39º aniversario de la represión militar en Atenas
Cuando los tanques entraron en la Politécnica

Grecia conmemora cada 17 de noviembre una revuelta estudiantil que jugó un papel clave en la caída de la Dictadura de los Coroneles.

, Atenas (Grecia)
30/11/12 · 9:54
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“¡Psomí, pedía, elefzería! ¡I junda den telíose to evdominda tría!” (“¡Pan, educación, libertad! ¡La Junta [de los Coroneles] no acabó en el 73!”). Una consigna omnipresente en Atenas, en manifestaciones y pintadas, en carteles y pancartas. Y más que nunca se ha repetido durante la semana del 12 al 18 de noviembre, en la que la indignación por las nuevas medidas de austeridad se ha fundido con la conmemoración de uno de los episodios clave para la caída de la dictadura.

A 39 años de la Revuelta de la Politécnica de Atenas, al marcado carácter reivindicativo de las tradicionales tres jornadas de homenajes se han sumado numerosas comparaciones entre pasado y presente. También llamamientos a una nueva revuelta contra la “Junta”, un nombre que expresa la percepción en aumento de que el gobierno carece de legitimidad democrática.

Rómilos estudiaba Física en el 73, y tomó parte en el encierro que comenzó el día 15 a partir de una huelga estudiantil. “La noticia se difundió muy rápidamente, todo el centro de Atenas empezó a llenarse de gente, y no sólo estudiantes”, rememora. “Hasta las ancianas venían a traernos tabaco y chocolate”.

La represión comenzó el día 17 al mediodía. “Primero fueron disparos ocasionales de la policía. También había al parecer algunos francotiradores en las azoteas. Por la tarde empezaron los verdaderos disturbios. Se empezaron a improvisar primeros auxilios, gracias a los estudiantes de medicina que vinieron. Sobre las once de la noche llegó el ejército, y a la una de la mañana más o menos arrollaron la puerta con los tanques”, relata Rómilos cerca de la verja en cuestión. “Durante toda la noche hubo mucha violencia y no sólo aquí, había resistencia en muchos puntos de Atenas, como por ejemplo en Zografou, donde también había facultades.”

Al día siguiente, con el fin forzoso que el Ejército puso a la revuelta, comenzaron las detenciones, las torturas y el recuento de los muertos, que aún a día de hoy no es concluyente. La cifra considerada oficial es de 23, aunque según otros informes podría ascender a más de 80.

El principio del fin

Sin embargo, ¿por qué la Revuelta de la Politécnica, reprimida con relativa facilidad, es considerada un factor clave para la caída del régimen, que no se produjo hasta el 24 de julio siguiente? No era la primera vez, a lo largo del 73, que los estudiantes se movilizaban: en febrero había tenido lugar un sonado encierro en la Facultad de Derecho. Para muchos, lo determinante fue que el régimen se vio obligado a mostrar su “verdadero rostro”, acabando con la ilusión de reforma democrática que había estado tratando de construir a lo largo del último año.

El 1 de junio se había proclamado la República, y un cambio constitucional fue aprobado por referéndum. Asimismo, se habían anunciado elecciones libres para el año siguiente, y más de 300 presos políticos que se encontraban encarcelados obtuvieron una amnistía general. Si este ensayo de transición, promovido por el gobierno del dictador Papadópulos, y su entonces primer ministro Markezinis, era únicamente un lavado de cara, o si se trataba de un esfuerzo “bienintencionado”, es algo que se debaten aún hoy día. Lo relevante fue que, a raíz de los sucesos de la Politécnica, la “línea dura” del Régimen, liderada por el Jefe de la Policía Militar Ioannidis, consideró que era hora de poner fin al aperturismo, derrocando al gobierno de Papadópulos mediante un golpe de Estado incruento.

La conflictividad social a la que se enfrentaba la Junta de los Coroneles, en el gobierno desde el golpe de Estado del 21 de abril del 67, no había dejado de crecer. Aunque el régimen nunca había gozado del apoyo de la población, durante los primeros años un crecimiento económico del 10% anual había facilitado la paz social. Las luchas intestinas dentro del Ejército impidieron sin embargo a los coroneles ofrecer una imagen firme y convincente a la población, que no creyó tampoco en las reformas de Markezinis. Y a partir de noviembre, diversos avatares fueron complicando la situación para la nueva cúpula de Ioannidis, hasta que su fallido intento de anexionar Chipre le valiera la deposición el 24 de julio del 74. Al día siguiente llegaba desde Francia el opositor Konstantinos Karamanlis (tío del posterior primer ministro del mismo nombre), con el encargo de encabezar un nuevo gobierno para llevar a cabo la Metapolítefsi o Transición. Papadópulos y Ioannidis, entre otros, serían condenados a cadena perpetua.

Aún hoy, sin embargo, son muchos los interrogantes que se abren sobre este periodo histórico y su continuación. Está claro que la revuelta intensificó la oposición al Régimen, pero ¿en qué medida? ¿Cuáles fueron las consecuencias de darle la puntilla al gobierno de Papadópulos y Markezinis, aparentemente en la cuerda floja desde que EE UU. les retirara su apoyo para dárselo a Ioannidis? No por casualidad la manifestación del 17 de se dirige siempre hasta la embajada de EE UU.

Sea como fuere, la Revuelta de la Politécnica se ha convertido con los años en un símbolo poderoso, que no sólo las distintas facciones dentro de los movimientos contestatarios hacen suyo. Los jóvenes de hoy, salvando las distancias, se identifican en gran medida con aquellos que se enfrentaron a los tanques en el 73. El enemigo, sin embargo, es mucho más difuso. En cualquier caso, está por ver hasta qué punto han cambiado los tiempos: ¿éste también dejaría caer su máscara en el caso de que llegara a producirse la nueva Revuelta de la Politécnica que piden las consignas?

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Acto de homenaje en Atenas a la Revuelta de la Politécnica. / Clara Palma.
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