PRIVATIZACIÓN // UN FENÓMENO GLOBAL
El nuevo ‘sentido común’

La educación ya no se considera una forma de ampliar las oportunidades educativas, desarrollar programas de educación intercultural, mejorar las oportunidades de vida de las mujeres, de la clase trabajadora, sino, más bien, de organizar la educación con el fin de incrementar la competitividad internacional, de ser rentable en la formación de los futuros recursos humanos. Y los discursos mayoritarios, tanto socialdemócratas como conservadores, han aceptado estas reglas de juego, han limitado el campo de discusión a los estrechos límites del contexto neoliberal.

02/04/09 · 0:00
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Iván Solbes

La aparición casi simultánea
de reformas educativas similares
en distintos continentes,
a pesar de materializarse
en tiempos, lugares y formas
diferentes, nos lleva a deducir que
las reestructuraciones actuales de la
educación han de entenderse como
un fenómeno global y coherente con
la ofensiva neoliberal. Lo sorprendente
es que esta dinámica se ha configurado
como el ‘sentido común’ tan
poderoso que ha redefinido los límites
de la discusión.

El esquema es similar en todas
partes. Se inicia con la fabricación
mediática de una imagen de catástrofe
educativa (fracaso escolar, indisciplina,
objetores escolares, falta
de esfuerzo), para, a continuación,
enarbolar la bandera de la ‘modernización’
social y de la eficacia, y poder
iniciar con todo ello un vasto programa
privatizador. Así lo hizo el
Gobierno conservador de Aznar con
la LOCE, pero también el socialista
de Portugal con la ley de 2006, o lo
intenta el tripartit catalán con la futura
Llei d’Educació de Catalunya.
Aquí, los conciertos educativos se
iniciaron con carácter subsidiario y
transitorio en la época de Felipe González.
Pero continúan. La actual Ley
Orgánica de Educación (LOE), la
última ley educativa del PSOE, define
el servicio público de la educación
cómo el desarrollado tanto por poderes
públicos como por entidades privadas.
Es más, según el Tratado de
la Constitución Europea, los servicios
públicos, como la educación, pasan
a llamarse Servicios Económicos
de Interés General (SEIG). De esta
forma, la educación no se define de
manera explícita y taxativa como derecho,
el Estado termina diluyendo
su responsabilidad entre otros agentes
sociales. Especialmente, allí donde
los proveedores privados no desarrollen
su iniciativa, pero debe contener
su expansión, y hasta alejarse
del territorio, cuando la iniciativa privada
sí esté presente. La pública queda
así relegada a suministrar ese servicio
a aquellos sectores sociales que
no son lo suficientemente rentables
para que puedan ser incluidos en el
nuevo mercado de la educación.

Un fervor privatizador

Máxime cuando la investigación de
los últimos 15 años no muestra precisamente
que métodos como el sistema
de cheques o bonos escolares y
la elección de escuelas privadas favorezcan
una educación mejor y más
equitativa para todos los niños y las
niñas. Más bien provocan la redefinición
y restricción de los fines de la
educación, la segregación y el aumento
de la estratificación social, el
drenaje de recursos desde escuelas
públicas ya empobrecidas hacia las
escuelas privadas, con frecuencia religiosas,
la conversión de la educación
en un negocio, perjudicando
aún más a los grupos menos favorecidos.
En definitiva, como denuncia
Gimeno Sacristán, “detrás de muchos
argumentos a favor de la privatización,
más que fervor liberalizador,
lo que esconden los privilegiados
es el rechazo a la mezcla social, a
educar a los hijos con los que no son
de la misma clase”.

Este nuevo discurso viene siempre
acompañado por el de la “libertad de
elección”, la nueva base de la igualdad.
En vez de promover que las diferencias entre los centros escolares
sean las mínimas y, en todo caso, se
proporcionen los recursos necesarios
(económicos, humanos, de formación,
etc.) para que los peores
puedan mejorar.

Aceptar alumnado que haga descender
los resultados en los exámenes
–medida que establece el ránking
de los centros– influirá en su
posición global en el mercado. Esto
representa un sutil, pero crucial,
cambio de énfasis de las necesidades
del estudiante a las necesidades
de la escuela y de lo que hace la escuela
por el estudiante a cuanto el
estudiante hace por ésta.
La gestión de la ‘empresa’
Pues bien, si hasta aquí hemos descrito
la líneas de actuación en el
afán privatizador de las medidas
políticas generalizadas en todo el
mundo, a partir de ahora nos vamos
a centrar en un segundo
frente: la introducción de los sistemas
y métodos de gestión y funcionamiento
de la empresa privada.
Un ejemplo es un nuevo modelo
de evaluación del desempeño que
establece que sólo un tercio del
profesorado podrá ascender a los
niveles más elevados de la carrera
profesional y crea dos categorías:
profesorado y profesorado titular.
Otro proceso es el de ‘McDonaldización’,
definido por Gentili como
aplicar soluciones de “racionalización”
y “gerencialismo” en la escuela
pública al estilo de las plantas
industriales de fabricación y los
McDonald’s. Es evidente que la
educación debe tener conexión con
el mercado de trabajo; lo cuestionable
es que sólo en función de ello se
establezcan sus metas y se evalúe
su impacto, como si lo auténticamente
crucial de la escuela fuera
preparar mano de obra. Parece claro
que lo que sí han conseguido estas
medidas privatizadoras es transferir
la responsabilidad (que ya no
es colectiva, sino individual) a los
propios “clientes”, dado que son
quienes eligen. Las consecuencias
de la elección deben asumirse individualmente
(responsabilidad individual)
liberando a la educación de
su carácter de ‘bien público o común’,
evitando así el control público
(político) sobre ella.

Este desplazamiento de filosofías
y ‘sentido común’ es lo que explica
que un buen porcentaje de personas
pertenecientes a las nuevas clases
medias ya no se preocupen tanto de
la política social y educativa justa y
redistributiva, ni de la democratización
de la educación. Su obsesión es
que, en las instituciones escolares,
sus hijos tengan buenas calificaciones
y avancen sin repeticiones de
curso y, a ser posible, que les facilite
competencias canjeables en el mercado
por buenos puestos laborales.

LOS PÚBLICOS: SEGUNDA OPCIÓN

Rafael Valentín Santo Tomás (CGT)
Abandono de colegios
e institutos
públicos en zonas
claves de población
variada o facilidades
para que las familias
opten por llevar a sus
hijos a centros privados-
concertados son
algunas de las tácticas
que realiza Esperanza
Aguirre para
desprestigiar a los
centros públicos.
Pero esta lista se
alarga mucho más.
Conseguir “cotas productivas”
provoca que
los docentes se vean
avocados a desatender
las primeras necesidades
educativas.
A cambio de imponer
la lectura y escritura,
se abandona el desarrollo
progresivo y
comprensivo del niño.
Consecuencia: fracaso
escolar anticipado.
El cierre, venta y la
cesión de suelo público
a empresas educativas
impide la verdadera
elección de
centro, creando guetos
en unos sitios y carencia
de oferta pública
en otros. Por otro lado,
está el desmantelamiento
de los centros
de formación del profesorado,
gracias también
a la inestimable
ayuda de sindicatos
como CC OO, UGT y
CSIF. Además, la
escuela ha dejado de
ser democrática, gracias
al nuevo proceso
de elección de directores
y a la retirada de
competencias reales a
los consejos escolares.
Por todo ello, más
de un 50% de profesores
secundaron la jornada
de huelga del 25
de marzo que culminó
con una manifestación
de decenas de miles
de personas.

“ESO ES QUE NO QUERÉIS HABLAR”

Adrián Crespo (Bsrcelona)
“¿Queréis hablar?”
“Sí” [gritos de Maragall
dimisión] “No se
callan. Eso es que no
queréis hablar”. Así
fue la escueta conversación
entre el conseller
d’Educación catalán,
Ernest Maragall, y
dos representantes del
profesorado el 26 de
marzo, antes del acto
de inauguración del
Consorcio de Barcelona
que regirá los centros
educativos de la
ciudad. Era la primera
concentración de profesores
tras la huelga
del día 19 y desde
entonces no ha habido
una oferta de negociación,
según afirman
los sindicatos. Rosa
Canyadell, de USTEC,
dice que Maragall
“tiene la obligación de
poner paz en los centros,
pero otra cosa es
que lo haga”. Según
Miquel González, de
CGT, se barajan nuevas
concentraciones
ante ayuntamientos
e, incluso, algún
encierro en centros. Y
en el Parlament, con
300 enmiendas pendientes,
la Llei d’Educació
Catalana sigue
su curso.

MOVILIZACIÓNES DE CARA AL 28-A

H.R.L. (Redacción)
Tras el fracaso de las
negociaciones en
marzo entre la Conselleria
de Font de Mora
y la Plataforma en
defensa de l’ensenyament,
se han convocado
una serie de
movilizaciones de
cara a la que sería la
segunda jornada de
huelga en el profesorado
no universitario
de la Comunitat
Valenciana. La primera
acción ha sido un
encierro contra los
barracones en el IES
Bahía de Babel (Alicante).
El 28 de abril
recogerá el testigo del
18 de diciembre para
seguir reivindicando
la modificación en la
política del PP. Además
de cambios en
Educación para la
Ciudadanía, exigen la
creación de una red
de centros públicos
para alumnos de 0 a
3 años o más profesores
para cubrir las
necesidades reales
de los alumnos.

OTROS EJEMPLOS

INGLATERRA: A PRUEBA

En Inglaterra, el Gobierno laborista se ha
hecho especialista en la privatización. Todo
centro público que tarde en alcanzar los
estándares fijados es, pura y simplemente,
vendido. Se cambia al director o a la directora
y, si los malos resultados persisten, se
cambia todo el profesorado y el centro
empieza desde cero con una gestión privada.


EE UU: ‘CHARTER SCHOOLS’

En EE UU, la gestión de cientos de charter
schools (escuelas bajo contrato) por parte de
grandes empresas privadas especializadas
busca rentabilizar estas escuelas, que son
financiadas públicamente. Por ejemplo, Edison
Schools es una de las empresas que se
han especializado, desde hace años, en la
administración de estas ‘escuelas públicas’.


ITALIA: LEY MORATTI

En Italia, se comenzó suprimiendo el término
“público” en el nombre del Ministerio,
entregando una prima a cualquier
familia que optara por la escuela privada,
favoreciendo la competitividad entre centros
y su privatización y promocionando la
búsqueda de sponsors que patrocinaran
económicamente las escuelas.

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