re(d)volución
Software libre y Open Source

Si algo he aprendido en estos
diez años de activismo en el
campo del software libre es
que resulta muy difícil (y más)
convencer a la gente de que el
meollo de la cuestión no es tecnológico,
sino político. Claro, la
mayoría somos ingenieros o técnicos
y hablamos de software; pero
si las patatas fueran tan peligrosas
para nuestra libertad como los
programas de ordenador entonces
seríamos maestros patateros.

24/01/08 · 0:00
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Si algo he aprendido en estos
diez años de activismo en el
campo del software libre es
que resulta muy difícil (y más)
convencer a la gente de que el
meollo de la cuestión no es tecnológico,
sino político. Claro, la
mayoría somos ingenieros o técnicos
y hablamos de software; pero
si las patatas fueran tan peligrosas
para nuestra libertad como los
programas de ordenador entonces
seríamos maestros patateros.

El hecho de que los programas
libres de ordenador muy a menudo
sean tecnológicamente superiores
a los privativos no deja de ser
un muy agradable efecto lateral.
Lo importante es que son libres.
Centrarse en lo primero podría
pagarse muy caro. ¡Porque esto
puede cambiar! Imaginemos a
un usuario que pasa a utilizar un
programa libre determinado porque
funciona mucho mejor. No
hay que dudar ni por un instante
en que en cuanto la empresa que
desarrolla el producto privativo se
ponga las pilas y mejore su producto
el usuario volverá otra vez
a utilizarlo. La estrategia “enseñémosle
las ventajas prácticas y
después hablémosle de la libertad”
la mayoría de las veces se
queda en agua de borrajas. Con
esa idea empezó el movimiento
Open Source (escindido del movimiento
del software libre) en
1998 y como resultado, a día de
hoy, la componente política se ha
difuminado hasta desaparecer de
ese movimiento, que ha sido
absorbido por las corporaciones
que basan su existencia en el
software privativo. En contraste el
movimiento del software libre no
ha cambiado: seguimos detrás
de un objetivo ético y jamás
hemos seguido ningún otro.

Por eso es tan importante que nos
esforcemos en que la gente advierta
nuestras motivaciones reales,
que hacen que los activistas dediquen
horas y horas a trabajar
escribiendo software libre, divulgando,
documentando, traduciendo,
etc. Desde luego no lo harían
por algo tan banal como conseguir
escribir un programa más rápido,
bonito y barato. ¡No os quedéis
mirando la patata, digo el dedo!

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