re(d)volución
El concepto, Pazos

Los ministros de Justicia
e Interior del G-8 se
reunían días antes de la
Cumbre de Japón. En su
mensaje final mostraron
un repentino asombro
por la profusión de
pornografía infantil en
internet. ¿Por qué?

26/06/08 · 0:07
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Hace unas semanas, en una
charla, un paisano me dejó
realmente patidifuso con
una propuesta de lo más curiosa.
¡Y profundamente perturbadora! Si
hubiera estado dándole un trago a
una botella de algo (léase cerveza)
hubiera hecho el tópico numerito
del aspersor. Me dejó tan impresionado
que tengo que contároslo.

El asunto turbio es el siguiente:
una Universidad X del ámbito barcelonés,
en un ejercicio de insospechado
buen criterio, distribuye
un ‘cederún’ con una distribución
de GNU/Linux y aplicaciones libres
útiles para los estudiantes. Hasta
aquí perfecto y encomiable. Lo
malo, me contaba el paisano, es
que la susodicha universidad ha
decidido, en un ejercicio de sospechado
mal criterio, incluir una aplicación
privada en la distribución.

En concreto, un cliente para Google
Maps. Y eso está muy pero que
muy mal. Es como cagarse en el
pastel para ponerle la ‘guinda’.
Pues bien, cargado de muy buenas
intenciones el paisano había
ideado un plan para “convencer” a
la universidad de eliminar el programa
privativo de la distribución.
Desgraciadamente, el plan consistía
(y aquí vamos al meollo de la
cuestión) en hacer notar a la universidad
que estaba haciendo algo
ilegal distribuyendo el programa,
amenazando con denunciarlos a
Google si no lo retiraban de la distribución.
En efecto el cliente de
Google Maps, como buen software
privativo que es, no permite su distribución
masiva sin un permiso de
Google.

Un plan perfecto, desde luego. Lo
único malo, le expliqué al paisano
una vez me hube recuperado, es
que para llevarlo a cabo tendría
que violar todos mis principios y
contradecir el concepto más
importante del movimiento del
software libre: la libre distribución
de software, libre o privativo, es un
derecho fundamental de la sociedad
y de las personas. ¿Cómo voy
a denunciar a la Universidad X
basándome en el argumento de
que la copia de software, cuando
es ilegal, es inmoral?
Coño, Pazos, me cago en la hostia:
¡¡ojo al concepto!!

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