LOS NOSTÁLGICOS DEL CADUCO ORDEN MORAL NO QUIEREN PERDER EL CONTROL DEL ESPACIO FESTIVO CALLEJERO
De procesiones a desfiles militares

En muchas procesiones intervienen militares armados,
potenciando el vínculo entre patriotismo, rito y ejército,
sin respetar el carácter no confesional del actual Estado.

20/04/11 · 13:41
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El buen tiempo primaveral es acogido
entre nosotros con la Semana
Santa, ritual litúrgico que rememora
la muerte y reaparición de la divinidad
que encarna la fertilidad de la
Naturaleza, bajo el rasgo de Jesús.
Un par de meses después se conmemora
el triunfo del sol veraniego,
simbolizado en la hostia circular
(Corpus Christi) que representa al
mismo fundador de la religión que se
impondría como “única de la nación
española”
. Ambas celebraciones actualmente
poseen un nítido carácter
vacacional.

Ahora bien, un ingrediente fijo,
tanto de las serias procesiones luctuosas
como de las triunfales comitivas
eucarísticas, es la tropa, que las
suele convertir en patrióticos
y grandilocuentes
desfiles militares.

Desde la propia Iglesia, en contra
de esta conversión se han pronunciado
cristianos de base y clero progresista,
e incluso algunos obispos, como
dos de Málaga: Santos (en los
años ‘40) y Buxarrais (en 1991, teniendo
que dimitir al año siguiente).

En Tenerife, el I Sínodo Diocesano
(1999) aprobó que a las ceremonias
religiosas no asistiesen militares con
armas
. Al aplicar en 2007 el obispo
Álvarez esta medida en la isla, ciertos
sectores pidieron su dimisión.
El actual Gobierno socialista ha intentado
limar esta anacrónica vinculación.

En 2009 disminuyó el número
de soldados en ciertas procesiones y
en mayo de 2010 promulgó un nuevo
reglamento militar que suprime la
rendición de honores, la interpretación
del himno nacional y el lanzamiento
de salvas al Santísimo.
Después llegaron las movilizaciones
de los sectores ultras.

Las principales disputas tuvieron
lugar en Málaga, donde el Jueves
Santo desfilan los legionarios cantando
¡Soy el novio de la muerte!
, y el
día del Corpus en Toledo, donde los
cadetes de infantería querían pasear
la bandera nacional y desenvainar
sus sables ante la custodia. Abordemos
históricamente la evolución
de tales rituales religioso-profanos.

Soldados contra diablos

Desde el siglo XIV, en las procesiones
del Corpus se representaba la batalla
entre ángeles y diablos. Un siglo
después se prohibió “circular por las
calles con máscaras o hábito de diablo,
si no se participa del entremés
del Infierno”. En 1717, se alarman las
autoridades granadinas ante la “indecorosa
libertad” y licencias a cargo
de los “ridículos diablillos” [a veces
hombres disfrazados de mujeres]
en
el Corpus. Estas licencias son similares
a las que se acusaba de cometer a
los enmascarados carnavalescos.

A pesar de la vigilancia, los desórdenes
se extendían, y en 1755 se informa al
rey que “esa noche salen mujeres y
hombres con disfraces ajenos de sus
calidades, mintiendo tal vez su sexo
[...] siendo al mismo tiempo incentivo
de citas que paran en obscenidades
y ofensas a Dios”. En varios pueblos
se denunciaba la misma “libertad,
escándalo y desenvoltura”, prohibiéndose
las danzas de enmascarados
y “al que encontrasen disfrazado
solo, se le impondrían cuatro años de
presidio”.

El rey Fernando VI aprobó tal política
represiva con un bando por el
cual “ningún hombre pueda salir
aquella noche con disfraz ni embozo”
y para su cumplimiento “imponiendo
en las plazas o calles más públicas
soldados y Ministros”.

Con sus Reales Ordenanzas
(1768), Carlos III reguló para todo el
imperio la protección armada al
Corpus. En 1777 promulgó la ley que
prohibía entrar en las iglesias a “las
danzas de mujeres, hombres y diablillos
que acompañan la procesión del
Corpus”. Y para garantizar su cumplimiento,
se encargó a la tropa militar
que los expulsase, como reflejan
sucesivos acuerdos municipales de
Granada entre 1778 y 1783. Así, el
ejército borbónico español conseguiría
una de sus mayores proezas al
erradicar a los desordenados diablillos
del ritual festivo del Corpus. Y al
mismo tiempo se incluyó al ejército
como nuevo elemento ritual
, cometido
que sigue ocupando.

El Cristo legionario

En 1915, parte de la aristocracia y la
alta burguesía malagueña, para sacar
en Semana Santa un Cristo barroco
del escultor Mena, fundan una
Congregación, que se convertiría en
baluarte monárquico. Para la guerra
de Marruecos, en 1920 se crea el
Tercio de Extranjeros o Legión, con
puerto de embarque en Málaga y se
inicia su devoción al Cristo. En la
Semana Santa de 1925, para reunirse
con el dictador Primo de Rivera y
proponerle un desembarco en
Alhucemas, su jefe, Franco, acudió
con la banda de cornetas a la procesión
de Mena.

Y desde entonces se
intensificaron los lazos entre congregantes
y Legión
, hasta que en 1930
es invitada a acudir anualmente; y a
cambio el Cristo es proclamado su
patrón e inscrito como otro fiero legionario.
Entrenados para aterrorizar a los
rebeldes anticoloniales, la Legión
es llamada por Franco para reprimir
el octubre de 1934 asturiano.

En julio de 1936, son los primeros
en sublevarse y Franco les traslada
a la península, anegando de sangre
Badajoz antes de proseguir rumbo
a Madrid. Su identificación con
Franco era, y es, total
. Desde 1943
no han dejado de desfilar en la
Semana Santa malagueña, cantando
el cuplé convertido en himno y
marcha procesional que pregona
sin pudor su culto a la muerte.

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comentarios

1

  • |
    anónima
    |
    20/04/2011 - 4:53pm
    Durante años participé en actos públicos en contra de los desfiles militares de Semana Santa, fue gracias a nuestra presión que Mons. Buxarrais se manifestó en contra, pero... Cada vez más le Semana Santa es menos religiosa y más un hecho cultural, a la Iglesia todo lo que sean masas le interesa, así que se han subido al carro. Un saludo.
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