Muere Felix Padín, histórico de la CNT
Mueren los hombres, quedan las palabras

Con 98 años, Félix Padín participó en la organización de la CNT y posteriormene fue víctima de la represión franquista.

, Redacción
09/10/14 · 12:19
Félix Padín (a la izquierda), junto a Antonio Amate y Aurora Tejerina en la presentación de la personación de CNT en la causa argentina. / Carlos Martín

Puede parecer un lugar común el título de este texto, pero se convierte en una realidad. Cuando el pasado 7 de octubre me dieron la noticia de la muerte de Félix Padín Gallo fue lo primero que pensé. Y lo hice así porque conocía a Félix. Le vi en varias ocasiones. Sabía de su carácter, de su forma de pensar. Como buen anarquista, que era su posición, era racionalista. Las acciones se tienen que hacer durante la vida. Una vez que morimos, esas acciones y las ideas perduran en el tiempo.

Pero perder a una persona como Félix Padín siempre es triste. Con sus 98 años de edad, tenía la mente lúcida y hasta no hace mucho también agilidad. Pero los años no pasan en balde. Y, como colofón a una vida de lucha por unos ideales, participó como testigo en la querella argentina dentro de la denuncia que la CNT ha realizado con el propósito de encausar a los criminales del franquismo. Y la única manera de hacerlo es que un testigo directo, que sufrió en primera persona la represión franquista, cuente lo que le sucedió. Miles y miles de represaliados por el franquismo no han podido hacerlo. Y que queda demostrado tras tantos años de lucha y sufrimiento es que Félix Padín no tenía miedo al fascismo.

Félix Padín Gallo nació el 9 de julio de 1916 en Bilbao. Tenía 98 años recién cumplidos. Una longevidad que sorprende teniendo en cuenta el sufrimiento infringido durante la represión franquista. En un entorno pobre y humilde, Félix conoció desde muy temprano la miseria. Comenzó trabajando en una tienda de ultramarinos para después adoptar el que fue el oficio de toda su vida: la construcción. Y, siguiendo la estela de sus hermanos, se afilio a la Confederación Nacional del Trabajo (CNT). Allí, entre las luchas sindicales y por la dignificación de la vida de la clase obrera, Padín fue forjando una cultura libertaria y un firme pensamiento anarquista.

Por aquella fechas, el movimiento libertario era mayoritario en muchos puntos de España. Y en muchos lugares el Sindicato Único de la Construcción se convertía en uno de los más importante, con figuras como la de Cipriano Mera. Félix Padín fue vocal del Sindicato Único de la Construcción en Bilbao y participó también activamente en el seno de la Juventudes Libertarias. Llegó a alcanzar cargos de responsabilidad de el Comité Regional Norte de la CNT.

Durante la huelga general de octubre de 1934, Félix Padín tuvo una importante participación y fue detenido y encarcelado por ello. Como miles y miles de trabajadores, cuando el 18 de julio de 1936 una parte del Ejército se sublevó contra la República con el apoyo de la mayoría de la Iglesia y de los sectores más conservadores de la sociedad, Félix Padín se lanzó a la calle para frenar la llegada del fascismo al poder. Con su pensamiento favoreció el avance de las ideas revolucionarias que comenzaban a germinar en la retaguardia republicana con el objetivo de construir un mundo distinto. Vencer al fascismo era prioritario para Félix Padín. Y por ello se alistó en los batallones Isaac Puente (uno de los más destacados anarquistas vascos que contribuyó con sus ideas al concepto del comunismo libertario y que fue asesinado por los fascistas en Burgos en septiembre de 1936) y Durruti.

Pero el 16 de junio de 1937 iba a comenzar el calvario de Félix Padín. Ese día cae preso de los sublevados y, entre 1937 y 1939, pasa por las cárceles de Arrigorriaga, Galdakao y Vitoria. Posteriormente fue internado en el campo de concentración de Miranda de Ebro y pasó posteriormente a formar parte de los batallones de trabajadores que actuaron como mano de obra esclava para el franquismo (como bien muestra en su libro inédito 'La gran trata de esclavos' otro libertario fallecido no hace mucho tiempo, César Broto Villegas). Pasó como mano de obra esclava por Guadalajara, Elizondo y Peñaranda de Bracamonte. Aunque fue puesto en libertad en 1939, fue nuevamente detenido e internado en el campo de concentración de Miranda.

Como Félix no podía consentir que el fascismo siguiese gobernando, se lanzó a la reconstrucción clandestina de la CNT. Y merced al esfuerzo reorganizativo participó en la huelga de Bilbao de 1947. Fue detenido por ello y nuevamente encarcelado. Un año clave 1947, pues fue el inicio del “trienio del terror” franquista, donde la mayoría de la oposición antifranquista fue encarcelada y muchos de ellos ejecutados. Una vez que Padín salio de la cárcel, se estableció en Miranda del Ebro y empezó a trabajar allí, pero siguió actuando en la clandestinidad.

A la muerte del dictador pasó a ser uno de los reorganizadores de la CNT, participando en diversos actos y encuentros anarquistas españoles e internacionales. Participó en los congresos de Bilbao (1990), Granada (1995) y las Conferencias de 1993 y 2000.

En el año 2002 Padín fue homenajeado en Miranda del Ebro y en junio de 2006 recibió un homenaje en Bilbao por parte de la CNT a los combatientes en las milicias confederales vascas. También apareció en documentales como 'Rejas de la memoria' y 'Desafectos. Esclavos de Franco en el Pirineo'. El pasado mes de agosto, cuando las fuerzas de Félix ya flaqueaban, fue entrevistado por la misma jueza María Servini en los juzgados de Miranda de Ebro.

Su desaparición, el pasado 7 de octubre, deja una importante pérdida, la de uno de los últimos testigos de la organización libertaria durante la República, la Guerra y la revolución y la represión franquista. Una más que se une a las desapariciones de libertarios que sufrieron la represión y la clandestinidad en los últimos años, como Abel Paz, Gregorio Gallego, Vicente Vilanova, Antonio Martín y un largo etcétera.

El día 18 de octubre la CNT realizará un homenaje a título póstumo a Félix Padín.

Que la tierra le sea leve

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