COMUNIDAD GITANA / MÓNICA CHAMORRO, SECRETARIADO GRAL. GITANO
“Los gitanos en la Universidad son invisibles”

La comunidad gitana es
la sociedad minoritaria en
nuestro Estado con mayor
presencia en el tiempo.
Tras 500 años, todavía se
siente en “ligera
desventaja”.

29/11/07 · 0:00
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MÓNICA CHAMORRO.

DIAGONAL: Las aulas viven hoy
un gran diversidad, tanto por la migración
como por los nuevos modelos
familiares. ¿En qué situación
se encuentra el alumnado gitano?

MÓNICA CHAMORRO: Actualmente
viven una situación diferente
a la del resto, en una ligera desventaja.
Hace poco más de 15 años
el gran problema educativo en la
Primaria era el acceso a la educación.
Hoy, sin embargo, eso está
prácticamente conseguido y nuestro
reto es el absentismo. Y en
Secundaria es el paso de Primaria
a Secundaria, la tasa de abandono
rondaría el 80%, este problema
afecta especialmente al sector femenino.
Respecto a estas situaciones,
la Administración es cada vez
más consciente, ya sea a través de
programas que contemplen la atención
a la diversidad, la Educación
Intercultural o los programas de
compensación externa. Pero nos
enfrentamos al lastre de la educación
en el Estado español, la falta
de dotación económica. Últimamente
se han promulgado medidas
interesantes como los Programas
de Refuerzo, Orientación y Apoyo
que incluyen medidas como la presencia
de mediadores socioeducativos,
especies de puente entre la familia
y el centro, o el apoyo extraescolar.
Pero no es suficiente para
sustentar las cuatro patas de la educación:
la atención al alumnado, a
la familia, a los centros educativos
y la coordinación con otras entidades
sociales.

D.: ¿Cómo afrontan esta nueva realidad
los profesores?

M.C.: Cada vez demandan más información
e información, porque
se encuentran situaciones más difíciles.
Es lógico que estén preocupados,
se enfrentan a problemas para
los que muchas veces no están preparados.
Aunque todavía falta interés
por parte de muchos de ellos.

D.: ¿Qué pueden realizar los colectivos
sociales para colaborar en la
educación intercultural?

M.C.: Para comprender los problemas
hay que apoyarse en las
entidades que trabajan con las familias,
con los grupos sociales excluidos.
Dar respuestas que vayan
más allá de lo que es el centro y
potenciar espacios para tener contacto
con la familia y no sólo cuando
haya dificultades.

D.: Una de las grandes problemáticas
en el alumnado gitano es el absentismo.
¿Cómo se intenta evitar?

M.C.: Nosotros nos centramos en
cuatro aspectos: coordinarnos con
los centros educativos y conocer a
las familias, servir como puentes
entre servicios sociales y los colegios;
trabajar con la familia, hacerles
ver las ventajas de la formación;
colaborar con otras entidades sociales
para participar en mesas redondas,
talleres, actividades culturales...;
y trabajar directamente con
el alumnado tanto dentro como fuera
del aula.

D.: ¿Qué cantidad de estudiantes
llegan a cursos postobligatorios?

M.C.: Nosotros intentamos potenciar
esto, principalmente a
través de becas, acciones tutoriales
o con encuentros con alumnos
y familiares. No sabemos
cuántos gitanos hay en la Universidad,
no hay datos recogidos
por etnias, pero por los datos de
algunos programas que llevamos
a cabo, estarían en torno a los
250 y en todo el Estado puede haber
un total de 700.000 personas
gitanas. Lo que sí es cierto, es
que muchos de los que llegan se
hacen ‘invisibles’, sus características
no coinciden con el estereotipo
que la sociedad mayoritaria
tiene de este grupo.

D.: ¿Y qué relación tiene la comunidad
gitana con los nuevos flujos de
migrantes?

M.C.: Yo no hablaría en estos términos,
sino que hay que trabajar
en relación con los problemas sociales,
económicos, laborales. Se
viven auténticas situaciones de exclusión.
Existe el rechazo a los
pensamientos diferentes, pero
también desigualdades sociales,
económicas... Los gitanos siguen
en desventaja, existen muchos
más prejuicios que hacia el resto
de migrantes y llevan más de 500
años en la Península Ibérica.


500 años
al margen

“Cada día intentamos desmontar
los estereotipos, no
se pueden extender las
características de algunas
personas a una cultura. Pero,
no sólo se debe actuar ante
alumnos gitanos, sino con
diferentes colectivos en actividades
grupales. En la educación,
se debe ejercitar el
derecho a la permanencia en
las escuelas. Esto no llegó
hasta hace 30 años, con las
escuelas puentes, mediante
las cuales la población gitana
inició su proceso de escolarización
en un modelo de
escuela segregada. Un proceso
que ha avanzado rápidamente,
pero al que todavía le
queda mucho por hacer”.

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