Ahora que el mundo se acaba, descubrimos que los mayas existen

Reflexión en clave crítica sobre el repentino interés mediático que se ha generado sobre la cultura milenaria maya con motivo del fin de su ciclo largo temporal este 21 de diciembre.

21/12/12 · 0:24

Lo gritan a los cuatro vientos los carteles comerciales, las películas de Hollywood y la televisión. El fin del mundo, según los mayas, está cerca. Es curioso. Creo que es la primera vez en la historia reciente que estos pueblos originarios aparecen en la escena mediática del mundo Occidental.

Y es que los mayas no están acostumbrados a tanta popularidad, a excepción de alguna intragable secuela de Indiana Jones o los documentales históricos de La Dos. Y es que los pueblos mayas viven (sí, aún existen, aunque no lo crean) en la más absoluta invisibilidad.
Indígenas mayas resisten y viven (o viven porque resisten) olvidados y explotados en las tierras centroamericanas.

Invisibles fueron, por años, los mayas de Chiapas que en 1994 se levantaron en armas contra la opresión, blandiendo desde las selvas mexicanas la bandera de la dignidad. Invisibles fueron también los 200.000 mayas muertos y los 45.000 desaparecidos que en la segunda mitad del siglo XX dejaron a su paso por Guatemala las dictaduras militares.

Invisibles fueron también las pruebas de las nuevas y más brutales armas que EE.UU. estrenó contra la población, y sus experimentos médicos de enfermedades venéreas realizados en secreto con presos de toda la región. Invisibles fueron, también, los datos que se ocultaban tras las matanzas: en Guatemala el 70% de la tierra cultivable estaba en manos del 2% de la población, y un 83 % de sus hogares vivía bajo el umbral de la pobreza. Y desde entonces poco o nada han cambiado las cifras.

Si fueron visibles, en cambio, los procesos de paz de Guatemala, auspiciados por Madrid, que dejaban sin castigo el 98% de los crímenes cometidos, siguiendo el modelo de la transición. Ya se sabe que para estos ideólogos de despacho y galones la paz cuesta el precio del olvido. Y a los pueblos mayas, por supuesto, se les obligó a olvidar.

En fin, parece que se avecina el fin del mundo. De alguno de esos miles de pequeños mundos que caben en este planeta. Esperemos, por el bien de todos, que el que desaparezca sea aquel gigante de pies de oro creado y bendecido al antojo del Dios Capital. Aquel monstruo con cabeza en el Norte y estomago en el Sur, crecido a base de devorar munditos. Ojalá caiga atragantado por su propia arrogancia y le rompa la avaricia el saco y la columna vertebral. Ojalá se muera ahogado en su dinero, abandonado por sus máquinas, y derrame su cadáver sangriento sobre el lujoso parquet de Wall Street.

Que sea la fiesta de los olvidados. Que se liberen por fin los munditos oprimidos, los munditos invisibles, y puedan por fin los pueblos mayas, este 21 de diciembre, celebrar la paz de una nueva era y su pericia en el arte de la predicción.

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comentarios

1

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    federman rondon
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    30/01/2013 - 12:12pm
    los genocidas europeos pensaron que habian&nbsp;destruido totalmente nuestra memoreia historica&nbsp;y&nbsp;<br />nuestras raices, pero continuamos resistiendo contra los pizarros&nbsp;y los cortes de hoy personificados<br />en Piñera , el presidente de colombia el de mexico y otros tantos. los mayas no solo eran una gran&nbsp;<br />civilizacion sino que en muchas cosas eran superiores al invasor<br />