"MANIPULACIÓN: VIDA Y MUERTE DE MANUEL BALLESTEROS, EN LA CÚPULA POLICIAL DESDE FINES DE LOS AÑOS ""60"
“Manuel Ballesteros ponía todo su empeño en la tortura, era un verdadero profesional”

El 14 de enero moría, retirado e impune, el policía
Manuel Ballesteros, torturador durante y después del
Franquismo y figura de la “guerra sucia”. Los periódicos
olvidan mencionar a sus víctimas y ocultan su pasado.

06/03/08 · 0:00
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Manuel Ballesteros comenzó su carrera
en Valencia, al frente de la
Brigada Político Social (BPS), el instrumento
policial de represión política
por excelencia del Franquismo.
Su paso por la capital del Túria dejó
un terrible recuerdo entre comunistas,
sindicalistas y demócratas antifranquistas
en general. El objetivo de
la BPS era descabezar cíclicamente
los movimientos antifranquistas de
la época. En la madrugada del 11 de
noviembre de 1968, 36 militantes antifranquistas
fueron detenidos y torturados
salvajemente por Ballesteros
y sus hombres de la BPS. Entre estos
detenidos el caso del dirigente comunista
Antonio Palomares pasó a la
historia de la infamia. Palomares,
que años más tarde sería diputado
en el Congreso y en las Corts valencianas
por el Partido Comunista, recibió
brutales palizas y fue sometido
en repetidas ocasiones al ‘tostadero’
(un somier metálico conectado a corrientes
eléctricas). Palomares, fallecido
el pasado marzo de 2007, resistió
las torturas y no delató a sus compañeros.
La cúpula del partido no cayó.
Pero salió de las sesiones de tortura
comandadas por Ballesteros con
dos centímetros menos de altura, con
tres vértebras soldadas, el diafragma
deformado y el ritmo respiratorio
trastornado. Su foto, con el rostro
destrozado, fue tan evidente que relevaron
a Ballesteros de su cargo.

Simulacros de ejecución

El filósofo y editor Vicent Raga recuerda
perfectamente a Ballesteros.
“Fui el último detenido de una redada
iniciada contra el PC y Comisiones
Obreras y pasé cuatro días incomunicado
oyendo cómo pegaban a
los vecinos de celda”, recuerda. Raga,
que contaba entonces con 18
años de edad, fue detenido a finales
de marzo de 1969. Enseguida sus padres
se movilizaron para evitar que
sufriera torturas. “Lo más pintoresco
de lo que me pasó es que, sin pegarme
ni un bofetón, el señor Ballesteros
junto con otro policía, me llevó
ya de noche a El Saler [localidad muy
próxima a Valencia] y, en vez de aplicarme
las descargas eléctricas, me
sometieron a un simulacro de ejecución”,
recuerda. “Incluso cuando volvíamos
pensaba que el peligro no había
pasado y pasé los días siguientes
pensando que eso se podía reproducir”,
añade. Tras cuatro días en comisaría
pasó a la cárcel Modelo de
Valencia antes de ser liberado. “En
las duchas de la cárcel ví gente con el
vientre ennegrecido, con las puntas
de los dedos quemadas”, afirma. Y
añade: “Palomares perdió dos centímetros
de altura. Son cosas sabidas”.
“El señor Ballesteros, que accedió en
la Transición a los puestos de la más
alta responsabilidad de la lucha antiterrorista,
estuvo de torturador profesional,
fue responsable de torturas
físicas”, exclama indignado. Un antiguo
mando policial que conoció muy
de cerca a Ballesteros en aquella época
en la Jefatura Superior de Policía
de Valencia recuerda que “les atornillaba
bien” a los opositores al régimen.
“Tenía una mala leche impresionante”,
añade. Raga lo recuerda
como “un personaje frío, que daba
miedo, el trato con él resultaba sobrecogedor,
un señor capaz de todo;
muy bronco y áspero”. “Estoy seguro
de que Ballesteros intervino en las
torturas a los otros prisioneros, las
ordenó y las presenció; tenía una
crueldad sin restricciones”, afirma.
“Ponía todo su empeño en la tortura.
Era un profesional de la tortura”, destaca
39 años después de conocerlo
en tan sobrecogedora situación.

Figura llena de “contrastes”

El día siguiente a la muerte de Ballesteros,
publicaba ABC una necrológica
que ensalzaba su figura y señalaba
que su carrera estaba llena
de “contrastes”. Pero que “predominaban
las luces sobre las sombras”.
La nota que sacó El País supuso la
respuesta lógicamente airada de muchas
personas que pasaron por sus
manos. Para El País, la carrera de este
“experto en antiterrorismo” empieza
en 1979 en la Comisaría General
de Información y no existen ni las
torturas ni su participación posterior
en la “guerra sucia” del Estado. Deberían
revisar su propia hemeroteca
porque, el 19 de agosto de 1978, se
publicaba en ese mismo diario que
durante el tiempo en que Ballesteros
ocupó el cargo de Jefe de Policía en
San Sebastián (1974-1976) se produjeron
diversas denuncias de malos
tratos. También las hubo, posteriormente
durante su paso por la jefatura
de Policía de Bilbao. Xosé María
Monserrat –dirigente del Movimiento
Comunista de Galicia– denunció
haber sido torturado en A Coruña en
1977, cuando, casualmente, era jefe
de policía Ballesteros. En 1975, tras
ser detenido, Juan Miguel Goibure
Mendizabal, dijo haber sido golpeado
“personalmente” por él.
En 1981 se dicta prisión preventiva
para cinco agentes de Policía que
participaron en los interrogatorios a
José Arregui. Ballesteros dimite de
su cargo en la Comisaría General pero
el Gobierno de UCD le da ese mismo
año el Mando Unificado de la
Lucha Contraterrorista. Al llegar el
PSOE al poder en el ‘82 cesa de este
cargo pero es “recuperado” pocos
meses después por el ministro de
Interior, José Barrionuevo, como
Jefe de Operaciones Especiales primero
y, después, como director del
Gabinete de Información del Ministerio
de Interior. Cargo que ocupó de
1987 a 1994.
En 1985 empieza, según El País,
su calvario. Es condenado por la
Audiencia de Bilbao y absuelto por el
Supremo posteriormente por permitir
–ordenándolo por teléfono– la huida
a Francia de tres personas que dijeron
ser confidentes de la Policía y
que eran sospechosos de haber ametrallado
en noviembre de 1980 un bar
en Hendaya donde murieron dos
personas y 10 resultaron heridas. El
atentado fue reivindicado por el Batallón
Vasco-Español. En 1994 volvió
a ser condenado por la Audiencia de
Bilbao y el Supremo volvió a absolverlo
diciendo que era una infracción
administrativa y no penal.
La última referencia de Ballesteros
es que pertenecía al Consejo de Personas
Mayores (COPEMA).

UNAS CUANTAS ANÉCDOTAS QUE ILUSTRAN LA CARRERA DE BALLESTEROS
_ «YA ERA HORA»
_ Durante el intento de golpe de
Estado de 1981, según cuenta
Armando Quiñones en Canarias-
semanal, algunos policías
se acercaron a saludar afectuosamente
a los sublevados
que estaban en el Congreso de
los diputados gritando eufóricos
«viva España».
Entre ellos estaba Manuel
Ballesteros, que abrazó efusivamente
al mismo teniente
coronel Tejero diciéndole,
según testigos presenciales,

TODO SIGUE IGUAL
_ Un militante antifranquista que
pasó por sus manos en Valencia
en 1971 le dijo que las cosas
iban a cambiar muy pronto y que
lo menos que le pasaría es que
sería despedido de la policía. La
respuesta de Ballesteros fue:
«Qué ingenuo eres. Nosotros
somos profesionales, si hay que
perseguir comunistas ahora, lo
hacemos, y si en el futuro hay
que perseguir a otros lo haremos
igualmente. Y seguiremos en el
mismo puesto».

UNO DE LOS NUESTROS
_ El juez que revocó la sentencia
de inhabilitación contra Ballesteros
por el Caso Hendayais, José
Augusto de Vega Ruiz, se integró
en el Consejo General del Poder
Judicial en 1985 como candidato
del PSOE y, al salir como titular
de la sala 2ª del Supremo,
PNV e IU dijeron en ese momento
que con ese nombramiento se
iba a «echar tierra a los GAL».
De Vega absolvió a Guerra del
caso Filesa y exculpó a Narcís
Serra de un delito de financiación
con fondos reservados. Este
juez firmó el auto que reconocía

Tags relacionados: Memoria Tortura
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