FRENTE A LOS FUNDAMENTALISMOS, LEO BASSI DEFIENDE LOS VALORES DE LA LIBERTAD EN UNA ENTREVISTA CON DIAGONAL
Leo Bassi, bufón y activista político

Leo Bassi, actor y director teatral, activista político e
informativo, sufrió en 2006 un intento de atentado por
su obra ‘La Revelación’, que atacaba los dogmas de los
fundamentalismos religiosos, de cualquier procedencia.

26/04/07 · 0:00



Los últimos trabajos de Leo Bassi
están marcados por esa mirada laica
que lo ha llevado en los últimos
años a comprometerse cada vez más
en su faceta de activista político e informativo.
Es el caso del Bassi Bus,
un proyecto de “turismo político”,
como él mismo lo define, con el que
quería llevar a los espectadores “a
ver con sus propios ojos el corazón
de los escándalos inmobiliarios y las
aberraciones históricas que aún
quedan pendientes” y de su obra La
Revelación. Esta politización de su
trabajo le hizo alejarse de los medios
convencionales “que sólo querían
un bufón inofensivo”, y comenzar
una labor mucho más activista,
colaborando con numerosos movimientos
sociales. Bassi pone el
ejemplo de las manifestaciones impulsadas
por asambleas plurales y
horizontales como V de Vivienda,
que consiguen aglutinar a miles de
personas y colectivos sin el apoyo
de los medios tradicionales ni de los
partidos políticos. “Si los medios alternativos
quieren conseguir más difusión
tienen que estar en la calle,
en contacto con la realidad”, insiste.

Las razones para comprometerse
las tiene muy claras. “En primer lugar,
porque tengo miedo de ese fundamentalismo
político, económico y
mediático que se está arraigando. Por
otra parte, creo que todas las generaciones,
llegadas a una cierta edad,
tienen una responsabilidad. Quiero
entrar en acción, quiero trabajar con
iniciativas políticas de los jóvenes e
intentar llevar mi experiencia. Para
mí es parte de mi deber como ciudadano
y como ser humano. Me siento
joven, y creo que estoy aprendiendo
y creciendo políticamente”.

‘Think tanks’ y mentiras nobles

Su activismo es también una respuesta
a la ola de conservadurismo
que vive Estados Unidos. “Quieren
convertir la religión en un arma de
combate, en un motivo para el enfrentamiento
entre pueblos”. Bassi
muestra una inmensa preocupación
por el poder que están acumulando
los neocons, políticos neoconservadores
que mantienen vínculos con
lobbies empresariales de gran poder
y relaciones con grandes empresas
globales para conseguir el poder y
así manipular la opinión pública
desde las instituciones más importantes.
Aparece, en la conversación
que mantenemos con él en un café
del barrio madrileño Lavapiés, el poder
de los think tanks, institutos de
estudios avanzados como la FAES o
el American Interprise Institute, encargados
de lanzar campañas informativas
o desinformativas con el fin
de dirigir la opinión pública hacia
sus propios intereses. “El fundamentalismo
religioso, además, de
organizaciones como el Opus Dei
no deja de crecer en ciertos partidos
políticos y empresas”, afirma. Ante
la pregunta sobre si estos “proyectos
globales de poder” no le parecen
teorías de la conspiración, Leo Bassi
reacciona con contundencia: “No,
de ninguna forma. Fíjate en la teoría
de ‘la mentira noble’ de Leo Strauss
y otros pensadores neocons”, según
la cual la manipulación y la mentira
de las élites son justificables como
herramientas para gobernar. Dentro
de esas tramas sostenidas en simulacros
y en realidades ficticias, pueden
irrumpir cortes que derrumban
todo el edificio, y que desvelan la
mentira, como el 11-M. Ahí es donde
vuelven a entrar en juego las
campañas de desinformación que
muchos medios han impulsado para
sostener argumentos insostenibles
de algunos partidos políticos, como
ha demostrado Leo Bassi en su investigación
(ver recuadro) sobre los
artículos que escribió Gordon Thomas
para El Mundo.

Periodismo de calle

Ante este panorama desolador, Bassi
dice que “los jóvenes periodistas no
mueven el culo. El adversario es cien
mil veces más fuerte que nosotros.
Hay que hacer trabajo de calle y mirar
a los ojos a los poderosos, para
conocer la realidad de la que estamos
escribiendo”. Cuando se le pregunta
por el papel fundamental que
están jugando los medios españoles
como actores en el debate político,
insiste en que al final “es un problema
de personas y de materia humana.
Los jóvenes tienen que arriesgar
más, incluso físicamente, sin
miedo”. Bassi cuenta el caso de una
crítica demoledora que apareció en
el periódico La Razón contra La
Revelación. Cuando Bassi encontró
al periodista y le pidió explicaciones,
éste dijo que no había sido culpa suya,
que su artículo se había reescrito
y manipulado sin su consentimiento,
pero, claro, él no podía hacer nada,
porque tenía que mantener el trabajo
para pagar la hipoteca y bla, bla,
bla. “Y así estamos. Si los periodistas
no tienen cojones para dimitir, la
prensa no mostrará nunca otras verdades.
Estamos en una nueva dictadura
del pensamiento, que utiliza
otras formas de presión, como la
amenaza de despido o la atadura de
la hipoteca. Y, la verdad, si no arriesgamos,
no conseguimos nada.” Sostiene
Bassi que el papel que pueden
jugar los medios de información alternativos,
como los de internet, es
fundamental. “El nuevo laicismo se
expande gracias a una opinión pública
que usa internet, y programas
como Youtube o Menéame, mediante
el cual mi artículo sobre Gordon
Thomas se difundió masivamente.”

La izquierda perdida

Por último, Bassi reivindica la función
defensora del laicismo que debe
tener la izquierda, “que hiciera
una reflexión más profunda sobre la
sociedad de su tiempo y sus nuevas
necesidades. ¿Cuáles son los deseos
de la gente? ¿Qué es ahora el pueblo?
Grupos como IU dicen cosas interesantes,
pero han dejado de estar
en contacto con la realidad. Y luego
está la nebulosa del PSOE, que va
desde Bono, que es más de derechas
que alguna gente del PP, hasta
Pedro Zerolo. ¿Cuál es entonces el
papel que debería jugar la izquierda?
Para mí, la gran idea que subyace
a la izquierda es la libertad.
Contra el conservadurismo yo quiero
vivir en un mundo que se arriesga,
que se atreve a plantear nuevas
ideas. La ley de los matrimonios
gays significa ir en el sentido del verdadero
laicismo”.

Quizá el mayor problema sea que
la izquierda no actúa con fuerza.
“Zapatero, por ejemplo, tendría que
haber explicado a la gente los motivos
antes de liberar a De Juana
Chaos. Y así haberse adelantado a la
oposición. Es necesario que el gobernante
hable en primera persona.
Y no me refiero a que actúe como un
dictador, digo que tendría que haber
explicado su política con su propio
cuerpo. Es el hombre de espectáculo
quien te dice esto. Yo sé cómo funciona
el público, y necesita puntos
de apoyo; una persona en la que tener
confianza. Necesita delegar el
poder en alguien que sea capaz de
mantenerlo. Que tenga la sensualidad
física para mantener ese poder”.


LEO BASSI Y EL CASO GORDON THOMAS

Gordon Thomas, famoso
por sus libros sobre espionaje
y sus colaboraciones
como guionista de cine de
Hollywood, publicó en El
Mundo varios artículos en
los que hablaba de las
posibles conexiones entre
ETA y al-Qaeda, uno de
los cuales se publicó el
14 de marzo de 2004, el
día de las últimas elecciones
generales. Bassi ha
demostrado, “mediante
una búsqueda en internet,
que cualquiera puede
hacer durante un par de
horas”, que la única fuente
informativa que utiliza
Thomas es un tal Stephan
Smyrek que sólo ha sido
usada por él. Es decir,
que la noticia de Gordon
Thomas, una presunta
exclusiva, no se publicó
en ningún otro medio
nacional ni internacional.
“¿De dónde procedían
entonces esos datos? ¿Se
los inventó totalmente
Gordon Thomas o algún
político o una agencia
interesada se los filtró
para intoxicar a la opinión
pública? Aún estoy investigando”.
Sin embargo, el
artículo escrito por Gordon
Thomas ha sido tomado
como fuente verídica por
distintos periodistas, por
la diputada del PP Alicia
de Castro en una ronda
de preguntas al Ministerio
de Interior o por varios
abogados de víctimas del
11-M contra los acusados
en el juicio. Como escribe
Bassi en su artículo,
“quiero demostrar las consecuencias
que puede
producir en la sociedad la
ausencia de escrúpulos
profesionales en el periodismo”.
Bassi sigue el rastreo
del trabajo de Gordon
Thomas, y quiere viajar a
Irlanda para verlo, “mirarlo
a los ojos y ver cómo
reacciona”. Mientras
tanto, Bassi está valorando
con un abogado presentar
una demanda a El
Mundo por estafa. “He
comprado un periódico
por un euro creyendo
que compraba información
verdadera y me han
vendido un cuento para
niños. Pedro J. y compañía
usaron el artículo
para sus propios fines,
sin haber investigado el
rigor y la veracidad de
las fuentes”.

+A Agrandar texto
+A Disminuir texto
Licencia

comentarios

0

separador

Tienda El Salto