TECNOLOGÍA SOCIAL // 'COMPARTIRESBUENO' O LA CIRCULACIÓN DE SABERES
Por una cultura libre

CompartirEsBueno.Net es una iniciativa que busca visualizar en la calle la violencia
que la industria cultural y las sociedades de gestión ejercen sobre la sociedad de la
información, desobedeciendo las formas de producción del pasado.

08/05/06 · 0:04
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HACKERS EN EL SIMO. En esta feria de nuevas tecnologías un grupo de activistas de la campaña se descargó, en el stand de la
Policía Nacional, la canción Get on your Knees del presidente de la SGAE, para reivindicar la legalidad de esa práctica. / CompartirEsBueno.Net

Todo empezó en la noche de San
Juan de 2005, durante las Jornadas
Copyleft (http://kopyleft.net) que tuvieron
lugar en Arteleku (Donostia).
Allí, en el taller Inter-hacklabs
que reunía a 13 laboratorios hacker
de todo el Estado, se decidió trabajar
conjuntamente en una campaña
por la libre circulación de saberes,
culturas y técnicas; territorializar
las redes copyleft dotándolas de un
cuerpo social. Apenas una semana
antes del encuentro, William Gibson
(autor de Neuromante y creador
del término ‘ciberespacio’) terminaba
un artículo en la revista
Wired escribiendo: “Las tecnologías
emergen, y nos sumergimos con
ellas en los remolinos de cambio
que generan (...) ¿Quién posee las
palabras? ¿Quién posee la música y
el resto de la cultura? Nosotras. Todas
nosotras”. Así surgió CompartirEsBueno.
Net, una campaña de
comunicación que está permitiendo
a los hacklabs dar un salto cualitativo
y constituirse como sujetos políticos
en la esfera pública. Para ello
ha sido necesario salir del ‘gueto internauta’
a la sociedad a través de la
acción directa telemática para “(re)-
clamar como derecho lo que el capitalismo
inmaterial ha convertido en
privilegio: el derecho a compartir, a
experimentar, a comunicar y a construir
libre y colaborativamente”.

A principios de octubre Metabolik
BioHacklab creó la infraestructura
web (http://compartiresbueno.
net) y prendió la campaña
mediática a través de la Operación
Teddy, descargando de Internet,
previo aviso a las autoridades policiales,
una canción del presidente
de la SGAE, Teddy Bautista. A esta
acción han seguido otras: una en
Valencia, dos más en Madrid, otra
en Zaragoza, y se planean también
en Sevilla, Málaga, Barcelona... Así,
CompartirEsBueno.Net se ha convertido
rápidamente en una plataforma
en la que experimentar un
activismo de código abierto. Un espacio
desde el que compartir y diseñar
colaborativamente tácticas e infraestructuras
de acción directa:
panfletos, pancartas, web, contactos
con medios, emociones, convocatorias,
burofaxes, asesoría legal,
diseño gráfico, enlaces, discos duros
y creatividad.

El motor social de la campaña
se compone de talleres de trabajo
locales. Estos talleres se tejen sobre
una asamblea virtual que se
coordina a través de una lista de
correo en el portal sindominio.net
y que trabaja colaborativamente
a través de un ‘wiki’ (herramienta
que permite editar distributivamente
el contenido de una web).
En este espacio virtual se comparten
las actas y resultados de los
talleres de trabajo locales, alimentándose
de la participación del resto
de individuos y colectivos que
forman CompartirEsBueno.Net.
“Nos ha sorprendido”, comenta
Teresa Malina, cabeza visible de
la campaña, “el número de colaboraciones
espontáneas que desde
diversos puntos de la red no paran
de llegar aportando diseño gráfico,
reflexiones, comunicación e incluso
noticias de otras acciones directas”.
Paralelamente, los talleres locales
crean espacios presenciales en los
que compartir cultura cara a cara a
través de una red local de intercambio
de archivos p2p y ftp y de discos
duros externos: un llamamiento a
salir de las interfaces de consumo y
convertirse en sujetos activos del intercambio
cultural.

Hasta ahora la campaña ha conseguido
abrir unas cuantas fisuras
en el muro de aislamiento mediático
que separa a la sociedad de las
comunidades de producción cultural
libre que pueblan el ciberespacio.
La campaña se está convirtiendo
en una puerta de entrada a los
saberes compartidos: el software
de código abierto, la música copyleft
abierta y la cultura libre. Además
constituye un altavoz de la crítica
a la propiedad intelectual: ese
cimiento del capitalismo informacional
que se sostiene sólo violentando
la naturaleza de la evolución
cultural (la libertad de copia con
modificación) y creando una escasez
artificial allí donde no la hay (en
el espacio digital, donde la información
se multiplica a coste cero).

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