Marta Úngaro
Hermana de Horacio, desaparecido en 'La noche de los lápices'
“La reparación supone la aparición con vida y el castigo al culpable, la aparición con vida no la hemos tenido y el castigo a los culpables tampoco”

Entrevista con Marta Úngaro, hermana de Horacio, desaparecido en la Noche de los Lápices, y activista por la memoria y la justicia en Argentina.

Guiomar Morales

, Madrid
10/05/14 · 7:00

340 centros clandestinos de detención, 30.000 personas “desaparecidas”, más de 500 bebés nacidos en cautiverio y apropiados. Este es el saldo de la dictadura militar argentina, sufrida entre 1976 y 1983. Uno de esos desaparecidos, Horacio Úngaro, fue secuestrado por las fuerzas armadas y de seguridad, el 16 de septiembre de 1976, a la edad de 17 años, junto con otros cinco compañeros y compañeras. Su crimen había sido luchar por el “Boleto Estudiantil Secundario”, un descuento en el billete de autobús que permitía a los y las estudiantes más pobres, de las áreas rurales y suburbanas, acudir a la escuela. La Noche de los Lápices fue como bautizaron los militares a ese día en el que salieron a secuestrar adolescentes. Sobre este episodio y sobre todo lo que supuso la dictadura, pudimos hablar con Marta Úngaro, hermana mayor de Horacio y activista en la organización Familiares de Detenidos y Desaparecidos por razones Políticas de Argentina.

El 24 de Marzo se cumple el 38 aniversario del golpe de Estado en Argentina. En tu opinión ¿Qué supuso el periodo de la dictadura militar, de 1976 a 1983?

La dictadura militar no sólo se dio en Argentina, sino que se fueron sucediendo una serie de dictaduras militares por todo el Cono Sur. Fue un plan siniestro hecho desde EEUU, para el aniquilamiento de los movimientos de protesta y reclamos, que estaban creciendo en toda América, bajo la referencia de la Cuba socialista y el Che. En Argentina se estaba desarrollando un movimiento con gran participación estudiantil y juvenil. Estaba en la universidad, en las fábricas, y participaba desde el ama de casa hasta el que trabajaba en la oficina. Había, también, muchísima solidaridad con América. Por ejemplo, cuando se produjo el golpe de Chile se hizo una marcha que juntó a más de 300.000 personas para apoyar a Allende. Había una conciencia latinoamericana.

En este marco se dio el golpe de Estado, el cual se venía anunciando desde el año anterior, cuando murió Perón y quedó su mujer Isabel Perón como. Entonces, el Gobierno, que aunque no fuera de izquierdas era democrático, se derechizó totalmente y empezaron a controlarlo grupos de extrema derecha. Crearon la Triple A, Alianza Anticomunista Argentina, y comenzaron a secuestrar, a hacer desaparecer gente, especialmente a referentes estudiantiles y de la universidad.

¿Cómo se llevó a cabo ese aniquilamiento de una parte de la sociedad?

A diferencia de Chile, donde tras el golpe militar, miles de personas fueron secuestradas y asesinadas en el Estadio Nacional, en Argentina empezó a desaparecer gente sistemáticamente. Tu compañero de colegio, tu compañero de trabajo, al otro día ya no venía más, porque desapareció. Así transcurre desde el 24 de marzo de 1976.

Mi hermano desapareció el 16 de septiembre de 1976. Antes ya había desaparecido mucha gente. Cuando desaparecieron los chicos en la ciudad de La Plata, el día anterior o dos días antes, habían asesinado a dos abogados muy conocidos que eran los que nos ayudaban a hacer Habeas Corpus, por los compañeros desaparecidos. Así, cuando desapareció mi hermano, no conseguimos ningún abogado que presentara el Habeas Corpus, debido al terror que habían sembrado. En nuestro caso lo presentó mi papá, que no era abogado, era ingeniero, pero bueno, buscando la forma de cómo redactar lo presentó por derecho propio.

¿Cuál fue el impacto de las desapariciones en el conjunto de la sociedad? Los abogados tenían miedo de presentar Habeas Corpus pero ¿Cómo reacciona el resto de la gente ante las desapariciones de compañeros y vecinos?

Era muy terrible, muy doloroso, porque lo que ellos pretendían era hacerte pensar que a vos mañana podía pasarte lo mismo. Lo que querían era inmovilizar a la población, eliminar la participación ciudadana. Y todo eso pasó también en las fábricas y en los centros fabriles. Está el caso de Mercedes-Benz Argentina, que colaboró en la desaparición de 15 de sus obreros. Lo mismo ocurrió con Ford, los grandes astilleros y la universidad y el frente secundario no quedaron al margen.

Y en medio de todo este clima se empezaron a armar redes desde abajo, como forma de unirse con quien le había pasado lo mismo. Así surgieron en 1977 las Madres de Plaza de Mayo y las Abuelas de Plaza de Mayo, buscando a sus nietos.

¿Y cómo respondían las Fuerzas Armadas ante estas acciones?

Cuando se presentó la primera solicitada [Primera solicitud realizada por las Madres de Plaza de Mayo, apoyada por las firmas de alrededor de ochocientos familiares de personas desaparecidas, por la cual se reclamaba conocer el destino de sus seres queridos] en 1977, secuestraron a la primera presidenta de las Madres de Plaza de Mayo (Azucena Villaflor de Devicenti). Estaba en una Iglesia de Buenos Aires donde se reunían para juntar las firmas y el dinero necesario para sacar adelante la solicitada. Allí desaparecieron ocho personas que después fueron asesinadas. Siempre desaparecía alguien.

¿Por aquel entonces ya sabíais que había centros de detención clandestinos?

Nos íbamos enterando. En nuestro caso, a los 15 días de secuestrar a mi hermano, secuestraron a mi hermana, que en ese momento tenía 22 años. La llevaron a todos los centros clandestinos donde habían llevado a mi hermano y allí mismo las fuerzas de seguridad le dijeron que por allí pasaron los chicos del boleto, “aquí estuvieron los estudiantes de la noche de los lápices”. Después, a mi hermana la largaron y cuando volvió pensaba que mi hermano estaría ya en casa. Porque, cada tanto, a uno lo dejaban en libertad.

¿La Iglesia, en parte, fue cómplice?

La Iglesia también jugó un papel muy importante y negativo. Hace unos años se obtuvieron de un clérigo castrense (Emilio Teodoro Grasselli), 2.500 fichas de personas desaparecidas. Recibía en su Iglesia a los familiares que iban en busca de ayuda y él les interrogaba sobre donde militaban los desaparecidos y con quién. Todo eso lo pasaba a los servicios de seguridad y les aconsejaba que no los buscaran, que se quedaran esperando en su casa. Era otra manera de inmovilizar a la población.

¿Qué supuso la vuelta a la democracia?

Cuando llega la democracia, se crea la CONADEP, la Comisión Nacional de Desaparición de Personas. Ésta empieza a recopilar denuncias por todo el país y, al poco tiempo, se hace el Juicio a las Juntas Militares (1985). Pero, las fuerzas armadas y de seguridad continuaron presionando con tres intentos de golpe de Estado contra el Gobierno de Raúl Ricardo Alfonsín. Y de esos intentos le arrancan las leyes de impunidad, como la de Obediencia Debida, es decir, que si torturaban era porque alguien más arriba lo mandaba. Entonces, dejan en libertad a todos los que habían condenado con este juicio, incluso por la noche de los lápices había varios condenados a 25 años y cadena perpetua. Solamente quedaron presos los miembros de la cúpula, incluido Videla. Pero cuando subió el gobierno de Menem (1990), lo primero que hizo fue darles un indulto, así que quedaron libres. Una impunidad total y absoluta. Hasta que se anularon las leyes de impunidad y se reabrieron algunas causas (2003).

¿Y por qué el Estado se echó atrás?

Mira, el día que se les dio el indulto se juntaron 1 millón de personas en una marcha histórica. Desde entonces se siguió haciendo presión hasta que, más o menos, cambió el contexto de la Cámara de Diputados y algunos diputados, en minoría, empezaron a asumir las peticiones de nulidad de las leyes. Todo ello, potenciado por una presión social, a base de marchas y movilizaciones en la calle, hizo que cuando llegara el Gobierno de Kirchner, el Congreso terminase votando la anulación de las leyes de impunidad.

¿Cuál es la situación actual con respecto a vuestras demandas de verdad, justicia y reparación?

La reparación supone “la aparición con vida y el castigo al culpable”. La aparición con vida no la hemos tenido y el castigo a los culpables tampoco. Hay un proyecto para que se enjuicie todo más rápidamente, pero si no se cambia la forma de realizar los juicios llevará más de 25 años. Así que no llegamos ni nosotros, ni los represores. Además, toda esta lentitud es también porque los jueces de la dictadura todavía siguen estando presentes, como les debe pasar a ustedes con los jueces del franquismo.

¿Qué opinas sobre lo que ocurre en España con las víctimas del periodo franquista y sobre el proceso de memoria histórica?

En Argentina también se intentó instalar la idea de que fue una guerra y que en una guerra hay ganadores y perdedores. Y no es así, hubo muchas víctimas que no recibieron justicia, que fueron asesinadas, fusiladas, y yo creo que en la guerra hay muchas víctimas inocentes, sobre todo los chicos que fueron apropiados, la masacre de pueblos enteros y el delito económico. En Argentina también se quedaron con bienes de los desaparecidos.

Tampoco se están abriendo las fosas comunes, que sería el deber del Estado. Hasta Naciones Unidas reconoce el derecho a identificar y llorar a tus muertos. Los dirigentes del PP son viejos con la misma forma franquista.

¿Por qué consideras que es importante recuperar la memoria y saber la verdad de lo que paso en periodos de dictadura, como la argentina o la dictadura franquista en España?

Yo creo que haces saldo positivo en la balanza de la historia. La falta de justicia hace que se vuelva a repetir. Si no hay un castigo ejemplar, se vuelve a repetir.

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