NUEVA REFORMA //
Contra la ley de propiedad intelectual

En esta ocasión, las IV jornadas
críticas sobre Propiedad
Intelectual tuvieron una
cuestión protagonista de los
debates y comentarios compartidos:
los borradores del nuevo proyecto
de Ley de Propiedad Intelectual
(LPI), ya tramitado en Cortes.

29/04/06 · 13:35

En esta ocasión, las IV jornadas
críticas sobre Propiedad
Intelectual tuvieron una
cuestión protagonista de los
debates y comentarios compartidos:
los borradores del nuevo proyecto
de Ley de Propiedad Intelectual
(LPI), ya tramitado en Cortes.

Dos cuestiones parecen dirigir la
orientación de los borradores del
proyecto. Primero, limitar el concepto
de copia privada, con el fin de
restringir o incluso prohibir el uso
de las redes de descarga e intercambio
de archivos p2p. La prescripción
de que sólo se podrán realizar copias
del original elimina, de facto, el
intercambio p2p ya que la segunda
copia del ordenador (la que supone
las descargas) sería ilegal. En cualquier
caso, las sociedades de gestión,
a las que se adapta como anillo
al dedo el nuevo proyecto de ley, siguen
moviéndose en la ambigüedad
legal con la idea de cobrar también
a las operadoras y empresas de servicios
de Internet por volumen de
tráfico. Un precio que, en caso de
prosperar, repercutirá probablemente
sobre los usuarios, al tiempo
que se les criminalizará por el uso
de las p2p. La batalla será de nuevo
la de la defensa de las p2p como instrumentos
de materiales libres y
también como legítimo derecho a
intercambiar información. De nuevo,
‘compartir es bueno’.

La segunda, consiste en aplicar la
directiva europea sobre el canon por
préstamo de libros a las bibliotecas.
La ambigüedad y la falta de información
parecen también dominar en
este ámbito, en el que no se sabe
muy bien cuál será la sociedad encargada
de gestionar estos derechos
y, sobre todo, sobre qué libros podrá
cobrar, ya que hoy por hoy ninguna
de las sociedades (ni CEDRO, ni
desde luego la SGAE) son representativas
en el extenso ámbito de la
edición en España (formado por los
autores y los editores). Aquí, la defensa
de las bibliotecas podría consistir
en negarse al pago de obras en
dominio público (todos los clásicos),
obras con copyleft, y las de aquellos
autores y editores que permitan el
préstamo gratuito (que son muchos).
En cualquier caso, la mejor defensa
seguirá siendo la de extender el uso
del copyleft que haga cada vez más
ilegitima y minoritaria la aplicación
de estas legislaciones promovidas
por los lobbies pro restricción y unas
instituciones cautivas de su presión.

+A Agrandar texto
+A Disminuir texto
Licencia

comentarios

0

separador

Tienda El Salto