"CRIMINALIZACIÓN : MENTIRAS EN ""EL MUNDO"" RELACIONAN A ETA CON LAS FARC"
La teoría de la peste o cómo todo puede ser ETA

Como siempre y en los peores casos, el cuchillo
de la mentira sigue siendo de doble filo y
doble sentido. Aquí, para desprestigiar los
procesos de cambio social en América Latina.
Allí, exactamente para lo mismo, con el mismo
filón estigmatizador. Dos pájaros a abatir
de un solo tiro, el informativo con el hispánico
e inquisitorial recurso de la teoría de la peste.

, Es periodista.
24/07/08 · 0:00

Ha llovido algo más que
mucho desde que Alfredo
Semprún, el protoperiodista-
policía
por antonomasia del Franquismo,
publicara alegremente que ETA
disponía de una base de submarinos
en Baiona. Ha llovido algo
menos, pero siempre sobre mojado,
desde que la francesa Le Nouvel
Observateur afirmase sin despeinarse
que en Hernani cada
atentado era celebrado con corderos
degollados, orgías de sangre
y danzas rituales.
Ha llovido poco desde que abogados
vascos han visto las puertas
de la ONU cerradas a cal y canto.

¿El motivo? Un simple fax de inspiración
‘garzonita’ que impedía
la denuncia de la vulneración de
los derechos humanos ante organismos
internacionales señalando
que todo es ETA y todo es la misma
cosa. Y ellos también. Cabe
aducir, en este caso, que después
de tres meses de prohibición –y sin
que el Estado aportara prueba alguna–
volvieron a entrar, con disculpa
incluida.

Por esos derroteros de criminalización
y bloqueo informativo camina
también hoy la internacionalización
del conflicto vasco.
Con todo, tras la ruptura del último
intento de proceso de paz, esta
apuesta inquisitorial ha sumado
enteros. En septiembre pasado,
la Embajada española en
Sudáfrica requeriría los servicios
de Teo Uriarte y Javier Elorrieta,
ambos de la Fundación para la
Libertad, para contrarrestar “la
desinformación” que el Congreso
Nacional Africano (CNA) tenía
sobre el ‘conflicto vasco’.

Pero esta estrategia no sólo se
cierne contra gobiernos, movimientos
y colectivos de otros pueblos
que prestan atención al conflicto
vasco. También contra cada
una de las personalidades internacionales
que han tomado posición
por el diálogo: de Cossiga o
Chomsky, a Hebe de Bonafini y
las Madres de Plaza de Mayo, el
subcomandante Marcos o la misma
Rigoberta Menchú. Ríos de
tinta que eran balas contra un proceso
de negociación.

Esa ofensiva actual tuvo su
punto de inflexión diplomática
con la llegada de Jaime Mayor
Oreja al Ministerio de Interior. El
gabinete Aznar primó esa línea
de fuego informativo, donde las
embajadas se convirtieron en
centros de contrainformación
aplicando un nuevo plan ZEN
(Zona Especial Norte, que diseñó
Barrionuevo en 1984) de abasto
internacional.

Y así, la metástasis del “también
todo es ETA” aplicada en
cualquier punto del Estado a cualquier
forma de disidencia que
tenga una lectura diferente de lo
que sucede en Euskal Herria (el
okupa catalán, el minero asturiano,
el autónomo madrileño y hasta
el desobediente andaluz de Casas
Viejas que tenía un manual de
euskera) ha recalado ya en aguas
internacionales. Nada nuevo bajo
el sol, entonces. Porque no es la
primera vez. En 1998, el PSOE y
Joaquín Almunia se plantaron en
México para equiparar ETA y
EZLN. Aquellas declaraciones
sirvieron, fundamentalmente, para
anular el potencial de la posición
del Parlamento español, denunciando
la masacre de Acteal,
donde murieron 45 civiles, 16 de
ellos menores. Ambos Estados,
solidariamente, tapando sus crímenes,
miserias y vergüenzas.

Eso es, al fin y al cabo, la guerra
de la información. Y su lógica devastadora.
¿Síntesis? Aunque en el imperio
no se ponga el sol, noche y día implementan
represión. En formato
de desinformación. Allende los
mares y poniendo picas en Flandes,
Caracas, Johannesburgo o
Quito. Y su larga lista de apestados:
que somos todas las personas
que no rendimos pleitesía a la
siempre siniestra razón de Estado.

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