UNA DISTRIBUCIÓN GNU/LINUX NO COMERCIAL
Debian: un software libre y colectivo

Cuando en 1993 Ian Murdock publica el Manifiesto
Debianlo deja claro: Debian es un proyecto colectivo
que se propone poner en circulación una distribución
GNU/Linux de altísima calidad y no comercial.

21/06/07 · 0:00
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PABLO PINO

Una distribución de GNU/ Linux es un conjunto de aplicaciones de software que, superpuestas y ensambladas, constituyen un sistema operativo. Una distribución minimalista de GNU/ Linux podría estar construida simplemente por el núcleo del sistema (lo que se conoce como kernel, creado en su primera versión por Linus Torvalds en 1991) y las aplicaciones básicas que permiten que el usuario haga trabajar al kernel. Por ejemplo, copiar un fichero, ver el espacio libre en el disco duro o transmitir datos a través de una tarjeta de red son tareas que ejecuta el kernel a partir de órdenes dadas por el usuario mediante comandos o aplicaciones básicas. Si a esto le sumamos un entorno de ventanas, paquetes ofimáticos, reproductores de sonido o programas de retoque fotográfico, estamos construyendo una distribución más completa orientada a cubrir las necesidades de un público amplio, no necesariamente experto.

Esto es lo que hace la comunidad de desarrolladores y colaboradores de Debian, con el objeto de que este conjunto de herramientas sea un todo coherente y funcional, y además, un sistema operativo libre. Existen decenas de distribuciones, como pueden ser Suse Linux o Mandriva. Pertenecen al mundo de GNU/Linux en la medida que incorporan el kernel y sus aplicaciones básicas, pero a partir de él desarrollan estrategias técnicas y comerciales propias, no necesariamente coherentes con el espíritu del software libre, que se basa en el respeto a la plena libertad para su instalación, copia, distribución y modificación. Debian es una distribución 100% libre, no incorpora ninguna aplicación o línea de código propietario y se protege de la voracidad del mercado con su correspondiente licencia copyleft. De la misma manera, Debian se diferencia de otras distribuciones en la medida en que no parte de un formato empresarial y se sustenta en una comunidad de militantes que garantizan la vocación anticomercial y declaradamente social del proyecto.

La solidez técnica del modelo Debian ha convertido a esta distribución en un referente y en la base de otras distribuciones. El fenómeno Ubuntu arranca técnicamente en Debian, lo mismo que ocurre con otras ‘distros’ menos conocidas como Knoppix, Linspire, Mepis o Xandros. La última versión estable de Debian es la 4.0 o Etch. En su momento será sustituida por Lenny o Debian 4.1, que se encuentra ya en el banco de pruebas (versión testing), a pesar de lo cual es ya perfectamente instalable, especialmente recomendada para ordenadores de sobremesa o uso doméstico.

La potencia de Debian no es exclusivamente técnica. La acumulación de riqueza y el ejercicio del poder en el capitalismo tardío están estrechamente vinculados a procesos de apropiación y privatización del conocimiento social, de la producción cultural y la inteligencia colectiva. El capital ha sido capaz de sobrevivir a su propia demencia autodestructiva fagocitando lo que Marx acuñó como general intellect o potencia creativa de la sociedad.

Debian es una de las expresiones más avanzadas del fenómeno GNU/Linux, del movimiento copyleft y la cultura libre. Es la movilización de la energía transformadora de la cooperación y la inteligencia social, rescatándola de la rapacidad del mercado (que trabaja por apropiárselas) para ponerla a trabajar en otro plano, en otra clave. Un paso práctico, real, tangible en el cuestionamiento de las relaciones de propiedad sobre el conocimiento, una anomalía para el capital, una alegría para todos nosotros.

La comunidad de desarrolladores
_ La comunidad Debian
coloca en su base, cerca
de un millar de desarrolladores
en todo el mundo, el
poder de decisión sobre la
vida y dirección del proyecto.
Para ello, se dota de
unas reglas y normas escritas
y complejas que pretenden
garantizar el ejercicio
de responsabilidad
colectiva que implica una
gestión horizontal, sin que
se resienta su eficiencia y
capacidad de trabajo. En
esta línea y en una onda
muy anglosajona, la comunidad
Debian elige un
'staff' distribuido en el que
conviven responsables técnicos,
coordinadores de
proyectos, y un 'líder' elegido
cada año por la asamblea
de desarrolladores,
dispone de un equipo de
delegados a los que transfiere
parte de su responsabilidad.
Ian Murdock fue el
primero; en este momento
lidera Sam Hocevar. No es
sencillo llegar a ser desarrollador
de Debian. Para
poder formar parte de la
comunidad es más que
aconsejable haber colaborado
previamente en tareas
básicas como pueden
ser la traducción de documentación,
soporte a usuarios
o creación de paquetes
de software para la
distribución.

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