Tal vez algunos hayáis visto la
película Kinsey. ¿Quién fue
este personaje? Alfred Charles
Kinsey fue un biólogo y psicólogo
estadounidense que se
especializó en la taxonomía,
evolución y biogeografía de las
avispas formadoras de agallas
(cápsulas que en los árboles
cobijan a las larvas hasta su
eclosión), del género Cynips,
que depositan sus huevos en
tejidos de robles. Publicó
sobre ellas dos monografías
entre los años 1930 y 1936. A
partir de 1938 se interesó en
el comportamiento sexual
Tal vez algunos hayáis visto la
película Kinsey. ¿Quién fue
este personaje? Alfred Charles
Kinsey fue un biólogo y psicólogo
estadounidense que se
especializó en la taxonomía,
evolución y biogeografía de las
avispas formadoras de agallas
(cápsulas que en los árboles
cobijan a las larvas hasta su
eclosión), del género Cynips,
que depositan sus huevos en
tejidos de robles. Publicó
sobre ellas dos monografías
entre los años 1930 y 1936. A
partir de 1938 se interesó en
el comportamiento sexual
humano y, con el apoyo de su
universidad, fundó el Institute
for Sex Research. Su trabajo
culminó en dos volúmenes,
Comportamiento sexual del
hombre (1948) y Comportamiento
sexual de la mujer
(1953).
En la elaboración de sus
obras, Kinsey se guió por el
convencimiento de que, al
igual que ocurría en las poblaciones
de avispas, las características
individuales se encuentran
dentro de un continuo de
variación irreducible que
corresponde a la especie. La
variación es primaria en la
naturaleza, y las esencias son
ilusorias. Se oponía al esencialismo,
dominante en el pensamiento
occidental desde Platón
y sus sombras, que trata
de dividir la realidad en una
serie de categorías correctas e
inmutables. Kinsey criticó tanto
a los científicos sociales como
a los biólogos por extraer conclusiones
generales de muestras
pequeñas y homogéneas.
Insistió en la imposibilidad de
compartimentar nuestra respuesta
sexual en categorías
rígidas y definidas. Escribía en
la obra de 1948: “Es un principio
fundamental de la taxonomía
que la naturaleza rara vez
tiene que ver con categorías
discretas. Sólo la mente humana
inventa categorías e intenta
forzar los hechos introduciéndolos
en casilleros separados”.
Planteaba, asimismo, la imposibilidad
de emitir juicios acerca
del comportamiento sexual,
ya que carecemos de criterios
“naturales” para emitirlos. En
una conferencia pronunciada
en 1939 comentó: “Algunos
caracteres estructurales de mis
insectos varían hasta en un
1.200% (...). En algunos de los
caracteres morfológicos y fisiológicos
para el comportamiento
humano que estoy estudiando
la variación es de un
12.000% holgado. Y con todo,
se prescriben las formas sociales
y los códigos morales como
si todos los individuos fueran
idénticos y juzgamos, otorgamos,
premiamos y prodigamos
castigos sin tener la más mínima
consideración por las múltiples
y diversas dificultades que
se crean cuando personas tan
diferentes hacen frente a exigencias
uniformes”.
Tras la publicación de su obra
en 1953, el informe fue tachado
de comunista y se retiró su
apoyo financiero. Él murió en
1956, sobrecargado de trabajo
y preocupado porque tantos
años de datos podrían quedar
sin ser publicados jamás.
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