Cebrián, ¡ese hacker!

GEN News Summit 2013 es la tercera cumbre mundial de editores y periodistas del mundo, este año bajo el lema #HackTheNewsroom (‘hackea’ la redacción). Víctor Sampedro reflexiona sobre lo hipócrita de la presencia de Juan Luis Cebrián, consejero delegado del grupo PRISA.

, Catedrático de Opinión Pública, dirige el Máster en Comunicación, Cultura y Ciudadanía Digitales, www.cccd.es
25/02/13 · 17:43

"GEN News Summit 2013: Los 'jefes' mediáticos se dan citan en París bajo el lema: ‘Hackea la redacción’" Asistirá en nombre de España un académico de la RAE: Juan Luis Cebrián, más conocido por sus acciones (bursátiles) que por sus obras (¿literarias?). Ahora será el hacker más insigne de España. No quienes tejieron la madeja de redes del 15M, sino todo un icono del pelotazo con el PSOE: ¿qué fue si no la expansión multimedia de PRISA bajo el manto de Felipe González? Flota en libertad la pompa más célebre de la burbuja mediática que reventó con ZP y el PP: véanse sus ingresos financieros a costa del (pen)último ERE que diezmó El País.

Cebrián se ha hecho hacker. Con otros empresarios de la comunicación se arroga la bandera de los cibernautas más irredentos. Primero los criminalizaron. Luego los usaron para elaborar la información crítica que el periodismo de declaraciones y relaciones públicas ahogaban. Se repartieron el pastel de la exclusiva de las filtraciones de Wikileaks. Cobraron por vender información que los hacker les brindaban gratis y que ahora pagan con su libertad de movimiento (Manning enjaulado, Assange en encierro diplomático).

Utilizaron a su antojo los bancos de datos. Los filtraron, no en contra si no a través de sus Gobiernos. Antes de publicarlos, pidieron permiso y eliminaron lo más inconveniente para los amos de la guerra. Trocearon las filtraciones en banalidades domésticas, dimes y diretes sobre quienes nos (des)gobiernan. Como siempre, olvidaron a los muertos de abajo. Y así enterraron con escarceos sexuales y pornografía judicial a las redes de comunidades libres, personalizándolas en un presunto violador. Sobre todo, enterraron en el olvido a los tres inocentes de cada cuatro muertos (“asesinatos colaterales”) que nos cobramos en Irak y Afganistán, según probó fehacientemente Wikileaks.

Les negaron a los hackers la condición de periodistas. Ahora se trata de suplantarlos. Tan solo haberles admitido en algún colegio profesional les hubiera librado de los procesos judiciales. Ni siquiera les concedieron la condición de tecnocidanos: los actores clave del periodismo de investigación y denuncia. Son aquellos señores y señoras cuya autoridad intelectual, técnica y moral desnuda a cualquier emperador sinvergüenza. No reconocen a los hackers como colaboradores de flujos de información que, liberados por una ciudadanía insumisa, confieren más autonomía y poder (a la ciudadanía, digo).

En lugar de ello, los grandes medios corporativos anunciaron que crearían buzones para recibir filtraciones. Seguimos a la espera. ¿No entran filtraciones en las redacciones? A lo mejor es que nunca salen. Los que sí lo hacen son los dosieres de los partidos entregados en mano. Lógico, resultan inocuos: Bárcenas les hace la peineta con la suya y Jesús Caldera dice que ni “Ideas”. Lo que no publican los grandes medios son los bancos de datos incontestables que meterían en la cárcel a los banqueros. Imagínense una filtración masiva sobre Bankia. Sí, fue un sueño que parecía posible hace bien poco.

Sin embargo, queda en evidencia, una vez más, el descrédito, la poca confianza que tiene el público en que los periodistas convencionales se la jugarán - como hizo Assange - para blindar el anonimato de la gente de a pie. La que se pone en pie en lugar de ponerse firmes. En lugar de convertirlos en iconos de las nuevas generaciones, los grandes medios intentan ahora suplantarles; al tiempo que siguen invisibilizando al verdadero poder y justifican sus desmanes.

Es el momento de la cooptación. Si las filtraciones no llegan a las redacciones, que los hackers entren en ellas y que los empresarios se hagan pasar por hackers. El sistema, una vez más, intenta alimentarse de los antisistema. Los grandes medios aniquilan simbólicamente a quienes les dieron de comer gratis. Tan potente era el menú que les dieron, que hizo estallar su modelo de periodismo caduco. Tras lucrarse con ellos, les abandonan a su suerte. Les tachan, como mínimo, de desequilibrados: Manning, un homosexual inestable; Assange, un megalómano con priapismo. Cebrián y los suyo acusaron a Wikileaks de, ni más ni menos, poner en riesgo los derechos humanos. Literal. Ahora se auto-hackean... A ver si van a acabar haciéndose el harakiri.

Porque hackear el periodismo en serio es abrir la caja de los truenos: reclamarlo, al menos, como bien común (nunca mera mercancía), con código abierto (fiscalizable) y libre (modificable, copiable y reutilizado sin trabas). Es decir, la información entendida como flujo de contrapoder mancomunado. En suma, el periodismo de toda la vida, pero ahora en redes libres y distribuidas. Su rentabilidad económica solo buscaría garantizar la auto-sostenibilidad y la autonomía. Sus lazos políticos lo serían con las comunidades que les sostienen, porque en esa profesión encuentra una plataforma de expresión, para alcanzar consensos, denunciar el fraude y auto-defenderse.

La reunión de expertos en el "nuevo ecosistema informativo" que tendrá lugar en París reunirá a muchos de los tiburones de siempre. Son los saurios que estaban en extinción cuando cayó el meteorito Wikileaks. Otro de semejante calibre debiera impactar los Consejos de Administración antes de que comience la cumbre anunciada. Alguien debiera exigirles que la inaugurasen reclamando, como mínimo, libertad movimiento para Manning y Assange. Porque la libertad de expresión sigue aún siendo de todos, gracias a quienes se piensan con el derecho de hacer y deshacer con la información que tienen en sus manos lo que quieran, según les dicten su conciencia, gustos e ideales.

Fuente original: Propólis

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comentarios

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    Víctor Sampedro
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    Mar, 02/26/2013 - 07:08
    <a href="https://theconversation.edu.au/profiles/john-keane-267/profile_bio">John Keane</a>, convertido en su groupie, come y cena con Assange. Bebe sus palabras. Destaca la descripción del Partido Wikileaks (a establecer posibles paralelismos con el Partido X. Más sobre esto en http://propolis-colmena.blogspot.com.es/2013/02/assange-candidato.html
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    Víctor Sampedro
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    Mar, 02/26/2013 - 07:07
    <a href="https://theconversation.edu.au/profiles/john-keane-267/profile_bio">John Keane</a>, convertido en su groupie, come y cena con Assange. Bebe sus palabras. Destaca la descripción del Partido Wikileaks (a establecer posibles paralelismos con el Partido X. Más sobre esto en http://propolis-colmena.blogspot.com.es/2013/02/assange-candidato.html
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