RENOVACIÓN DEL LENGUAJE PAPAL
Glosario para el Papa Francisco y una iglesia moderna

¿Es el Papa Francisco un ecologista convencido? Para que no haya dudas, le proponemos un glosario de términos que evite los patinazos lingüísticos y que ayude al Santo Padre a usar un lenguaje más acorde con ese supuesto mensaje que pretende transmitir.

29/06/15 · 17:50
El Papa Francisco debe mejorar su léxico ecologista si quiere convencer de su mensaje.

El pasado día 18 el Vaticano presentó la segunda encíclica del Papa Francisco titulada Laudato Si (Alabado seas) en la que el Santo Padre declaró su especial guerra santa contra el deterioro de "nuestra casa", el planeta, con un texto centrado en su alarmante grado de deterioro y las posibles consecuencias que esto pudiera traer, especialmente sobre la población más pobre.

A través de su cuenta de Twitter y durante dos días, la cuenta oficial del Papa lanzó los titulares extraídos de la encíclica usando el hashtag #LaudatoSi cuando los 140 caracteres se lo permitían.

Sin embargo, al leer estos mensajes en las redes sociales podemos percibir que el vocabulario usado por el Pontífice sigue sin ser el más adecuado para estos tiempos.

Una Iglesia moderna que pretende empatizar con los movimientos ecologistas y poder comunicar sus preocupaciones de una manera más efectiva debe aprender la jerga ecológica y de las nuevas vertientes económicas sociales.

Por ello desde la Real Academia del Salmón (RAS) hemos querido publicar este pequeño glosario de términos para que el Santo Padre y sus colegas puedan aprender a usar un lenguaje más acorde al mensaje ecologista que pretende transmitir.

Capitalismo
 

Capitalismo: Sistema económico y social basado en la propiedad privada de los medios de producción, en la importancia del capital como generador de riqueza y en la asignación de los recursos a través del mecanismo del mercado.

Efectivamente, como bien dice su Santidad, el sistema económico y social actual premia la búsqueda de lucro y el beneficio económico por encima del respeto al medio ambiente, el cual queda indefenso ante la maquinaria capitalista y su ansia de acumular capital.

 

Esa íntima relación puede tener varios nombres, capitalismo salvaje, neoliberalismo o incluso algunos círculos más reducidos de gente le llamarán "ventajas competitivas" o "factores positivos para la atracción de inversión extranjera".

Todos esos términos se basan en anteponer el beneficio económico y empresarial a la dignidad de las personas y el cuidado del medio ambiente. De ese modo y bajo esa premisa las empresas pueden fabricar en los países que sus legislaciones no contemplen, o lo hagan en la mínima expresión, esa protección al trabajador o a la naturaleza.

La mala calidad del agua es una de las consecuencias de los continuos procesos de privatización que pretende ese neoliberalismo al dejar servicios tan básicos como el agua o la electricidad en manos de empresas privadas que anteponen el beneficio económico a la disponibilidad de los recursos naturales y necesarios por parte de la población.

Un Iglesia Católica que pretende luchar contra este tipo de sistema económico no debe tener miedo en pronunciar su nombre. Le advertimos Santo Padre que muchas personas le llamarán "antisistema", pero no se preocupe porque aunque ese apelativo este usado de manera despectiva, no hay nada de malo en ser una persona que está en contra de un sistema que está en contra de las personas, o por lo menos en contra de la mayoría de las personas. Además, ser antisistema y/o anticapitalista no es pecado. 

Consumismo

Consumismo: Tendencia al consumo excesivo e innecesario de bienes y productos. La maquinaria capitalista de la que hablábamos anteriormente necesita del consumismo para seguir funcionando. Para ello promueve e inventa una serie de necesidades creadas y productos que se rompen con facilidad o que están fabricados expresamente para romperse en un tiempo determinado (Obsolescencia programada es como llaman a esto Don Francisco).

La gran mayoría de los partidos políticos no se atreven a cuestionar, como usted bien ha hecho, el dogma capitalista de que el consumo y el crecimiento de este es la única vía para un desarrollo humano sostenible. Por lo que aplaudimos su valentía y le pedimos que no tema en nombrar la palabra consumismo o a denunciar públicamente las prácticas por parte de las empresas o gobiernos para abocarnos a el.

Globalización

 

Esa interdependencia se denomina "globalización". La conexión entre los pueblos que habitan "nuestra casa" puede ser algo muy positivo culturalmente pero, como usted acierta a denunciar, la globalización se ha olvidado de trabajar por un proyecto común y se ha basado en una interdependencia económica que ha sobrepuesto el libre comercio y el libre movimiento de capitales por encima de todo lo demás.

Para denunciar este tipo de situaciones le recomendamos nombrar la falta de un proyecto común en cuanto a la defensa de los trabajadores y del trabajo infantil entre los países del Norte y sus empresas y los países del Sur que fabrican los productos que consumimos.

Una iglesia que pretende combatir el deterioro del medio ambiente no debe temer el denunciar a los países que no tienen un proyecto común en cuanto al cuidado del planeta, como en el caso de los países que no firman ni respetan las emisiones de CO2 marcadas por el tratado de Kioto.

La falta de un proyecto común en el sistema de recogida de impuestos por parte de algunos países llamados paraísos fiscales (algunos muy cercanos a su Santa Sede) es uno de los principales motivos del continuo aumento de las desigualdades en el planeta, por lo que le invitamos a usar esos términos a la hora de denunciar esa falta de proyecto común.

Procomún - Bienes comunes

Por comunes o "el procomún" o bien comunal se entiende aquellos bienes, recursos, procesos o cosas (ya sean materiales o de carácter intangible) cuyo beneficio, posesión o derechos de explotación pertenecen a un grupo o a una comunidad determinada de personas.

Soberanía alimentaria

 

La soberanía alimentaria es la facultad de cada pueblo para definir sus propias políticas agrarias y alimentarias de acuerdo a objetivos de desarrollo sostenible y seguridad alimentaria. Ello implica la protección del mercado doméstico contra los productos excedentarios que se venden más baratos en el mercado internacional, y contra la práctica del dumping (venta por debajo de los costos de producción).

Esa protección de la que usted habla es contraria a las reglas del libre comercio que no permiten a los pueblos "proteger la tierra y garantizar su fertilidad".

Si su Santidad promueve estos valores, como esperamos que haga, corre el riesgo de ser llamado intervencionista o proteccionista (si, el término que define a una persona que protege es usado hoy en día por muchos como un descalificativo), pero una Iglesia que pretende defender la soberanía alimentaria de los pueblos debe denunciar ese "libre comercio" que desprotege a esas comunidades.

Decrecimiento

El decrecimiento es una corriente de pensamiento político, económico y social favorable a la disminución regular controlada de la producción económica con el objetivo de establecer una nueva relación de equilibrio entre el ser humano y la naturaleza, pero también entre los propios seres humanos.

El economista británico Kenneth Boulding decía: "Quién cree que un crecimiento infinito es compatible con un planeta finito o está loco o es un economista".

Leyendo sus declaraciones nos alegramos de ver que usted no es ni una cosa ni otra, porque efectivamente, como dice su Santidad, el modelo de desarrollo basado en el crecimiento es insostenible. Es por ello que desde hace años existe una corriente economicasocial llamada decrecimiento, el cual se basa en la simple (e incluso católica) premisa de vivir mejor con menos.

 

El decrecimiento entiende que estamos acabando con los recursos del planeta y defiende un menor uso de los recursos energéticos y alimenticios. Además, tal y como usted indica, denuncia el desequilibrio a la hora de comparar ese consumo excesivo de los recursos entre los países desarrollados y el resto, exigiendo así una mayor responsabilidad en el consumo por parte de los países desarrollados.

Del mismo modo promueve el ocio sano y saludable y la austeridad (palabra demonizada en los últimos tiempos) como valores morales y éticos que ayuden a buscar un mejor equilibrio entre la humanidad y la tierra, así como un reparto mejor de la riqueza disponible sin necesidad de seguir asfixiando al planeta ni asfixiándonos a nosotros mismos.

 

Sin duda alguna, Santo Padre, usted se refiere al decrecimiento y por ello le invitamos a usar dicho concepto para poder llegar de una manera mejor a la población y normalizar dicho concepto entre los adeptos a la religión del continuo crecimiento (véase "Capitalismo").

Si le interesa saber más sobre este tema para poder promulgar estos valores en sus próximos discursos/tweets le recomendamos que lea al francés Sergei Latouche, al español Carlos Taibo o nuestros artículos sobre decrecimiento.

Esperamos que este glosario de términos sea del agrado de su Santidad y sea de utilidad para que su mensaje ecologista llegue a más gente y de ese modo haya una mayor conexión entre instituciones como la Iglesia Católica y los movimientos sociales, ecologistas y aquellos que piensan que otro tipo de desarrollo económico es posible, porque como su Santidad bien dice:

Artículo publicado originalmente en El Salmón Contracorriente.

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