LA EXPANSIÓN UNIVERSITARIA HACIA UN MERCADO LABORAL GLOBAL
Becas: caramelo de una imagen social beneficiosa

El escaso presupuesto
público destinado al
sistema de becas y
ayudas universitarias
genera dependencias
de la iniciativa privada.

29/03/07 · 0:00
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UN RETRASO HISTÓRICO. En 2003 los valores de inversión en ayuda al estudiante
universitario en el Estado español no llegaban al 0,1% del PIB. /José Pujol

Las desigualdades e inaccesibilidad
de una parte de la población a los
estudios superiores y de postgrado
son las consecuencias de un sistema
público de becas deficitario cuyos
agujeros tapan los convenios
estratégicos que las universidades
públicas firman con grupos financieros,
grandes empresas o fundaciones
privadas.

A las becas universitarias que
desde hace años capitalizan entidades
como BBVA, Santander, Caja-
Madrid o La Caixa, se suman nuevas
alianzas. En noviembre de 2006
la Universidad Autónoma de Madrid
(UAM) firmaba por primera
vez dos convenios con Bancaja para
crear, entre otras cosas, un programa
de becas de estudio en Latinoamérica
y EE UU. Hace un mes,
la UAM firmaba un convenio de
colaboración con la empresa de trabajo
temporal Adecco, que intermediará
entre sus empresas y los universitarios
con discapacidades. Por
su lado, Caixa Manresa también ha
invertido su capital en más de 500
becas para estudiantes catalanes
que inician sus estudios universitarios.
En la lucha por la captación de
cuentas corrientes, aparecen las
disputas por las campañas y publicidad
de las obras sociales.
Si el BBVA y las gestiones de su
presidente Francisco González ostentan
la imagen de mecenas de la
actividad investigadora, el Santander
es “el banco que apoya las universidades”.

Así, la entidad bancaria
con más oficinas del mundo
(10.800) acaba de firmar con la Universidad
de La Rioja (UR) un convenio
de colaboración por el que el
grupo de Emilio Botín dará 400.000
euros anuales durante cuatro años
para los programas creados en
2001 por ambas instituciones. La
UR fue una de las primeras universidades
con las que el Grupo Santander
comenzó en 1997 su injerencia
empresarial (Botín lo denomina
“apuesta institucional”).

Un ‘Erasmus privado’

Botín se ha inventado una nueva
forma de expansión en el ámbito
universitario: el ‘Erasmus privado’,
un programa de 1.000 nuevas becas
de movilidad en Latinoamérica
para la Universidad de Salamanca
(USAL), firmado por la entidad financiera
y el antiguo rector Enrique
Battaner. “La Universidad cuenta
ya con un vivero de empresas, y nos
interesa reforzar el espíritu emprendedor
de nuestros titulados”,
asegura José Ramón Alonso, catedrático
de Biología Celular y rector
de la USAL desde el 15 de marzo.

Alonso ha trabajado con la Fundación
Welcome, centrada en el negocio
de la industria farmacéutica.
En la consolidación de un sistema
universitario mundial ligado al
mercado, el Grupo Santander hace
negocio con los beneficios de todas
sus cuentas y vende imagen institucional
afirmando que el 0,7% de los
ingresos que el banco recibe cada
año por el uso del carné universitario
en la compra de productos se
destinan a un programa de cooperación
al desarrollo.

Desde la universidad privada,
se aboga por la concertación y
por medidas como el cheque universitario.
En ese sentido, la Universidad
San Pablo CEU es la
máxima experta a la hora de quejarse
y arañar presupuestos públicos
para su gestión privada. Su
última jugada ha sido la firma de
un acuerdo con la Universidad de
Boston para enviar a sus estudiantes
a EE UU. Por su lado, la
Universidad Oberta de Catalunya
(UOC), la única privada no presencial,
tiene una cartera de casi
un centenar de empresas asociadas:
Iberia, Mango, Globalia, Sun
Microsystems o Leche Pascual,
la última en firmar un convenio
de ‘cooperación educativa’.

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