La Palestina de Hamas

Un proverbio árabe dice
“siéntate a la puerta de
tu casa y verás pasar el
cadáver de tu enemigo”.
Pero en Palestina no son éstos
unos tiempos donde se pueda esperar
tanta paciencia. Después del
sacrificio de las intifadas y de la
muerte de Arafat le ha llegado su
turno a la radicalidad islámica y
todo cambiará de faz. Los partidos
religiosos de corte fundamentalista
se apuntan al lema de Lenin
“cuanto peor, mejor”. El hartazgo
de los palestinos hizo mella y votaron

03/04/06 · 20:42

Un proverbio árabe dice
“siéntate a la puerta de
tu casa y verás pasar el
cadáver de tu enemigo”.
Pero en Palestina no son éstos
unos tiempos donde se pueda esperar
tanta paciencia. Después del
sacrificio de las intifadas y de la
muerte de Arafat le ha llegado su
turno a la radicalidad islámica y
todo cambiará de faz. Los partidos
religiosos de corte fundamentalista
se apuntan al lema de Lenin
“cuanto peor, mejor”. El hartazgo
de los palestinos hizo mella y votaron
rabia. En esto coinciden los
analistas de la prensa mundial,
desde el Boston Globe al Periódico
de Catalunya. Como El País, esos
mismos medios dan la máxima relevancia
a la exigencia de Israel,
los EE UU y la UE demandando a
Hamas el abandono de las armas.
¿Acaso no tiene desde su origen
Israel el terrorismo como política
normal? De eso no dicen nada.

La victoria democrática de Hamas
inaugura un período de extrema
agitación en el inestable polvorín
que es Oriente Próximo. Ese
vértice sacramentado donde nunca
tiene fin la más cruda violencia
de sangre contra la población civil.
Estratégica tierra santa donde
converge con fatal intensidad la
política guerrera de las tres religiones
más absolutistas, violentas
e hipócritas que existen a la búsqueda
del poder terrenal: judía,
cristiana y musulmana.

Intransigencia invasora

Haciendo gala de un paternalismo
de conveniencia, durante todos estos
años, los grandes medios de comunicación
prorrogaron a Arafat y
los suyos. Una realidad institucional
anclada en la laminación de la
disidencia y en la malversación
económica. Su moderación, confundida
con sumisión, no consiguió
hacer mella en la intransigencia invasora
de Israel. Los sionistas torpedearon
el Plan de Paz y su Hoja
de Ruta. Levantaron el muro del
apartheid. La doctrina de “paz por
territorios” no es otra cosa que la
constante usurpación de tierras por
los fanáticos colonos hebreos.

Las elecciones palestinas las
han perdido el laicismo, los artistas
libres y los intelectuales independientes.
Pero, sobremanera,
las mujeres. Las feministas palestinas
han venido siendo la vanguardia
de la lucha por conseguir
un país socialista, al tiempo que
su liberación de la tiranía machista.
Hamas es una rama chiíta de
Irán. Instaurará la sharia islamista,
el chador y la postergación sumisa
de la mujer. A lo largo de la
campaña electoral, sus militantes
femeninas no cesaron nunca de
propugnar el castigo de lapidación
para las mujeres adúlteras. Dilema
de pobres: freírse en la sartén o
abrasarse en el fuego.

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