HISTORIA I Desde la Guerra de los Segadores hasta el 27S
Catalunya, España, Europa: historias cruzadas

Desde el siglo XVII al 27 de septiembre, la historia de Catalunya ha estado marcada por el eco de los conflictos internacionales en el Estado, así como por el nacionalismo centralizador español.

26/09/15 · 6:59

Si Catalunya sale, será el país número 21 en independizarse de España. 375 años después de que Portugal se separase de la corona española y 47 desde que Guinea Ecuatorial consiguiese la independencia. Entre medias, lo que un día fue el Imperio español –que antes de constituirse como nación ya había visto “marcharse” a Andorra y los Países Bajos– vivió varias fases en su lento declive, episodios que no se tradujeron en nuevas pérdidas de territorio en el interior de la Pe­nínsula Ibérica –sí en el peñón de Gibraltar y en las Baleares–, pero en los que esa posibilidad estuvo más cerca de lo que hoy se recuerda, especialmente en Catalunya.

Siglo XVII y XVIII

El 7 de junio de 1640 comenzaba la Guerra de Cataluña o Guerra de los Segadores, una confrontación a tres bandas entre Francia, una España inmersa en un proyecto centralizador dirigido por el Conde-Duque de Olivares y un Principado de Cataluña, dentro de la Corona de Aragón, a su vez con una división interna entre el campesinado –els segadors– y la oligarquía agrupada en torno al principado. No cabe hablar de una nación al estilo del siglo XIX, pero esta Guerra sería recuperada posteriormente por los exégetas de la historia de Cataluña. En aquella ocasión se estableció una efímera –de seis días– República Catalana, que se apagó cuando el Principado se puso bajo la protección del reinado de Luis XIII de Francia. Doce años después, Felipe IV recuperaba Barcelona tras un asedio de diez meses que junto a una epidemia de peste causó decenas de miles de víctimas.

Barcelona volvería a caer en estado de sitio entre 1713 y 1714, durante la Guerra de Sucesión española, que finalizaría con el modelo de monarquía federal establecido desde la unificación de las coronas. La guerra supuso el traslado a la península de las ambiciones de las potencias imperiales europeas. El marco: la disputa entre la casa de los austrias, apoyada por Aragón y la de los borbones, por Castilla. El Tratado de Utrecht de 1713, por el que España renunciaba a Gibraltar y Menorca, llevaba a Inglaterra a retirar su apoyo a Catalunya, que perdía sus fueros, y, un año después, tras la entrada de las tropas borbónicas el 11 de septiembre de 1714, al fin del Principado.

El Tratado de Utrecht así como los Decretos de Nueva Planta llevan a que Cataluña (y Aragón) tengan que pagar impuestos a la corona Borbón de Felipe V, culminando un proceso de centralización política la estilo francés. Muchos historiadores señalan que ese es el nacimiento de España como entidad jurídica.

Siglo XIX

En 1842 se produce el bombardeo de Barcelona por parte de Espartero. Bajo su regencia, el Gobierno había firmado un acuerdo comercial con Inglaterra, lo que perjudicaba duramente a la industrial textil de Barcelona. Los trabajadores se levantaron contra el acuerdo y Espartero bombardea la ciudad.

"Los Estados Unidos de Europa, que son el ideal de nuestro siglo, pueden y deben comenzar en España", el deseo de dos presidentes de la Primera República, Francisco Pi i Margal –principal ideólogo del Federalismo en España– y Emilio Castelar fue arrasado por los acontecimientos que siguieron a ese primer oasis en la historia: la restauración borbónica y la escalada imperialista que llevaría a la I Guerra Mundial.

La raíz del federalismo de Pi i Margall provenía del conocimiento que tiene de Proudhon, que le influencia totalmente. El libro del libertario francés El principio federativo será una de las bases de pimargallianismo, sobre todo plasmado en el magnífico libro La nacionalidades.

El federalismo español tuvo dos vertientes. Una que, partiendo desde la conquista del Estado, tendería a la descentralización total (Pi i Margall) y otra representada por el cantonalismo que partía desde abajo. Aquí vino a mezclarse el movimiento obrero, que partiendo también de una posición federal quería organizar el territorio de abajo a arriba. Pero la constitución federal de 1873 quedó abortada y el federalismo languideció

Siglo XX

“Ésta es la hora de Cataluña. Ahora ha llegado el momento de que los ingleses borremos la mancha que en nuestra historia pusieron los ministros de la Reina Ana al traicionar a Cataluña. Diga a sus amigos catalanes que Inglaterra no consentirá ahora que se les atropelle si reclaman su autonomía: ellos han estado con los aliados durante toda la guerra, mientras que en el resto de España la inmensa mayoría estaba con Alemania”. La cita, escrita por Francesc Cambó en sus Memorias plasmaba un supuesto deseo del embajador británico en España. La recogió Joan E. Garcés en su obra Soberanos e Intervenidos, y muestra la lectura que la potencia de las primeras décadas del siglo XX presentaba a la oligarquía catalanista.

El convulso panorama del comienzo del siglo XX generó miedo entre la aristocracia y la oligarquía española a un contagio en una Cataluña que estaba inserta en la misma sacudida que transformó Europa: la lucha en dos ejes, el de clase y el nacional. El catalanismo había vivido su propio renacimiento, separándose de la vía federalista esbozada durante el Gobierno de Francisco Pi i Margall en la I Re­pública y plasmada en la Lliga Regio­nalista de Cambó.

El Gobierno de Roma­nones –bajo la corona de Alfonso XIII– atrajo a la Lliga con el fin de detener la ofensiva huelguista dirigida por la CNT en Barcelona. Los partidos de masas del movimiento obrero se distanciaron de la conservadora Lliga y el proyecto de más autonomía quedó cojo hasta la llegada de la II República.

II República

El 14 de abril de 1931, Francesc Macià proclamaba la República catalana dentro de una Federación de pueblos ibéricos unas horas antes de que en Madrid se proclamara la II República. Esa proclama se repetiría tres años después por parte de Lluís Companys. El Gobierno de la República suspendió el Estatuto de Autonomía y reprimió a los representantes legales del pueblo catalán. El Frente Popular devolvería sus funciones a la Generalitat en 1936. Unos meses después daba comienzo la Guerra Civil.

Durante la contienda, Joan Casanovas y el sector más nacionalista de ERC y de Estat Catalá tratan de dar un golpe de Estado en la Generalitat para lograr la independencia de Catalunya y la neutralidad en la Guerra Civil española.

Estat Catalá era un pequeño grupo que se unificó con ERC y luego salió porque consideró que la política de Esquerra Republicana era moderada. Lo que distinguía a Estat Catalá, y sobre todo a su dirigente Josep Dencàs, era su vinculación con el fascismo. Dencàs y otros dirigentes de EC eran un objetivo de las organizaciones anarquistas y tuvieron que salir de Cataluña por las presiones. Mientras Ventura Gassol se fue a Francia, Dencás, se exilió en la Italia fascista, pasando después a Marruecos donde hizo fortuna en el Banco Inmobiliario. Ese intento de golpe quedó en nada, y su objetivo era sellar una paz con Italia y Alemania una vez que Cataluña se hubiese independizado de la República española.

Franquismo

Tras la toma de Lleida, El 5 de abril de 1938 Francisco Franco derogó el Estatuto de Cataluña. Llegarían después una cascada de declaraciones contra el pueblo catalán, los "rojos" y los anarquistas que habían luchado contra los militares fascistas, así como una represión brutal –al igual que en el resto del Estado– durante la que se fusilaría a Lluis Companys, en el Castillo de Montjuïc, en abril de 1940. La de Companys es la ejecución de la figura de más alta representación del Estado republicano junto al asesinato de los ministros Zugagoitia (PSOE) y Juan Peiró (CNT).

En los primeros años del Franquismo, se derogó el uso oficial de la lengua catalana y miles de personas fueron detenidas. En los años 40 sobrevivirían grupos de maquis, especialmente el grupo de Quico Sabaté, que actuaría a nivel urbano en Barcelona y L'Hospitalet.

La persecución política de los enemigos del Franquismo en Catalunya –donde el régimen también tenía aliados en la oligarquía, entre ellos el propio Francesc Cambó– se extendería a lo largo de las décadas de los 50, 60 y 70. La huelga de tranvías de 1951 y la de universidades de 1956 serían los primeros síntomas de un antifranquismo que llegaría en plena forma al año clave de 1977.

La Transición

Tras la larga noche del Franquismo, el apaño dispuesto por el establish­ment, dirigido por Adolfo Suárez, volvió a consistir en la atracción del autonomismo catalán –encarnado en el egotista president Josep Tarradellas– mediante un acuerdo que acatase “públicamente al rey, a la Unidad de España y respetar al Ejército a no ser federalista, y quedar siempre al margen de los planteamientos valencianistas y mallorquines”. Suá­rez se prevenía de los vientos de cambio que habían soplado en las elecciones municipales de 1977, en las que el socialismo del PSC y el comunismo del PSUC habían obtenido el 46% de los votos.

Con el arreglo propuesto por la UCD de Suárez, y aceptado por las direcciones generales de PSOE y PCE, el proyecto federal, y el reconocimiento de la plurinacionalidad de España, quedaba para mejores tiempos y se asumía un marco autonómico cuyas grietas nunca desa­parecieron completamente. No obstante, el PSC y el PSUC dieron la batalla para que en la Constitución apareciese la palabra “nacionalidad” a cambio de una mención a la “unidad de Es­paña”. En 1979 se fir­maba el Esta­tuto de Catalunya que el Gobierno del 'Tripartit' trató de superar a partir de 2006, una reforma que se topó con el Tribunal Constitucional.

El 22 de julio de 1978 se cerraba la otra vía: la de la autodeterminación. Con el voto de socialistas y comunistas, alineados con la UCD, la mayoría parlamentaria rechazaba “la enmienda defendida por Fran­cisco Letamendia en favor de la inclusión en la Constitución de un nuevo título que regulara el derecho a la autodeterminación de los pueblos del Estado español”.

Con sólo cinco votos a favor, con aquella enmienda moría la posibilidad de que los distintos pueblos decidiesen libremente si pertenecer o no al Estado español. En la bancada de la entonces llamada Minoría Cata­lana, nueve diputados decidieron abstenerse, entre ellos nombres hoy conocidos como Miquel Roca, Ma­cià Alavedra o Jordi Pujol. En declaraciones a El País, el diputado Ramón Trías quitaba hierro a esa abstención  asegurando que su partido “no quería más que lo que la Cons­titución ofrece, así como que no son independentistas, sino solidarios de España”. “Se puede contar con no­so­tros”, afirmó Trías.

1977-2015

15 de junio de 1977 | Primeras elecciones democráticas. Socialistas y comunistas son los grandes triunfadores con el 46% de los votos.

11 de septiembre de 1977 | Más de un millón de personas se manifiestan en Barcelona para reclamar “Llibertat, Amnistia, Estatut d´Autonomía”.

23 de octubre de 1977 | El nacionalista Josep Tarradellas, presidente de la Generalitat en el exilio regresa a Catalunya para presidir la nueva Generalitat pre-autonómica en una operación auspiciada por el Gobierno de Adolfo Suárez para rebajar el protagonismo institucional adquirido por las izquierdas tras las elecciones.

25 de octubre de 1979 | El Estatuto es aprobado en referéndum.

20 de marzo de 1980 | CiU es la fuerza más votada en las elecciones autonómicas, pero obteniendo menos votos que la suma de las izquierdas: PSC, PSUC y ERC.

8 de mayo de 1980 | Jordi Pujol es elegido presidente de la Generalitat gracias a los votos de UCD y de ERC.

20 de diciembre de 2003 | El socialista Pasqual Maragall se convierte en presidente de Catalunya tras el Pacto del Tinell entre el PSC, ERC e ICV-EUiA, que pone fin a dos décadas de nacionalismo conservador.

18 de junio de 2006 | Se aprueba en referéndum el nuevo Estatut impulsado por el tripartit de izquierdas y que amplía las competencias autonómicas de Catalunya.

31 de julio de 2006 | El PP, tras una intensa campaña contra el Estatut presenta un recurso de inconstitucionalidad ante el Tribunal Constitucional.

13 de septiembre de 2009 | Arenys de Munt celebra la primera consulta municipal sobre la independencia, expresión del nuevo movimiento independentista que comienza a ganar fuerza en la sociedad catalana.

28 de junio de 2010 | El Tribunal Constitucional resuelve declarar inconstitucionales 14 artículos del Estatut.

10 de julio de 2010 | Una multitudinaria manifestación en Barcelona rechaza la sentencia del TC.

23 de diciembre de 2010 | Tras vencer en las elecciones autonómicas, Artur Mas es investido president de Catalunya con la abstención del PSC.

15 de junio de 2011 | El movimiento 15M convoca una masiva protesta frente al Parlament en contra de los recortes sociales decididos por CiU y respaldados por el PP catalán.

24 de julio de 2012 | El Gobierno de CiU tiene que acudir al fondo de rescate autonómico ante la mala salud de sus cuentas.

25 de julio de 2012 | CiU exige al Gobierno de Rajoy un modelo de financiación similar al de Navarra y el País Vasco.

11 de septiembre de 2012 | La manifestación mayoritaria de la Diada Nacional de Catalunya, a la que no acude Artur Mas, asume por primera vez un contenido abiertamente independentista.

25 de septiembre de 2012 | Artur Mas decide convocar un adelanto electoral presentándose a las elecciones con un programa claramente soberanista. CiU vuelve a vencer, pero necesita el apoyo de ERC para poder gobernar.

25 de julio de 2014 | Se desvela la trama de corrupción de la familia Pujol.

9 de noviembre de 2014 | Se celebra la consulta sobre la independencia de Catalunya pactada por CiU, ERC, ICV-EUiA y CUP.

24 de mayo de 2015 | CiU y PP son derrotadas en las principales ciudades catalanas, Barcelona y Badalona, por candidaturas de unidad popular.

19 de junio de 2015 | Unió Democrática de Catalunya se desvincula de Convergencia por el giro independentista de Artur Mas.

20 de julio de 2015 | Nace de cara a las elecciones del 27 de septiembre Junts pel Sí, coalición independentista entre CiU y ERC, respaldada por independientes del tejido social nacionalista.

20 de julio de 2015 | Se presentan dos candidaturas: Junts Pel Sí y las Candidaturas d'Unitat Popular, cuyo objetivo es avanzar hacia la independencia de Catalunya. 

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