La biosfera es el dominio
poblado por los seres vivos en
la Tierra. El concepto fue introducido
por Lamarck y desarrollado
por el geólogo suizo
Eduard Suess en 1873. Pero
su estudio sistemático desde
el punto de vista geoquímico
no adquirió difusión en Occidente
hasta 1929, con motivo
de la edición francesa de la
obra del académico ruso Vladimir
I. Vernadski, La Biosphère.
Se reúnen en este libro una
serie de artículos de síntesis,
a su vez resumen de las investigaciones
La biosfera es el dominio
poblado por los seres vivos en
la Tierra. El concepto fue introducido
por Lamarck y desarrollado
por el geólogo suizo
Eduard Suess en 1873. Pero
su estudio sistemático desde
el punto de vista geoquímico
no adquirió difusión en Occidente
hasta 1929, con motivo
de la edición francesa de la
obra del académico ruso Vladimir
I. Vernadski, La Biosphère.
Se reúnen en este libro una
serie de artículos de síntesis,
a su vez resumen de las investigaciones
originales del autor
y de su escuela, publicados en
la Revue Générale des Sciences
de París y en el Boletín de
la Academia de Ciencias de
Leningrado, formando un conjunto
de doctrina con personalidad
propia.
La principal conclusión a la que
llega Vernadski en este trabajo
es que todos los seres vivos
(‘sustancia viva’ en su terminología)
son una fuerza geológica y
ejercen una presión modificadora
sobre la sustancia inerte. Esto
es debido a que actúan como
generadores de energía libre,
susceptible de realizar trabajo.
El resultado de esta interacción
es un continuo de equilibrios
que se refleja en la organización
de la biosfera. Según Vernadski:-
“La organización de la biosfera
organización de la sustancia
viva- debe analizarse como
equilibrios dinámicos, constantemente
oscilantes en el tiempo
histórico y geológico alrededor
de un punto medio claramente
expresado”. Este orden es producto
de la evolución de las
especies. Así, en términos de
Vernadski, el proceso evolutivo
adquiere un significado geológico.
Un concepto de equilibrio
más controvertido fue propuesto
en los años ‘60 por Sir James
Lovelock, en la visión de la Tierra
como un organismo vivo, al
que llamó Gaia. Un sistema vivo
principalmente se diferencia de
un sistema inerte en la capacidad
de autorregular las reacciones
que ocurren en su interior,
en un proceso denominado
homeostasis. Lovelock sugirió
que la vida en la Tierra provee a
ésta de un sistema de retroalimentación
homeostático operado
automáticamente, y de
forma inconsciente por la biota
(fauna y flora de una región), lo
que lleva a la estabilización global
de la temperatura y la composición
química. Esta estabilidad
beneficia a la biota en
conjunto, y, por ello, las estrategias
que conllevan al estado
homeostático se seleccionan
favorablemente.
Aunque controvertidas, estas
ideas implican, más allá de los
detalles, que una alteración
brusca del equilibrio natural
conlleva necesariamente cambios
drásticos en las características
geoquímicas del planeta, de
efectos impredecibles sobre el
‘bienestar’ del Homo sapiens.
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