Actividad científica temporal y precaria

De reciente creación, la sección sindical de CGT en el
Consejo Superior de Investigaciones Científicas critica
la política laboral y científica de la institución.

16/01/07 · 15:17
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El Consejo Superior de
Investigaciones Científicas
(CSIC), distribuido en 126
centros de trabajo y con un
personal compuesto por 10.219 trabajadores,
según la memoria del
CSIC de 2005, es en la actualidad el
primer organismo público de investigación
de España. La investigación
es una actividad humana basada
en el trabajo cooperativo, más
aún en un tiempo en el que los retos
científicos son de índole multidisciplinar
y a largo plazo. Parece lógico
pensar entonces que los objetivos
científicos de largo alcance tendrían
que implicar marcos laborables
estables y democráticos. Sin embargo,
los responsables de la política
laboral del CSIC fomentan exactamente
lo contrario.

El porcentaje de temporalidad laboral
(becarios y contratados temporales)
en el CSIC ha pasado de un
33% de la plantilla en 2003 a un 44%
en 2005, dato lacerante comparado
con el porcentaje medio de temporalidad
en la Administración Pública,
que ronda el 30%. A estas cifras de
contratos directos habría que añadir
todo el personal laboral externalizado
(personal de limpieza, servicios,
etc.) en continuo aumento, y con
contratos de mayor precariedad. El
personal investigador en formación
sigue siendo un colectivo con gran
precariedad laboral, a pesar del recientemente
creado Estatuto que regula
sus derechos (Real Decreto
63/2006), aplicado con grandes retrasos
y deficiencias.

El marco reglamentario futuro no
es nada halagüeño. El nuevo proyecto
de Estatuto del CSIC es claramente
un texto de mínimos, vieja estrategia
política que deja al arbitrio
de futuras órdenes ministeriales o
decisiones del Consejo Rector temas
cruciales, como son la toma de decisiones
en los centros o la selección
de personal. Así, durante el mes de
diciembre, hemos podido leer en diferentes
medios de comunicación
varios ‘globos sonda’ sobre nuevas
medidas para el futuro. Respecto al
personal investigador, se proponen
nuevos mecanismos para reducir el
número de futuros funcionarios (figura
del contrato en la ‘carrera científica’)
o incluir nuevos parámetros
restrictivos para obtener contratos
indefinidos, como la consideración
al número de patentes publicadas,
o, por último, incluir cambios sustantivos
del salario en función de la
‘eficiencia científica’.

El proyecto de Estatuto es además
un paso claro hacia una mayor jerarquización.
El futuro órgano de gobierno
del CSIC, el Consejo Rector,
estará compuesto por 14 personas,
de las cuales sólo tres serán representantes
de personal, designadas
por “las organizaciones sindicales
más representativas”, de acuerdo
con el artículo 6, borrador 7, del futuro
Estatuto del CSIC. Ante este
preocupante panorama, desde la
sección sindical de CGT en el CSIC,
recientemente creada, propugnamos
una labor sindical basada en la
estabilidad en el empleo mediante
la contratación indefinida o ‘funcionarización’
y dignificación de las
condiciones laborales, así como la
profundización en la democracia interna
tanto de los centros de trabajo
como de los órganos ejecutivos del
CSIC, impulsando la participación
de los trabajadores.
Además del trabajo puramente
sindical, defendemos un modelo de
política científica basado en el antimilitarismo,
con participación en la
campaña “Por la Paz: No a la investigación
militar”. También planteamos
la creación de un conocimiento
abierto. El conocimiento es un derecho,
no un negocio. Los beneficios
de los descubrimientos científicos
generados en el CSIC deberían ser
usados de forma abierta por toda la
sociedad, y no ser monopolizados
por intereses corporativos.

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