ENTREVISTA : GEERT LOVINK, TEÓRICO CRÍTICO DE INTERNET
”Todavía hay espacios de intervención abiertos”

Director del Institute of Network Cultures de
Amsterdam, Geert Lovink es una de las principales
voces críticas de internet. Además de
fomentar el desarrollo de varios proyectos de
ciberactivismo, ha publicado libros y artículos
que cuestionan la retórica simplista de los gurús
de las nuevas tecnologías de la comunicación
y propone líneas de actuación social. Lovink estuvo en Madrid en las jornadas ’Dominio Abierto’ del Círculo de Bellas Artes, donde hablamos con él.

03/04/08 · 0:00
Edición impresa
JPG - 7.2 KB
Olmo Calvo

DIAGONAL: Para introducirnos a
su teoría sobre la cultura en internet
ha publicado el ensayo The Principle
of Notworking. ¿Qué significado tiene
este concepto que parece tan
esencial en su teoría para comprender
el funcionamiento de internet?

GEERT LOVINK: El notworking es
la base del networking. En principio,
se trata de un concepto aplicado al
mundo laboral. Cuando estamos conectados
a internet dejamos nuestras
tareas a un lado. Teniendo en
cuenta que el uso de internet es hoy
por hoy entretenimiento (correo
electrónico, chat, You Tube, redes
sociales como Facebook,...), la base
de la red es el notworking. Se caracteriza
por la dispersión de información,
el ruido, la confusión...

D.: Los gurús de las nuevas tecnologías
de la comunicación consideran
internet como un universo lleno de
oportunidades para los ciudadanos.
Frente a esa retórica, usted califica
el fenómeno Weblog y Web 2.0 como
un “impulso nihilista” que parte
de individuos. ¿Las comunidades
sociales en red tienen también esa
motivación?

G.L.: Los bloggers, como individuos,
hablan sobre sí mismos. En
ese sentido considero los blogs un
“impulso nihilista”. Las comunidades
sociales tienen otro significado.
Son menos arcaicas, están más integradas
y permiten una comunicación
a tiempo real.

D.: Cualquiera diría que es usted un
destructor de mitos en la sociedad
de la información...

G.L.: No creo en los mensajes simplistas.

D.: Sin embargo, una buena parte de
los denominados nuevos medios son
Weblogs. ¿Qué diferencias tienen
respecto a los medios de comunicación
tradicionales en lo que a su influencia
social se refiere?

G.L.: Mientras que los medios de comunicación
tradicionales concentran
la atención y crean, por ello,
puntos de referencia sociales, los
nuevos medios son más difusos y
desarrollan referencias individuales.

D.: Como especialista en cibercultura,
¿considera que existe una cultura
crítica en internet?

G.L.: No lo suficiente. Pero la práctica
crítica debe venir de nosotros mismos.
Existe una dicotomía entre la
sociedad y la tecnología que nos invade.
Confío en que los jóvenes desarrollen
la cultura crítica que falta.

D.: En ese sentido, la educación debe
ser esencial para promover ese
espíritu crítico...

G.L.: No considero que la educación
sea esencial. Es una cuestión de actitud.
La crítica es una práctica que
surge de nosotros mismos, aunque
sí es importante entender el funcionamiento
tecnológico para poder
cambiar los protocolos de actuación.
Es necesario crear un vocabulario
crítico para los nuevos medios, pero
debemos desarrollarlo entre todos.
Ése es uno de mis proyectos.

D.: Sus palabras desprenden un cierto
optimismo respecto a nuestra capacidad
de actuar en el devenir de
internet...

G.L.: ¿Optimista? Diría más bien posibilista.
Existen espacios de intervención
abiertos, pero creo que no lo
estarán durante mucho tiempo. Tenemos
una oportunidad de cambiar
el desarrollo de internet.

D.: ¿Cómo podemos fomentar un
desarrollo de internet más democrático?
Usted ha defendido en sus publicaciones
el fomento de una dimensión
social y política de internet.

G.L.: No tiene sentido usar internet
para el entretenimiento. Desarrollar
una dimensión más social y política
tampoco es cuestión de incrementar
el tiempo de uso. Tenemos que ir
más allá y preguntarnos por la arquitectura
del sistema. Ni la educación
ni la política lo van a hacer por
nosotros, ni mucho menos el comercio.
El debate sobre la vertiente sociopolítica
se suele reducir a cuestiones
como el voto electrónico. En este
caso, por ejemplo, estoy totalmente
en contra. El voto electrónico mecaniza
el concepto de participación, haciendo
más corrupto al sistema.
Tenemos que entender que internet,
por sí solo, no va a mejorar los niveles
democráticos. Debemos tener
cuidado con esas traducciones mecánicas
porque van en nuestra contra.
El proceso político que se tiene
que dar en internet no va en esa dirección.
Lo que realmente interesa
es reflexionar sobre la arquitectura
under the line. No tiene sentido pensar
que porque estamos conectados
somos amigos. Pero la máquina ya
lo ha decidido. Tenemos que estar
en alerta ante esas implicaciones,
pues nos afectan directamente.

D.: ¿Hay tantas zonas oscuras en
la red?

G.L.: Predomina la confusión. Los
propios hackers dicen ‘no’ a internet
y nos alertan de los peligros de una
confianza absoluta. Nos están diciendo
“cuidado, podemos cambiar
su voto”. Me estoy acordando de las
elecciones en Florida...

D.: ¿Y qué podemos hacer para
contribuir a un mejor desarrollo
de internet?

G.L.: Ser activos, abrir las máquinas,
bloquear el sistema, desarrollar y difundir
el software libre.

Tags relacionados: Facebook Software libre
+A Agrandar texto
+A Disminuir texto
Licencia

comentarios

0

separador

Tienda El Salto