ALTERNATIVAS : CONTROL DEL CONOCIMIENTO: DE LA RESISTENCIA A LA OFENSIVA
Defensa de lo ‘común’

El autor, miembro de
Conocimiento Pirata,
muestra alguna de las
alternativas a la actual
situación de control del
conocimiento que
ejercen tanto gobiernos
como grandes
multinacionales.

24/07/08 · 0:00
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LE CORBEAU

En las últimas semanas se
viene hablando de manera
intensa en distintos
medios de comunicación
de la aplicación de nuevas medidas
para el control de las redes de
intercambio de pares (P2P). Desde
las modificaciones en la legislación
francesa a las declaraciones
del Ministerio de Cultura en
torno a la creación de un nuevo
“marco jurídico coherente y seguro
para la defensa de los derechos
de propiedad intelectual” o los últimos
acuerdos firmados en el pasado
G-8 en Japón, todo parece ir
encaminado en una misma dirección:
la destrucción de los mecanismos
de cooperación entre millones
de personas y la distribución
libre de contenidos a escala
planetaria. Pero lo cierto es que la
realidad es más compleja.

No nos llevemos a engaño, los
ataques a las redes de pares deben
enmarcarse en una estrategia
compleja y contradictoria de
los diferentes sectores del nuevo
capitalismo y sus gestores
(sean gobiernos nacionales,
entidades supranacionales, empresas
o entidades de gestión de
derechos) cuyo único fin es la
producción de pánico social, en
una lógica similar a la de las leyes
de extranjería, que permita
el control y gobierno de las redes
de intercambio.

No se trata de impedir el flujo
libre de contenidos, sino de criminalizarlo
e imponerle una lógica
de escasez que permita su posterior
explotación. Se trata de
construir un espacio artificial entre
la ‘cultura libre’ y la ‘cultura
propietaria’ que es la de lo ‘disponible’.

Es decir, la producción
de valor a través del gobierno
(precarización) de los flujos comunicativos.
Inmediatamente después de
las declaraciones realizadas por
el ministro de Cultura español,
el ministro de Industria declaró
prácticamente lo contrario. Estos
dos sectores del capitalismo
escenifican una pelea que, unida
a la dificultad para aplicar en términos
reales las medidas impulsadas
por las distintas administraciones,
nos demuestran que
lo que se esconde detrás de éstos
paquetes de medidas no es más
que un intento por producir pánico
y reproducir el imaginario
que sostiene que el intercambio
de ficheros a través de la red es
un acto delictivo. La ley no se
aplica, las administraciones se
pelean y el camino es más sencillo
para la imposición de medidas
intermedias de todo tipo,
desde el pago por descarga a la
imposición de impuestos arbitrarios
como el canon, etc.

Momento de alternativas

Las iniciativas contra la criminalización
del intercambio de
ficheros han ido en numerosas
direcciones, desde las tecnológicas
que proponen la habilitación
de sistemas de encriptado, a las
que están llevando a cabo colectivos
que defienden los derechos
individuales y la privacidad en
la red como garantes de un acceso
a la información y el conocimiento
y por supuesto en el
uso de software libre y la producción
cada vez mayor de
material copyleft, etc. Pero la
verdadera potencia está en las
propias redes singulares de cooperación.

En la pasión por compartir
que se distribuye a través
de la red. Ésa es la singularidad
indestructible. Esa defensa colectiva
de ‘lo común’ que se produce
cada vez que alguien deja
disponible para cualquier parte
del contenido de su disco duro.
Las leyes van contra esa potencia,
no contra la tecnología.
El problema es: ¿hasta dónde
esa colectividad singularizada
puede resistir el ataque? ¿Cuánta
experiencia pueden generar
esas redes para defenderse? La
respuesta no puede darse tampoco
en el territorio de la implementación
de nuevas tecnologías
más seguras y más ‘garantes’
de los derechos, es decir, no
puede venir de la defensa de lo
existente (cada vez más precarizado).

Sino de la conquista de
nuevos derechos.
Conquistar derechos es reapropiarse
de lo común, de aquello
que es creado siempre a
partir de algo, mediante la cooperación
y el intercambio, de
aquello que intenta cercarse por
la lógica del beneficio y eso sólo
es posible mediante la composición
de movimientos, nuevos
territorios de conflicto, etc. De
alguna manera, empieza a ser
momento de pasar de la resistencia
creativa a la ofensiva.

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