Gabriella Coleman | Antropóloga y autora de 'Las mil caras de Anonymous'
"Anonymous ayudó a trasladar la acción directa a internet"

El ensayo 'Las mil caras de Anonymous' de Gabriella Coleman muestra lo que hay detrás de la máscara del movimiento ciberactivista.

13/03/16 · 8:00
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Gabriella Coleman en una conferencia. / AnonOps Communications

Cinco años dentro de un laberinto. La antropóloga Gabriella Coleman (1973) pasó un lustro en las entrañas de uno de los fenómenos políticos y sociales más interesantes de lo que llevamos de siglo XXI: Anonymous.

En 2008 Coleman inició un estudio sobre el movimiento digital que entonces se dedicaba a trolear con saña y arruinar la reputación de personas e instituciones y revelar informaciones embarazosas. Todo por las risas. A comienzos de ese año, Anonymous se enfrentó a la Iglesia de la Cienciología y dio un primer paso hacia la movilización de orden más político, llegando a convocar manifestaciones en las calles de 127 ciudades el 10 de febrero para protestar por los abusos contra los derechos humanos y los actos de censura practicados por esta secta.

Entre 2010 y 2011, el proyecto de investigación de Coleman se convirtió en su vida. Anonymous puso en marcha múltiples operaciones de boicot y ataques directos en internet contra corporaciones multinacionales y gobiernos.

Ella se adentró en un laberinto en el que el anonimato, las burlas, la exigencia de transparencia informativa, las sospechas de infiltración por parte de las autoridades y el revelado de lo que empresas y administraciones querían ocultar compartían protagonismo dentro de bucles recurrentes que creaban otros laberintos que creaban otros bucles.

Participó en canales públicos y privados en los que Anonymous pla­neaba operaciones como la que considera "la primera sublevación popular en internet": la Operación Ven­gan­za contra Visa, PayPal y Mas­ter­card por bloquear las donaciones de apoyo a WikiLeaks, tras la masiva revelación de los cables enviados a las embajadas por el De­partamento de Estado de Esta­dos Unidos llevada a cabo por la organización fundada por Julian Assange.

Activistas y hackers se enfrentaron a la furibunda reacción de las instituciones con arrestos, juicios, condenas y la traición de algunos de sus miembros más activos, que resultaron agentes dobles.

Coleman salió del laberinto con Las mil caras de Anonymous (Arpa Editores, 2016), una completa guía para tratar de entender este movimiento de ciberactivismo.

¿Por qué Anonymous es tan importante?

Por dos razones. La primera es la existencia de una larga tradición de acción directa en políticas de desobediencia civil, y Anonymous ayudó a trasladar la acción directa a internet. La otra es que creo que es admirable que personas activistas comprometidas en actividades políticas lo hagan sin buscar fama o reconocimiento por lo que hacen. Por estas dos razones Anonymous es tan característico e importante hoy.

¿Crees que el 15M, la primavera árabe u Occupy Wall Street habrían existido sin Anonymous?

El caso de Túnez es un poco diferente, porque los medios de comunicación convencionales y main­­stream no estaban contando nada de las protestas y Anonymous sí hizo ese trabajo desde allí. Realmente ayudó a difundir lo que pasaba, difundió vídeos grabados desde dentro, contaron lo que estaba sucediendo, ayudó a que se conociera y le dieron publicidad… Y los medios acabaron por prestar atención.

Creo que en el 15M y en otras movilizaciones europeas, el papel de Anonymous no fue tan importante. En el principio de Occupy Wall Street, Anonymous volvió a llevar a cabo una gran función de difusión. Así que en Túnez y en Estados Unidos sí cumplieron un rol más prominente como máquina de propaganda, aunque también participaron en las otras movilizaciones.

¿Qué ha sido lo más sorprendente que encontraste en tu investigación?

Que Anonymous es mucho más variado y diverso de lo que yo había esperado. Cuando conocí a hackers –en Anonymous no sólo hay hackers, pero obviamente tienen una presencia notable–, todos ellos eran hombres, pero Anonymous no es el club de chicos blancos estadounidenses de clase media que yo esperaba.

"En Anonymous hay gente de origen muy pobre y hay ingenieros muy ricos de lo que podríamos llamar el 1%"Lo que les une no es una cuestión sociológica, proceden de diversas clases sociales, económicas y sus orígenes son muy variados, desde Iraq a Puerto Rico. Hay gente de origen muy pobre y hay ingenieros muy ricos de lo que podríamos llamar el 1%. Al no saber quién está detrás de la máscara es muy difícil construir un perfil sociológico de Anonymous, y esto es muy enriquecedor.

¿Por qué hay tan pocas mujeres?

No, entre los hackers apenas hay mujeres pero en Anonymous sí. La gente que llevaba la mayor cuenta de Twitter, o que hacía las mayores aportaciones, eran mujeres. Los ha­ckers no son mayoría en Anony­mous, de hecho son minoría, aunque reciben una gran atención. Es difícil cuantificarlo, pero diría que en torno al 30% de Anonymous son mujeres, no es maravilloso pero no es tan terrible como en Wikipedia.

¿Tuviste miedo en algún momento?

Sí… pero más del FBI que de Anonymous. Tuve miedo de que me tendieran una trampa, de que algún informante del FBI infiltrado dentro de Anonymous me denunciase. Pen­sé que Jeremy Hammond, un hacker que después ha sido condenado a diez años de cárcel, trabajaba para el FBI. Pero no era él, fue otro, Sabu. Eso sí me dio mucho miedo.

"Tuve miedo de que me tendieran una trampa, de que algún informante del FBI infiltrado dentro de Anonymous me denunciase"

¿Cuáles han sido las reacciones de los gobiernos a las acciones de Anonymous?

Especialmente en EE UU, también en algunas partes de Europa, el Gobierno ha sido muy duro. Si lo comparamos con cualquier otro país del mundo occidental, EE UU ha actuado con especial agresividad en su persecución legal de los activistas y hackers de Anonymous. Ha habido muchas detenciones y condenas a prisión de hasta diez años, no sólo en EE UU, también en Francia, Ir­landa, Chile, Italia, Reino Unido, pero aquí se han producido las reacciones más represivas y los castigos más extremos, las condenas más largas. En otros países, las más largas han sido de 30 meses.

Es interesante pensar que los gobiernos han tratado de retratar a Anonymous como terroristas, pero la mayoría de la gente no lo ve de este modo. El Estado ha dependido desde hace mucho tiempo de la extralimitación procesal y la represión para crear un clima de miedo capaz de aplastar a los movimientos políticos.

La acusación de terrorismo es común, aquí también se aplica sobre las protestas.

Sí, he seguido el caso de los titiriteros o de la gente a la que detuvieron por tener cuentas de correo en Riseup. Es exactamente lo mismo.

¿Tomaron los gobiernos a Ano­nymous como una amenaza real?

"Anonymous no va a desaparecer nunca. Anonymous es interesante porque de algún modo ha inaugurado una forma de hacer que seguirá en el futuro"

En 2011, cuando Anonymous lanzó ataques masivos, sí lo veían como una amenaza y un problema, especialmente porque tenía entonces un gran apoyo. Creo que hoy no tienen tanta fuerza. Incluso sin estar tan activo, aunque nunca ha dejado de actuar, Anonymous no va a desaparecer nunca. Anonymous es interesante porque de algún modo ha inaugurado una forma de hacer que seguirá en el futuro.

Hace unos meses, Anonymous atacó al ISIS. ¿Por qué crees que lo hicieron?

Es una gran pregunta, muy difícil de contestar. Hay una parte de Anonymous que son hackers muy militarizados, que tienen simpatía por esos discursos, tácticas y jerarquías militares. Aunque la mayoría de hackers tiende a ser activistas progresistas, también hay otros con ese perfil militar. Y es lo que se ve en la campaña contra el ISIS.

Algunos grupos tomaron el nombre de Anonymous para hacer esto, pero luego fueron expulsados y han creado otra marca e identidad. Si visitas su web, está llena de ese lenguaje jerárquico, militarizado. Ha sido un asunto muy controvertido dentro de Anonymous porque muchos activistas se han molestado mucho porque se usase el nombre para esas campañas contra el ISIS. No porque les gusten los terroristas, que no les gustan, sino porque eso supone ponerse del lado del Gobierno de EE UU y actuar en su nombre, y ellos están en contra del Gobierno. Pero definitivamente hay hackers con esa mentalidad militar.

Esto no tiene nada que ver con lo que Anonymous era al principio, pero es que Anonymous siempre cambia. Es un nombre que cualquiera puede tomar y por eso aparecen estas mutaciones extrañas.

Algo que también puede ayudar a entender los ataques al ISIS es que los primeros se produjeron después de los atentados contra la revista Charlie Hebdo. Mucha gente de Anonymous apoyó a la revista porque veían a sus periodistas como defensores de la libertad de expresión, y creo que esto fue la puerta que abrió los ataques al ISIS desde Anonymous.

Tags relacionados: Anonymous ciberactivismo número 265
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