OPOSICIONES DE ENSEÑANZAS MEDIAS //
La larga y costosa carrera para convertirse en profesor interino

Cursos homologados, títulos oficiales,
academias, temarios y clases particulares
son las armas habituales de las decenas
de miles de personas que preparan
las oposiciones de acceso a la docencia
pública. Al alto desembolso y las horas
de estudio, se unen la incertidumbre de
las fechas de la convocatoria y la controversia
del acceso diferenciado a la docencia
de interinos ’de carrera’ y primerizos,
así como la futura reducción de
los temporales del actual 20% al 8%.

06/05/06 · 18:59
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DOS DE CADA OCHO profesores de enseñanzas medias son interinos, es decir, empleados que, supuestamente, desempeñan
puestos sólo mientras está ausente o no está nombrado el ocupante en propiedad.

“El sueldo lo vale, y el horario también”,
dirán algunos. Lo cierto es
que gran parte de las carreras universitarias
de letras no tiene más
salida acorde con su especialidad
que la enseñanza. Y en ese camino
sólo hay dos opciones: o someterse
a la arbitraria selección de la
escuela privada y concertada -donde el sueldo es menor y se
trabaja más horas-, o buscar acomodo
en la pública.

Se calcula que unas 150.000
personas de todo el Estado se
presentarán a las próximas oposiciones
de enseñanzas medias,
en las que se prevén 15.000 nuevas
plazas de profesorado, una de
las mayores convocatorias de la
historia. Para muchos será el último
tren. En el futuro habrá menos
interinos y la experiencia previa
contará tanto que será muy
difícil meter la cabeza.
Como si ahora fuera fácil. Olga
se ha presentado ya a dos convocatorias,
se mantiene en la parte media
de la lista de la asignatura de
Dibujo en Madrid y jamás ha dado
clase. Como ella, otras 400 personas.

Cinco meses de academia a
razón de 117 euros mensuales,
más 100 euros de matrícula; un
profesor particular a 16 euros la
hora; varios cursos de formación
“de esos que dan puntos”, por entre
90 y 120 euros cada uno, más
material didáctico...

En Madrid, de las 30.000 personas
que componen las listas de aspirantes
a interinos, sólo unos 4.200
comienzan el curso. Algunos profesores
llevan así desde hace 20 años.
El resto, o bien espera pacientemente
o bien se dedica a otra cosa.
A hacer cursos, por ejemplo. Hay
52 entidades que ofrecen formación
homologada por el Ministerio,
desde la Congregación del Sagrado
Corazón de Jesús al Museo
Thyssen. Pero son los sindicatos
quienes más se prodigan en la oferta
de cursos. Y se lucran con ello;
especialmente el colectivo ANPE,
donde un curso on line de 60 horas
ficticias viene a costar 125 euros. La
puntuación de los cursos es necesaria
para trabajar y miles de aspirantes
engrosan religiosamente las arcas
de este sindicato simplemente
por su agilidad administrativa para
la obtención del título, ya que la calidad
de los cursos es ínfima.

A su vez, las academias juegan
con ventaja. “Sabemos lo que va a
caer por acumulación de experiencia,
no por poseer información
privilegiada; puede haber
sorpresas pero existe una tónica
que se repite”, señala Eduardo
Jevremovitch, director de la academia
Magíster, que calcula que,
este año, el número de candidatos
por plaza será diez veces más que
las convocadas. Es cierto, conocen
el sistema y cada año canalizan un
mayor porcentaje de aprobados.
Magíster, la mayor de todas, no da
cifra de alumnos actuales, pero
cuenta con 200 profesores y cada
clase se compone de unos 20 alumnos.
Todo un negocio, más aún
cuando el material de estudio se
cobra aparte.

Por otro lado, el proceso de listas
interinas está lleno de confusión y
susceptibilidades. “Si no estás enterado
de que eres el siguiente, te
quedas al final de la lista, perdiendo
todos los derechos adquiridos
por tu calificación; si alguien tiene
padrino, le llaman antes y no puedes
enterarte de la trampa... Los
comunicados de la Consejería de
Educación no son nada claros. Ésta
puede cambiar la forma de interpretar
la normativa, como sucedió
a la hora de organizar la lista
de interinos de media jornada”,
señala Olga.

Meter la cabeza

Incertidumbre e inestabilidad es lo
que se consigue una vez que has
“metido la cabeza”. Muchos interinos
trabajan apenas unos meses al
año, en centros y localidades diferentes
y sólo cobran los meses de
verano si suman 5,5 meses durante
el curso. Fernando, interino madrileño
en Historia, debería estar trabajando
ya pero este año las listas
corren más lentas de lo esperado y
se ha buscado un trabajo de sustitución.
“Lo precario de esta situación
es la inestabilidad laboral, y por tanto
vital, sobre todo si no sabes si te
van a llamar o no. Es tu problema si
te dedicas a esperar, pero lo normal
sería que, siguiendo una secuencia
lógica, pudieses calcular si te van a
llamar o no. Esto no existe ni seguramente
pueda existir”, explica.

En junio decenas de miles de
personas probarán suerte en una
de las oposiciones más concurridas
jamás convocadas. “En el examen,
todo es cuestión de suerte -añade Fernando-, ya que no lo
pasan quienes lo merecen sino un
número predeterminado de personas”,
los cuales se jugarán las
plazas disponibles.

Cambios para el futuro
_ Un 20% de los profesores,
unos 80.000, que trabajan
en la enseñanza pública,
son interinos, aunque algunas
comunidades como
Madrid y Andalucía superan
ampliamente esta
cifra. De ellos, «sólo
10.000 corresponden a
sustituciones debidas a
bajas laborales reales -por
maternidad, bajas de larga
duración, años sabáticos o
desempeños sindicales- el
resto son vacantes estructurales
del sistema», señala
Augusto Serrano, portavoz
de STEs, es decir, plazas
públicas no
convocadas. El Gobierno
se ha comprometido a
reducir esta alta tasa de
temporalidad al 8%. El
texto de la Ley de Educación
aprobada el pasado
15 de diciembre prevé que
el acceso a la docencia
pública se realice «mediante
un procedimiento selectivo
en el que, en la fase
de concurso, se valorarán
la formación académica y,
de forma preferente, la
experiencia docente previa
en los centros públicos de
la misma etapa educativa,
hasta los límites legales
permitidos», que alcanzan
un 40% del baremo. Esta
medida no convence a
prácticamente ninguno de
los colectivos sociales, que
defendían un acceso diferenciado
de los interinos
de larga duración y los
nuevos aspirantes. Con
todo, cualquier modificación
en la forma de selección
no se aplicará en la
próxima convocatoria.

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