Hello Barbie, una 'Gran Hermana' rosa y con descapotable

Mattel ha desarrollado una muñeca que mantendrá conversaciones con los niños a partir de datos recogidos en grabaciones de voz. El producto despierta recelo en diversas asociaciones, que ven una invasión en la intimidad y una comercialización de la infancia.

29/12/15 · 13:28
Hello Barbie, que se estrena en los mercados americano esta Navidad, está equipada con un dispositivo de reconocimiento de voz y Wi-Fi, por lo que se actualiza según las preferencias de su dueña o dueño.

Gloria es una niña de ocho años. Sus padres trabajan muchas horas y no paran por casa. Como consecuencia, es una niñera la que se encarga de ella, pero esta cuidadora no es humana: se llama Robbie y es un robot. Gloria, que todavía es demasiado joven para tener ningún tipo de prejuicio, ve en Robbie a su mejor amiga y la quiere como tal, pero su madre, escandalizada por esta "relación insana" que se ha establecido entre ellas, las intenta separar. Pero los sentimientos que Gloria ha desarrollado hacia Robbie son muy humanos.

Esta historia no es real. Es el argumento de un cuento del escritor de ciencia ficción Isaac Asimov, un visionario que ya avanzaba los debates éticos y morales que se darían en una sociedad en la que la relación con la tecnología se daría de igual a igual . Este relato data de 1940 y, aunque Robbie aún no ha sido inventada y la cultura de los smartphones le quedaba muy lejos a Asimov, el debate que se plantea es muy vigente.

Las salas de juego cada vez se llenan más de utensilios tecnológicos que interactúan con los niños de las maneras más variadas. Todo tipo de juguetes que hacen que la experiencia del juego se monitorice y esté pautada desde el principio: desde vídeos "interactivos" en peluches que explican cuentos. Circuitos cerrados que dejan poco espacio a la imaginación y la improvisación, y que relegan a los padres o madres al papel de observadoras.

Las salas de juego se llenan de utensilios tecnológicos que interactúan con los niños y que hacen que la experiencia del juego se monitorice y esté pautada desde el principio

Se trata de una tendencia al alza en la que la compañía estadounidense Mattel ha encontrado el punto máximo. Una de sus últimas y más polémicas propuestas ha sido la Hello Barbie, un modelo de la clásica muñeca que tiene la particularidad de hablar. No se trata de un juguete que repite frases aleatorias, es mucho más complejo: a través de grabaciones de voz, recolecta información del niño que la capacita para mantener una conversación prolongada.

Juguetes cuestionados

Esta muñeca, que se estrena en los mercados americanos por estas fechas, está equipada con un dispositivo de reconocimiento de voz y Wi-Fi, por lo que se podrá actualizar constantemente según las preferencias de su propietaria o propietario. Pero, además, colgará todas las conversaciones en una nube, de tal forma que podrán relacionarse con otros niños de acuerdo con las tendencias y las modas globales.

"Se trata de una continuación de la tendencia tecnológica en la que los adultos rodeamos a los niños. Pero llevada al extremo", considera María Jesús Larios, adjunta de la Plataforma de Defensa de los Derechos de la Infancia del Síndic de Greuges. Todas las tecnologías son un arma de doble filo, que tanto pueden ayudar a establecer relaciones sociales, mejorar el aprendizaje o facilitar el trabajo, como crear seres aislados y pasivos. "Actualmente nos falta pedagogía y corremos el riesgo de que las generaciones que han nacido con la revolución tecnológica asumida no desarrollen un espíritu crítico hacia ésta", opina. Y este riesgo se incrementa con un producto que ha acelerado tan exponencialmente la relación con la tecnología.

Es por ello que la Hello Barbie ha puesto en alarma a asociaciones americanas defensoras de los derechos de los niños, que ven esta realidad en su casa. La principal crítica que hacen es la amenaza al derecho de la intimidad: aunque Mattel asegura que las conversaciones subidas a la nube –y almacenadas durante dos años– no serán escuchadas por nadie, esto resulta una "invasión no consentida de la espacio íntimo y personal que los niños generan durante sus ratos de juego ", considera Larios. Aunque la compañía dice utilizar las grabaciones sólo para analizar palabras clave y detectar tendencias, estos archivos contienen información que "puede poner en peligro la integridad de los niños y niñas en tanto que contienen datos personales, como la dirección o la geolocalización, que, en caso de ser hackeados, serían muy peligrosos", sentencia.
 

El adjunto de la Plataforma de Defensa de los Derechos de la Infancia del Síndic de Greuges ve una "invasión no consentida del espacio íntimo que se genera con el juego"

Pero no hay ningún informático para acceder a estas conversaciones: la compañía pretendía poner a disposición de las familias la posibilidad de grabar todo lo que suceda en la sala de juego para escucharlo posteriormente. Esto, según el psicólogo clínico y psicoanalista José Ramón Ubieto, amenaza la integridad de los espacios de juego simbólico, que son indispensables para el crecimiento de los niños. "El juego es una representación anticipada de la vida futura y una escenificación del presente, que les permite reproducir y tratar problemas que no saben cómo resolver", explica este experto. Por lo tanto, dar acceso a las familias a este proceso íntimo interferiría claramente en el universo privado de los niños.

Pero esta muñeca ya supone una intromisión adulta en el mundo infantil. Hello Barbie, como todos los juegos –al menos los que se comercializan– "están diseñados por una mente adulta que puede empatizar en menor o mayor medida con el hecho infantil, pero que inevitablemente introduce su lógica adulta", explica Ubieto. Cualquier juego que se pueda encontrar en una tienda ha pasado un proceso de diseño y evolución en el mundo adulto, teniendo relativamente en cuenta las preferencias reales de los pequeños.

Los juguetes deberían plantear una lógica pedagógica que incentivara aspectos a desarrollar, como la interacción o la imaginación. El juego simbólico tradicional –cuando viene ayudado de juguetes– funciona con "otro que no replica, que busca que el niño le ponga voz dentro del teatro particular que organiza", afirma Ubieto. Un muñeco, un peluche o incluso una rueda de coche pueden acabar convirtiéndose en objetos y escenarios muy alejados de la realidad cuando dos pequeños cooperan.

Hijos del 'Tamagochi'

El problema, sin embargo, viene con la tendencia de monitorizar el juego, reducirlo en espacio y recursos. Una tendencia que es inseparable de la tecnología y que, según Larios, podría datarse desde el tamagotchi (una pionera mascota digital de origen japonés que triunfar a finales de los años 90): "Todo el universo del juego se reducía a una pequeña pantalla, aunque todavía en este punto, el estado del personaje al que se cuidaba podía ser el eje de una conversación entre pequeños". Todo ello hace que el juego deje de ser simbólico y pase a ser cada vez más explícito; además, con realidades como la Hello Barbie, el objeto ya se convierte en sujeto.
 

Los juguetes "están diseñados para una mente adulta que inevitablemente introduce una lógica adulta", apunta el psicólogo José Ramón Ubieto

Pero no se puede perder de vista que la mentalidad de este nuevo sujeto en el juego ha sido ideada, no sólo por mentes adultas, sino por una gran compañía que, a veces, supedita los valores pedagógicos a los monetarios. Y es que de aquí nace otra de las grandes miedos que las asociaciones americanas intentan combatir: la potencial exposición al mundo del comercio de los niños y niñas. Ya no sólo se trata de que se puedan vender los datos registrados para hacer análisis de consumo, sino que dentro de las conversaciones con la Barbie pueda haber sugerencias de compra, tanto de productos de Mattel como de cualquier otro establecimiento que patrocinio esta invasión comercial.

"Las conversaciones con la Hello Barbie impondrán, por un lado, una uniformidad propia del proceso de globalización actual, y por otro, una especificidad a medida de cada niño. ¿Qué se puede esperar de esta uniformización personalizada?", Se pregunta Carme Torras, experta en robótica e investigadora del Centro Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) que ha tratado las potenciales problemáticas y debates relativos a la convivencia con la tecnología. Y es que esta muñeca, que siempre ha reflejado los estereotipos relativos a la imagen de éxito impuesta por la sociedad global, ahora ya no es sólo un juguete pasivo sino que, en tanto que los niños se podrán relacionar, puede acabar convirtiéndose en líder de opinión.

"Se trata de una gran innovación tecnológica, pero el problema mayor es que se dirige a niños, los adultos tenemos una visión creada del mundo y una cierta capacidad crítica. Por el contrario, los niños son especialmente vulnerables porque están formando una idea de lo que los rodea", opina Torras. Por tanto, esta Barbie podrá tener mucho que ver con la asunción de rasgos y actitudes, como pueden ser la interiorización acrítica de los roles de género.

La muñeca florero

"Las Barbies siempre han levantado polémica por su vestimenta, por el modelo de vida que propagan. Hay que luchar con fuerza contra estos estereotipos y más aún si el juguete por sí mismo es capaz de reproducirlos", afirma Larios. Estas muñecas conforman la imagen de éxito entendida desde una lógica patriarcal. Las medidas y la apariencia física se refuerzan con los complementos de la Barbie: tintes para el cabello, ropa, zapatos, coches... mucho patrimonio material y poco intelectual. Y es que para una Barbie médica o maestra de escuela, hay veinte que son modelos, cantantes, madres ... o que simplemente ni tienen profesión y se reducen a ser acompañantes del Ken en un descapotable rosa chicle.

Siempre se ha dicho que el carácter personal se forja con una gran influencia de aquellos que nos rodean; ¿qué pasa pues cuando este interlocutor es una muñeca con unos ideales preestablecidos, una inteligencia artificial con la que no se puede discutir y que tampoco corregirá malas conductas o errores? "Si la Hello Barbie ocupa gran parte del tiempo dedicado a jugar con otros niños o con adultos, el niño o la niña puede sufrir un déficit de empatía. Encontrará dificultades para ponerse en el lugar del otro, por emocionarse... Se trata de una relación con un pasmarote que simula ser un ser vivo pero que no siente nada", asegura Torras.

Barbie siempre ha reflejado los estereotipos de imagen de éxito. Si ya no es sólo un juguete pasivo, puede acabar convirtiéndose en un líder de opinió

Efectivamente, el riesgo de que los niños se conviertan en adultos pasivos, apáticos y con una inteligencia emocional poco desarrollada es preocupante. Pero depende del uso que se dé: "Se trata de una realidad que tenemos delante. No podemos erradicar los smartphones de nuestras vidas, pero sí podemos educar a los padres o madres para no enchufar el teléfono a los niños al llegar a un restaurante para que no molesten", opina Larios. "Debemos entender que es una dinámica que ha venido para quedarse y que puede aportar cosas positivas, pero que se debe manejar con sensatez", añade.

Este juicio implica que estos juguetes no sustituyan las otras relaciones y que supongan un incentivo. El papel de los padres o madres, pues, es importante para regular la relación que los niños establecen con la tecnología, partiendo de la base de que éstos tienen unas necesidades afectivas que, en primera instancia, intentarán satisfacer de manera humana. "No creo que los niños y niñas dejen de compartir el juego con adultos y amigos por mucho que la Barbie les hable", considera Ubieto. "La cuestión es, quizás, que los dejamos demasiado solos con estos juguetes, ausentándose en un tiempo y un espacio donde aún somos necesarios. Y el mercado capta este vacío y busca una solución práctica y rentable", añade.

En este sentido, la voluntad de muchos adultos de hacer que los niños sean autónomos en su juego lleva a realidades como la Hello Barbie, que no dejan de ser un intruso –del capital y del mundo adulto– en el universo del juego . Una pequeña versión del Gran Hermano de Orwell, pero rubia y con descapotable.

Artículo original publicado en La Directa.

Tags relacionados: consumo
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comentarios

1

  • |
    Poperas
    |
    30/12/2015 - 10:50am
    Dejad que los niños se acerquen "aun mas" a mi y que pierdan toda capacidad de diferenciar entre juego, vida social, intimidad y espionaje, porque esos niños seran los humanos del futuro y entonces estareis bien jodidos....