CATALUÑA / EL SEMANARIO EN CATALÁN CUMPLE UN AÑO EN LAS CALLES
“Nos hemos dado cuenta de que ‘La Directa’ es algo necesario”

En abril del año pasado se publicó el número uno de
este periódico semanal, crítico e imprescindible, por
iniciativa de un grupo de gente proveniente de varios
proyectos de contrainformación de toda Cataluña.

10/05/07 · 0:00
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Foto:Edu Bayer / Arnau Bach

DIAGONAL: ¿Cómo ha ido este primer
año de La Directa?

LA DIRECTA: El proyecto va realmente
bien. Al principio, mientras
hacíamos las presentaciones y dábamos
charlas sobre el periódico,
sentíamos cierta frialdad. Quizás
porque, en cierta manera, los colectivos
en general y otros medios de
contrainformación no sabían qué
íbamos a hacer. Pero ahora los apoyos
van creciendo y la respuesta es
muy buena. Falta consolidación del
proyecto, pero se va consiguiendo
poco a poco. Se siguen haciendo
charlas, pero ahora, en vez de proponerlas
desde la redacción, asistimos
a aquéllas a las que nos invitan.
Todas las fuerzas se emplean
en sacar la edición.

D.: ¿Cómo van las suscripciones?

L.D.: Nuestro objetivo eran 1.500 y
andaremos por la mitad más o menos.
Nuestro objetivo es doblarlas
antes de fin de año. Van creciendo.
Y a buen ritmo. Pero de un modo
más lento de como pensábamos.

D.: ¿Y la distribución? ¿Habéis contemplado
ir a los quioscos?

L.D.: Hemos cambiado el sistema
de distribución un par de veces. Hay
una persona responsable de este
área y, luego, nos repartimos una
serie de puntos que asume cada
uno. Es un trabajo adicional que,
como imaginaréis, es exagerado. Lo
de los quioscos, aunque es una idea
de algo que haremos en el futuro,
de momento lo vemos bastante inviable.
En Barcelona distribuimos
en algunos, pero a título casi personal.
El resto de la distribución se hace
a librerías, centros sociales... en
general a toda una red de espacios
alternativos con proyectos muy sólidos.
Habrá unos 70 puntos de distribución
en Barcelona y quizás
unos 50 en provincias.

D.: ¿Cómo es la relación con otros
medios de contrainformación?

L.D.: Muy buena. Había varias publicaciones
en Barcelona y ya digo
que al principio había un poco de
precaución sobre qué íbamos a hacer;
por si el proyecto se parecía demasiado
a otros y no aportaba nada.
Ahora está claro que somos diferentes
y que no pretendíamos erigirnos
representantes de nada. La colaboración
es por tanto fluida, muy buena
con medios tanto de aquí (Burxa,
Massala, etc.) como con Diagonal,
Berria y medios de América Latina.

D.: ¿Y cómo os ven los movimientos
sociales?
L.D.: Nos ven como una herramienta
útil. Nos hemos dado cuenta
de que La Directa es algo necesario.
Tenemos muchas colaboraciones
y algunos grupos de apoyo
se han convertido en auténticas corresponsalías.

D.: ¿Cómo os organizáis?

L.D.: Tenemos dos reuniones de
contenidos, dos asambleas a decir
verdad, cada semana. Lo cual es
mucho esfuerzo para un montón de
gente que no vive en Barcelona.
Muchas veces el peso de la organización
cae en la lista de correo que,
en nuestro caso, sí vemos útil. Y no
es que no tenga sus problemas esto
de internet: malos entendidos que
se tratan de arreglar con un poco de
sentido común y confianza en la
gente que la gestiona. Habrá 100
personas en la lista y unas 20 o 30
muy activas. Si el tema de debate es
interesante, la participación se dispara.
¿Cómo revierten luego esos
debates en los contenidos? Bueno,
confianza, ya digo. Hay un núcleo
‘duro’ de gente que nos conocemos
de mucho tiempo, de otros proyectos
y, en general, la gente aunque
no comparta plenamente las informaciones
sí sabe que hay unos consensos,
unos acuerdos, una determinada
manera de contar las cosas...
También hemos tenido dos
asambleas generales que han resultado
muy positivas. La gente está, si
cabe, más entusiasmada que nunca.

D.: Por último, comentáis que llegáis
a los movimientos sociales, ¿y
más allá de éstos?

L.D.: Eso es difícil de saber. Es difícil
hacer un periódico por suscripciones
en un entorno que no está
acostumbrado a eso. Creo que ha
llegado, por muchos motivos, a los
militantes activos y, también, digámoslo
así, a una segunda línea de
militancia, quizá algo más mayor,
más alejada de la ‘acción’, pero que
pide una información que tampoco
los medios convencionales le ofrece.
Desde luego, masivamente, no.
Aunque un par de veces sí se ha tenido
una repercusión mediática importante-
sobre todo con las declaraciones
de Oleguer- que, además
de propaganda, también contribuye
a ‘normalizar’ el medio.

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