la presidencia ha repartido 600.000 euros entre 20 funcionarios del más alto nivel
El CSIC impone un “corralito” a sus investigadores para no desaparecer

La dirección utilizará los ahorros para hacer frente al agujero en el presupuesto mientras se reparten gratificaciones entre los altos cargos del organismo.

, Madrid
11/07/13 · 8:15
Edición impresa

El futuro del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) está en entredicho. Su presidente, Emilio Lora-Tamayo, dejó claro en una reunión con los directores de centros de investigación celebrada el pasado día 27 de junio en Madrid que la situación económica que atraviesa la institución es límite, ya que “no hay fondos, no hay remanentes”.

La situación en la que se encuentra la mayor institución científica del Estado, con 15.000 trabajadores, 6.000 de ellos científicos, no es nueva. Las altas esferas del propio CSIC, así como parte de los colectivos en defensa de la investigación pública, llevan más de un año dando la voz de alarma.

Quiebra en el CSIC

Hace un año exactamente el CSIC sufrió una primera situación de suspensión de pagos, declarada para poder afrontar los desembolsos ineludibles, como las nóminas de sus trabajadores. Entre los científicos se comenta que la situación únicamente pudo salvarse “por un crédito que concedió una conocida empresa de grandes almacenes”.

Según fuentes sindicales, el CSIC ha perdido 1.200 de sus trabajadores en 2013 y sufre las consecuencias de la tasa de reposición del 10% respecto a las jubilaciones, lo que está produciendo un envejecimiento acelerado del personal científico, siendo la edad media de los investigadores de 52 años, siete años mayor que en 1980.

El plan de viabilidad para la institución concluye que el presupuesto para 2013 tiene un agujero estimado de 150 millones. Cincuenta millones saldrán del plan de ahorro, que supone el cierre temporal de centros de investigación o su apertura, en los meses de verano, con la climatización apagada e indicaciones de contención energética desde la dirección de los centros, “evitando encender luces innecesarias, subir en el ascensor y control estricto sobre el encendido de aparatos electrónicos y científicos”. Los otros cien millones deben ser aportados por una dotación presupuestaria que el CSIC reclama al Gobierno desde diciembre de 2012.

Ante los problemas de liquidez actuales, ya han sido adelantados los fondos del consejo destinados a cubrir el último trimestre del año en curso. “En octubre, o ha llegado el crédito presupuestario de cien millones, o ya no tendremos nada”, aseguró Lora-Tamayo. En su intervención, el presidente afirmó que “hay peligro de cierre de la institución”. No obstante, contrapuso unas declaraciones del ministro de Economía, Luis De Guindos, en las que aseguró hace unos meses que no dejaría caer al CSIC, pero que por el momento han tenido una escasa materialización. Si bien el 2 de julio el Gobierno aprobó un crédito extraordinario de 25 millones para el CSIC que cubriría una primera parte del agujero del CSIC, en la Secretaría de Estado de I+d+i ya no se habla de subir hasta los 100, sino sólo hasta 75 millones. “Con los ajustes que está haciendo el CSIC internamente, los 75 millones esperamos que sean suficientes”, comentó el 8 de julio un portavoz el portavoz de la Secretaría de Estado.

En su discurso ante los directores de centro, Lora-Tamayo anunció la intervención y bloqueo de los ahorros de los centros de investigación y proyectos de investigación anteriores al año 2012. La medida pretende tomar una imagen global de las finanzas del consejo y, en base a ella, aportar liquidez a aquellos centros que lo necesiten, a fin de mantener activo el CSIC en su totalidad. Se toma haciendo “tábula rasa”, en palabras de Alberto Serrano, secretario general de la institución, y basando la distribución de dinero únicamente en función de las necesidades, sin tener en cuenta las diferentes actuaciones que cada centro pudo realizar para conseguir esos remanentes, las medidas de ahorro tomadas o el disfrute de ciertos programas de financiación científica. “Cualquier remanente que esté registrado en las cuentas internas de los institutos, correspondiente a ingresos previos a 2012, y que no se encuentren comprometidos, deberán cancelarse, dejando de estar disponibles para futuras ejecuciones de gasto”, declaró Serrano.

La medida, que pretende salvaguardar la integridad del CSIC, podría provocar la debacle en el interior de los centros de investigación. El “corralito” se produce sobre fondos que se utilizan para cofinanciar programas científicos de gran valor, como es el programa Ramón y Cajal, dedicado a repatriar y retener en el Estado a jóvenes investigadores. La medida tomada desde la cúpula del CSIC se justifica en base al estatuto de la agencia de investigación, que “atribuye a su presidente la función de administrar los créditos para gastos de los presupuestos del CSIC”, siendo el presidente el encargado de “la ejecución del presupuesto de la agencia”.

Las reacciones en los centros de investigación no se han hecho esperar, una ola de indignación recorre los institutos y los correos electrónicos echan humo. Varios directores de centros han expresado su disconformidad con la medida. “Una gran multitud de directores y gerentes de los centros hemos estado en contacto para tratar de llevar a cabo una acción coordinada ante el CSIC”, se afirmaba desde la dirección del Centro de Investigaciones Biológicas (CIB), uno de los mayores institutos del Consejo. La dirección del CIB expresó que “no puede estar de acuerdo con las instrucciones recibidas, ya que no permite cumplir con las obligaciones adquiridas para la adecuada ejecución de proyectos y contratos” y anuncia la suspensión de pagos externos: “Los proveedores serán, en este caso, los damnificados, ya que hasta que no tengamos liquidez no podremos realizar los pagos”.

Bonus en tiempos de crisis

Los planes de ajuste y el “corralito” hacen plantearse a los investigadores una “economía de guerra”. Según José Luis García, investigador del CSIC, “podría darse el caso de tener que reciclar materiales fungibles, podríamos llegar a tener que limpiar materiales de plástico –ahora desechado–, pero corremos el peligro de no poder afrontar la compra de esos materiales a reutilizar, ya que tenemos cortado el gasto”.

En medio de este panorama económico, en el CSIC ha surgido una agria polémica que ha hecho explotar la indignación en los centros de investigación. El presidente del CSIC reparte a dedo una cantidad cercana a 600.000 euros entre los funcionarios de más alto nivel, entre los que se encuentran los tres vicepresidentes y el secretario general, en concepto de “servicios extraordinarios, fuera de la jornada laboral”. Según CC OO, “estas gratificaciones, aunque legales, se realizan de manera opaca, sin capacidad de verificación externa”, por lo que no es posible conocer, salvo a través de las nóminas de los agraciados, quién recibe exactamente la gratificación y en qué cuantía. El sindicato ya consideraba en 2012 que “no parece de recibo que en un año como éste se repartan gratificaciones de una manera poco transparente. El contexto económico no aconseja que se destinen partidas presupuestarias para retribuir a un número muy limitado de trabajadores por labores extraordinarias, no contraviniendo nada el trasvase de la partida para otros fines”, como pudiera ser la contratación de nuevo personal.

Las mismas personas que retienen los ahorros a los centros de investigación, que piden el adelanto de partidas presupuestarias, que anuncian que “en octubre no tendremos nada”, no vacilan en repartirse tales cantidades entre los trabajadores de más alto rango con sueldos que pueden rondar los 6.000 euros mensuales. Se retribuye a estas personas con un dinero que podría ser destinado a otro gasto en personal, como, por ejemplo, en nuevas contrataciones.

Tags relacionados: CSIC Número 202 Ciencia
Imprimir Imprimir
Versión PDF PDF
Enviar por e-mail Enviar
Corregir
+A Agrandar texto
+A Disminuir texto
Licencia

comentarios

1

  • | |
    11/07/2013 - 1:55pm
    Resulta tan vergonzoso ver algo así en un país donde los políticos y la clase empresarial se ha repartido dinero negro a expuertas y pretende pasar de rositas por el asunto, mientras nuestro músculo investigador se asfixia sin que nadie pretenda resolverlo que hay cosas que están más allá de la paciencia ciudadana. Una cosa es vivir tiempos difíciles, y otro provocarlos y darles la sartén de mando a los que continúan ahondando en esta desgracia. www.casaquerida.com/2013/07/10/empurando-a-rajoy/
  • Boletín