico, Galileo
y otros destronaron a los hijos de
Dios del centro de la creación. Desde
entonces hemos contemplado cómo
el sol se convertía en un vulgar astro
de los miles de millones que pueblan
la periferia de la galaxia, que a la vez
es uno más de los cientos de miles
de millones que pueden observarse.
Cuando la ciencia ha buscado las
piezas clave para comprender el universo
se ha encontrado con unos datos
elocuentes: como mucho el 5%
de la masa del universo es materia
bariónica (la misma de la que estamos
compuestos usted o yo), en torno
al 20% es materia oscura (deducimos
su existencia, pero no puede detectarse
por su radiación y dudamos
de su naturaleza); y un 75%
es energía oscura.

La energía oscura podría definirse
como un tipo de energía de la que
sospechamos que debe de existir, pero
que no puede explicarse o detectarse
con la Física que manejamos.
Según los últimos estudios sobre la
expansión del universo, puede desempeñar
un papel decisivo en los
modelos con los que los científicos
explican la evolución del Cosmos
desde su inicio hace 13.000 millones
de años hasta hoy, y su comportamiento
futuro. Cuanto más
avanzamos en el conocimiento del
universo, más conscientes somos
de las limitaciones de la ciencia para
alcanzar una comprensión plena
de lo que nos rodea.

Con el descubrimiento en los años
‘20 de que el universo no es un ente
estático sino que está en expansión,
con las galaxias alejándose unas de
otras a enormes velocidades, algunas
de las preguntas eternas como
“de dónde venimos” o “a dónde vamos”
cobraron nuevo sentido. Para
empezar, si el universo está en expansión,
según nos remontemos
atrás en el tiempo éste debería ser
más y más pequeño, y tener un inicio.
Es lo que hoy se conoce como
Big Bang o Gran Explosión. En un
primer momento el universo tenía
un tamaño tan reducido que los cosmólogos
han tenido que recurrir a la
Física de lo más pequeño, la Física
Cuántica, para poder explicar la evolución
de lo más grande. Los extremos
se tocan, como en la más pura
tradición taoista.

El universo futuro

En el otro frente, el de la evolución
futura del universo, se daban tres escenarios
posibles. Por un lado podemos
encontrarnos con que la expansión
se va frenando por efecto de la
fuerza de la gravedad combinada de
toda la materia del universo, que actúa
como un resorte, hasta que eventualmente
el cosmos empieza a contraerse
sobre sí mismo en lo que algunos
han llamado Big Crunch, un
universo cerrado. Por otra parte puede
que la fuerza de la gravedad no
sea capaz de detener la expansión, y
ésta continúe de manera indefinida,
lo que nos daría un universo abierto.
Un universo plano es un punto intermedio.
Que se dé una u otra de
estas posibilidades depende de un
parámetro que relaciona densidad
de energía y de materia, algo así
como la relación entre la fuerza de
la expansión y la fuerza del muelle
gravitatorio.

Tras años de incertidumbre y de
resultados contradictorios, los estudios
demostraron recientemente
que el universo era abierto, es decir,
que se expandiría para siempre.
Para ello, se valieron de uno de los
fenómenos más violentos del universo,
las explosiones de supernova,
como patrón con el que calibrar la
distancia a la que se encontraban
galaxias muy lejanas. Por hacer una
similitud, es como determinar la distancia
a la que se encuentran varios
bosques en base a la comparación
entre los tamaños de árboles de la
misma especie.

Con todo, para que el modelo cosmológico
encajase con las observaciones
había que recurrir a la intervención
de una nueva fuerza que se
opusiese a la gravedad y permitiese
esta expansión eterna. Los científicos
encontraron un candidato idóneo
en la Constante Cosmológica,
una fuerza que Einstein introdujo en
un principio en sus ecuaciones para
evitar que el resultado de su modelo
estuviese en expansión (Einstein
pensaba en un universo estático), y a
la que más tarde se referiría como
“el error más grande de mi vida”.

Los cosmólogos trabajaron duro e
identificaron un efecto cuántico del
vacío como la constante necesaria
para este hueco de la teoría. Pero parece
que tampoco es ésta la solución
definitiva. Los últimos estudios se
han valido de las Explosiones de
Rayos Gamma, un fenómeno violentísimo
aún no demasiado comprendido,
que permite hacer estimaciones
a distancias aún mayores. El resultado
de añadir estas nuevas observaciones
es que la velocidad de
expansión varía de una manera tal
que imposibilita la participación
de un factor como la Constante
Cosmológica y apunta más bien hacia
algún otro tipo de energía desconocida,
la quintaesencia o energía
oscura. En algunos modelos, la fuerza
de expansión es tan intensa que
en unos 20.000 millones de años superará
a la cohesión atómica, provocando
lo que se denomina ‘el gran
desgarro’. Tal vez no sea un final
muy alentador para el universo, pero
puede que estemos ante los inicios
de una visión más abierta del
pensamiento científico.

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