Aniversario del 11M
Diez años del atentado que lo cambió todo

Este año se conmemora el décimo aniversario del mayor atentado de la historia de España, unos hechos que causaron 191 muertos y 1.858 heridos y uno de los episodios de manipulación informativa más graves de la democracia.

10/03/14 · 15:52
Manifestación frente a la sede del PP, el 13 de marzo de 2004. / Dani Gago / DISO Press

Este 11 de marzo se conmemora el décimo aniversario de los atentados cometidos por grupos yihadistas en la red de Cercanías de Madrid, como respuesta a la intervención española en la Guerra de Irak, que causaron la muerte de 191 personas y 1.858 heridos. Desde numerosas organizaciones se han convocado actos para recordar a las víctimas.

Los acontecimientos ocurridos desde la explosión de las bombas hasta la celebración de las elecciones generales de 2004, tres días después de la masacre, cambiaron el rumbo del país. Numerosas fuentes y analistas coinciden en que fueron determinantes para el cambio de Gobierno, que pasó de manos del Partido Popular a una mayoría simple del PSOE, contra todo pronóstico.

De las bombas a la manipulación

Entre las 7.36 y las 7.40 del 11 de marzo de 2004, diez explosiones casi simultáneas conmocionaron a la opinión pública mundial, causando el segundo mayor atentado terrorista de la historia de Europa y el más grave de la de España. Dos artefactos más fueron detonados de forma controlada por las fuerzas de seguridad del Estado y un tercero sería desactivado ese mismo día. Las detonaciones tuvieron lugar en la estaciones de Atocha (tres), El Pozo del Tío Raimundo (dos), Santa Eugenia (una) y en un tren que se encontraba junto a la calle Téllez, a 500 metros de Atocha (cuatro).

En un clima de rechazo y manifestaciones contra el apoyo y envío de tropas por parte del Gobierno de José María Aznar a la campaña militar contra Sadam Husein, liderada por Estados Unidos, los atentados influyeron de forma notable en los votantes españoles. El Ministerio del Interior y los medios de comunicación afirmaron desde el primer momento que la autoría de la masacre correspondía a ETA, tal como aseguraban los servicios de inteligencia. Tan sólo el partido político Batasuna negó la autoría de esta organización mediante un comunicado leído por su dirigente, Arnaldo Otegui, a las 12 de la mañana del mismo 11 de marzo.

Los partidos políticos y los medios dieron por falsas las palabras de Otegui y el entonces Ministro del Interior, Ángel Acebes, calificaba de “absolutamente intolerable cualquier tipo de intoxicación que vaya dirigida, por parte de miserables, a desviar el objetivo y los responsables de esta tragedia”. Comenzaba así uno de los mayores episodios de manipulación informativa de la historia de la democracia. José María Aznar, presidente del Gobierno en aquel momento, aseguraba el mismo 11 de marzo que se lograría “acabar con la banda terrorista”, en clara alusión a ETA. Además, miembros de la oposición, como el coordinador general de Izquierda Unida, promulgaban palabras contra la organización vasca. En concreto, Llamazares aseguraba el mismo 11M: “La democracia acabará con los bárbaros, con los nazis de ETA”.
 

El Ministerio del Exteriores, mediante su titular Ana Palacio, aseguraba a las 17 horas a través de un comunicado dirigido a las embajadas extranjeras, que la autoría de los atentados correspondía a la organización vasca, ya que “así lo confirma el explosivo utilizado y el patrón utilizado en los mismos, que es el habitual de ETA; así como otras informaciones que aún no se han hecho públicas por razones obvias”. Sin embargo, el primer reconocimiento de responsabilidad llegaba en torno a las 21.30 horas al periódico londinense Al Quds Al Arabi. Las Brigadas de Abu Hafs Al Masri, en nombre de Al Qaeda, aseguraban estar detrás de los atentados.

Mientras, en la mayoría de medios generalistas al día siguiente de las detonaciones ya se planteaban dudas sobre qué organización era la responsable de los atentados. Numerosas localidades se convirtieron en escenario de concentraciones de solidaridad hacia las víctimas y repulsa por lo ocurrido. A las 18,30 horas, media hora antes del comienzo de la manifestación oficial convocada por el Gobierno en Madrid , ETA llamaba telefónicamente al diario Gara y a la televisión pública vasca, Euskal Telebista (ETB), y aseguraba que la organización no tenía ninguna responsabilidad en el ataque.

La convocatoria en Madrid fue, probablemente, la de mayor asistencia de la historia de la ciudad, con más de dos millones de personas, según fuentes gubernamentales. Entre los presentes se encontraban el presidente del Gobierno junto a la totalidad del Ejecutivo; el príncipe Felipe y las infantas Elena y Cristina de Borbón (se trató de la primera vez en la historia que miembros de la familia real participaban en una manifestación); los presidentes italiano y portugués, Silvio Berlusconi y José Manuel Durão Barroso, respectivamente; el primer ministro francés Jean-Pierre Raffarin; el presidente de la Comisión Europea, Romano Prodi, y los ministros de exteriores de Alemania, Marruecos y Suecia. Sin embargo, la convocatoria no estuvo falta de polémica debido al lema elegido ('Con las víctimas, con la Constitución, por la derrota del terrorismo'), que fue criticado por la oposición y numerosas organizaciones por su alusión a la Carta Magna y el intento de seguir relacionándolo con el problema vasco.
 

El día 13, jornada de reflexión, los acontecimientos se precipitaron y la fractura social llegaba a la calle. A pesar que desde el Gobierno se insistía en que la principal línea de investigación apuntaba a ETA, la opinión pública y numerosos medios de comunicación dudaban abiertamente de la versión oficial. Mediante SMS, en un fenómeno conocido como el 'Pásalo', miles de ciudadanos convocaron a manifestarse frente a las sedes del PP en todo el Estado. En Madrid, varios miles se concentraban desde las 18 horas en la calle Génova acusando al Gobierno del mentir con fines electoralistas mientras el candidato del PP, Mariano Rajoy, calificaba las convocatorias de “hechos gravemente antidemocráticos”.

Mientras, en la capital los manifestantes marchaban hacia la Puerta del Sol gritando lemas como “Gobierno responsable” o “Mañana votamos, mañana os echamos”, y posteriormente hasta la explanada de Carlos V, junto a la estación de Atocha. La otra movilización más numerosa fue la acaecida en Barcelona, donde una concentración de algunos cientos de personas comenzaba en la rambla de Canaletas y se convertía en miles de manifestantes a su llegada a la plaza de Sant Jaume. Al mismo tiempo, Televisión Española continuaba con su programación emitiendo Cine de Barrrio y la película 'Asesinato en febrero', sobre la muerte a manos de ETA del diputado autonómico vasco Fernando Buesa y de su escolta.

Finalmente, el 14 de marzo las elecciones generales daban como vencedor al PSOE, en los comicios con mayor participación, en número de votantes, de la historia del país, bajo la promesa de sacar a las tropas españolas de Irak, algo que finalmente el nuevo Gobierno cumplió.
 

Indemnizaciones, juicio y fractura social

El Estado, a través de la Oficina de Atención a las Víctimas, ha finalizado el pago de las indemnizaciones por los atentados, que se cifran en más de 350 millones de euros, y que se cerraron con una última partida de 45 millones en octubre de 2009. Los abonos comenzaron tras la sentencia en firme por la masacre, que declaró la insolvencia de los acusados. Además, el Estado español ha concedido a más de mil víctimas y familiares de las mismas la tarjeta de residencia en España

Los damnificados se unieron, en su mayor parte a la Asociación 11M Afectados por el Terrorismo, presidida por Pilar Manjón, y, en menor medida, a la Asociación de Ayuda a las Víctimas del 11M, presidida por Ángeles Domínguez, y a la Asociación de Víctimas del Terrorismo (AVT). La politización de estas organizaciones ha protagonizado varias polémicas en la última década. Mientras la primera insistió en la responsabilidad del Ejecutivo de José María Aznar por haber integrado a España en la Segunda Guerra del Golfo, hecho que desencadenó los atentados, la última ha mantenido posiciones ultraconservadoras y afines a la política antiterrorista del Partido Popular. Manjón llegó incluso a necesitar escolta policial dadas las numerosas amenazas de muerte que recibió por sus críticas al Gobierno de Aznar. También acusó al Ejecutivo socialista de Zapatero de olvidar a las víctimas.

Asimismo, varias han sido las manifestaciones convocadas por la AVT que no fueron secundadas por el resto de asociaciones. Un ejemplo fue la realizada el 9 de abril de 2011 contra la presencia de Bildu en las elecciones municipales y autonómicas del 22 de mayo de dicho año. Entonces, las asociaciones, entre ellas la de Manjón, se desmarcaron de la convocatoria mediante un comunicado conjunto.

La mala gestión y la manipulación informativa de los atentados del 11M contribuyó a que en España se instaurase un clima de fractura social, que ya se venía dando por la implicación española en la guerra (diversos estudios calculan el rechazo de entre un 80% y un 90% de la población a la campaña), al contrario que había pasado en otro países como Estados Unidos, con los atentados del 11 de septiembre de 2001 contra las Torres Gemelas, o Gran Bretaña con los del metro de la capital inglesa del 7 de julio de 2005. En ambos casos la sociedad civil y la opinión pública se mantuvo, a grandes rasgos, unida.

El juicio por los atentados se celebró en 2007 y dictó que habían sido llevados a cabo por una célula yihadista. Ésta estaba formada por los siete terroristas que se inmolaron el 3 de abril de 2004 en el barrio de Zarzaquemada, en Leganés, cuando la Policía les tenía cercados, junto a Jamal Zougan, Otman el Gnaoui y un décimo integrante no identificado. Además, el minero José Emilio Suárez fue condenado a 34.715 años de cárcel por facilitar explosivos a la célula.

Un punto donde sí han estado de acuerdo todas las asociaciones ha sido en el rechazo del reglamento de la Ley de Víctimas del Terrorismo, aprobado a finales de septiembre de 2013. La Ley, del mismo mes, ya había sido criticada por tratar de forma desigual a los afectados mediante parámetros como tener una sentencia condenatoria, el lugar donde se hubiese producido el atentado o la autoría. Según las mismas organizaciones, el reglamento ahondaba en estos términos y entorpecía derechos reconocidos por la reciente normativa, con numerosas ambigüedades y lagunas. 

Tags relacionados: 11M Atentado de Atocha 2004
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comentarios

1

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    11/03/2014 - 12:16am
    Dice este artículo que los atentados pasaron en respuesta a la participación en Irak. Hay pruebas para afirmar eso? Puede que existieran indicios y una coyuntura que invitara a pensar así. Pero quién asegura que esos indicios no fueron fabricados? Lo único que quiero decir es que seguimos sin saber nada. Hasta el día de hoy, todo ha sido una farsa. Del 11M seguimos sin saber nada.
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