INSTITUTO CERVANTES // TRAS LA ESPECTACULAR PUESTA EN MARCHA DE SU TELEVISIÓN EN FEBRERO, LOS INFORMATIVOS NO
El Cervantes no se olvida de la cultura del ‘mobbing’ laboral y la subcontratación

En febrero del año pasado era presentada con las mejores galas gubernamentales la televisión virtual del Instituto Cervantes, un “proyecto revolucionario” que pretendía exportar el valor cultural del Estado español. Pero seis meses después los grandes hitos que ha marcado se encuentran relacionados con el ‘mobbing’ laboral y las prácticas de subcontratación entre dos instituciones públicas como
son el Cervantes y la Universidad Rey Juan Carlos. Dos instituciones que, además, tienen como una de sus figuras más ilustres a Carmen Caffarel, directora de la primera institución y catedrática en la segunda.

08/01/09 · 0:00
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LE CORBEAU

Un revolucionario proyecto con el que “estamos democratizando el
conocimiento y globalizando el acceso
a la lengua y a la cultura”, decía
Leire Pajín, ex secretaria de Estado
de Cooperación Internacional, de la
televisión virtual del Instituto Cervantes
el día de su inauguración en
febrero. “La primera televisión cultural
en español para el mundo”, se
enorgullecía ese día Carmen Caffarel,
la actual directora del Instituto.

Pero en menos de seis meses los
informativos dejaron de emitirse
diariamente. El 11 de julio se colgó
el último, una aventura de 102 capítulos.

Tras meses sin noticias, el
proyecto parece que vuelve a echar
a andar. El 19 de diciembre se hacía
oficial la adjudicación de cinco becas
para producción audiovisual en
el Centro Virtual del Cervantes
(CVC) e Informática, aunque desde
el Instituto todavía no han hecho
públicas sus nuevas intenciones.
Unos planes para los que seguro
no contarán con algunos de los
máximos responsables de la anterior
temporada, que durante estos
meses han sido despedidos. Como
reconoce uno de ellos, que prefiere
que no aparezca su nombre,
tras muchos meses de mobbing
ahora su principal objetivo es olvidarse
de su paso por el CVC. Lo
único que quiere es pasar página
lo antes posible, pero hace especial
hincapié en que una situación
así no se debería vivir en ningún
centro laboral, y mucho menos en
una institución pública.

Una situación que sí quiere denunciar
públicamente Milagrosa
Crespo, antigua editora del informativo
de la televisión del Cervantes.
De su experiencia en el
Instituto no quedarán unas flamantes
líneas en su currículum, sino
las continuas crisis de ansiedad
que ha sufrido durante y después
de su estancia en la máxima embajada
de la cultura española, y conocer
a dos de sus máximos responsables:
Ramón Tijeras y Manuel
Nieto, director del CVC y jefe
de equipo, respectivamente.

“Si no te gusta, a la puta calle”
Desde su llegada al Instituto, las irregularidades
y el desprecio por parte
de sus superiores fueron la tónica
habitual del día a día, denuncia Crespo.
“Durante los primeros días de
trabajo no tenía ningún contrato, me
incorporé el 19 de noviembre, pero
hasta el 29 no fui a la Universidad
Rey Juan Carlos (URJC) para formalizar
mi relación laboral. La Universidad
era quien realmente me
contrataba, pero no volví a saber nada
de ellos hasta abril, sin embargo
tenía que haber habido una comisión
de control cada 20 días, que no
me consta que se reuniera nunca”,
explica Milagrosa Crespo.

Las tensas situaciones que Crespo
narra que vivía el personal de la televisión
fueron denunciadas por el
Comité de Empresa ante Recursos
Humanos con una carta, que también
iba dirigida a la dirección del
Instituto y a la Secretaría General
Técnica: “Don Ramón Tijeras, director
del área de CVC e Informática,
manifiesta un comportamiento colérico,
despectivo y muy poco respetuoso
hacia el personal a su cargo,
con repetidos cambios de humor
que amedrentan al trabajador, afectan
al clima del área y provocan una
tensa relación laboral. Son repetidos
los comentarios despectivos hacia el
empleado público en general y hacia
los trabajadores de su área en
particular, a los que suele descalificar
por marcharse a su hora o por
no trabajar lo suficiente con frases
lanzadas al aire del tipo ‘todo el CVC
es un vago y no curra nadie’ o ‘si no
te gusta, a la puta calle”. Este texto
fue entregado en el Registro General
de la institución el 3 de abril.

Pero antes de esta carta, a mediados
de marzo, los continuos
choques entre Tijeras y Nieto y
algunos de sus subordinados terminaron
con el despido de Crespo
y dos de sus compañeros. Tres de
los máximos responsables de la
nueva televisión no cumplieron el
primer mes de emisión. Un despido
justificado porque Milagrosa no
había superado el período de prueba.

Meses después la URJC debería
abonarle 11.000 euros, resultado
del acto de conciliación en el
Juzgado de lo Social nº 1 de
Madrid que reconocía la improcedencia
del despido. A cambio
Crespo renunció a continuar con
la demanda contra el Cervantes.
Los problemas de Crespo empezaron
con el retraso de la firma
de su contrato, estos continuaron
con “jornadas laborales de 10 y 11
horas, caóticos planes de trabajo,
desautorizaciones continuas... y
lo peor de todo, el comportamiento
indeseable y obsceno en muchas
ocasiones tanto a solas como
con más gente de Manolo Nieto”,
relata la ex editora del informativo
del Cervantes.

Ante las barbaridades que denuncia
que tuvo que soportar, Crespo
optó por acumular pruebas, pues
aunque Tijeras era menos cauto y,
en alguna ocasión, la insultaba en
público, Nieto lo hizo a solas con
tanta frecuencia que Crespo optó
por defenderse. Sí consta, que alguna
amenaza fue registrada, como:
“Si vamos por torcido, me cago en
la puta madre del que quiera y le
parto la cara a ostias”.

Antes de la tormenta, la calma

Todo se tranquilizó con la llegada
de marzo. En la primera reunión
de trabajo, siempre según Crespo,
Ramón Tijeras reconoció que se
iban a acabar los malos modos,
pues perdía muchas energías.
Incluso los enfrentamientos que
parecía buscar con otros compañeros
se relajaron: “Realmente la
situación era que ya habían decidido
despedirnos, y querían que
con la excusa de la llegada de
Semana Santa preparásemos material
para ese impasse”, explica
Crespo. Pero de lo que más se lamenta
esta periodista es de la indefensión
que sufrió durante sus seis
meses de subcontratación en el
Cervantes, “lo más grave de todo
no se puede contar, no hay ningún
tipo de pruebas. Sólo sería nuestra
palabra contra la suya”, concluye.

Caffarel y la URJC en el centro de la polémica

Carmen Caffarel ha sido,
durante todos estos años
de Gobierno de Zapatero,
una de las personas de su
máxima confianza. Su
primera misión fue dirigir
Radio Televisión Española,
una etapa que será recordada
por la aprobación de
la salida voluntaria del
ente de 4.150 profesionales.
En enero de 2007
cesó en su cargo y con la
remodelación de Gobierno
de ese verano llegó hasta
el máximo puesto del Instituto
Cervantes. Mientras
tanto su vida ha estado
muy relacionada con la
universidad pública madrileña.

Actualmente, es
catedrática de la Rey Juan
Carlos, universidad que
también cuenta como profesor
con Ramón Tijeras,
el director del Centro Virtual
Cervantes. Esta universidad
fue la encargada
de ofrecer a los becarios
como parte de sus prácticas,
gracias a las cuales,
en parte, la televisión del
Cervantes pudo emitir virtualmente
informativos a
diario sus 100 primeros
programas. A partir de
ahora, los becarios, algunos
de los cuales repiten
experiencia, no son seleccionados
por la Universidad
y cobrarán unos
1.100 euros brutos mensuales,
eso sí bajo ningún
tipo de relación laboral,
aunque tienen derecho a
22 días de vacaciones y
esta ayuda económica
está sujeta a las retenciones
establecidas en la
legislación vigente, como
se lee en la convocatoria
oficial de estas plazas.

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