Los recortes en mantenimiento de los centros ponen en peligro a los alumnos
El 20% de los colegios alicantinos tiene deficiencias estructurales

Varios centros han sido declarados en ruina, otros siguen su actividad con cimientos y aulas apuntaladas e, incluso, con desprendimientos de cornisas y cascotes.

, Alicante
19/02/13 · 15:59
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Derrumbe en el colegio de Santa Pola

Según los datos que maneja el Sindicat de Treballadors de l’Ensenyament del País Valencià (STEPV), más de 150 centros públicos de educación primaria y secundaria, necesitan una remodelación, ampliación e incluso reconstrucción. Esto implica que el 20% de los colegios e institutos públicos de la provincia de Alicante se encuentran en estado de deterioro. En algunos casos el colegio ha sido declarado en ruinas y los alumnos han sido trasladados a aulas prefabricadas a la espera de un nuevo centro. Otros, sin embargo, continúan dando clase en el centro en un estado no apto para la enseñanza.

La Generalitat Valenciana des­tina este año 1.483,7 millones de euros para “escolarizar adecuadamente al alumnado en centros edu­cativos públicos y privados concertados de Edu­cación Infantil y de Educación Primaria, así como mejorar la calidad de la educación y sus infraestructuras educativas”, según desglosa en sus presupuestos. Esta cantidad supone una disminución del 3% respecto a 2012. Las inversiones para atender las necesidades “urgentes e inaplazables que se pudieran producir en centros dependientes de la Conselleria” han descendido un 70% respecto a 2012.

Por su parte, se destinarán 17,5 millones de euros a la construcción, adecuación, ampliación y mejora de los centros educativos de todo el territorio de la Generalitat Valen­ciana. De esta inversión, siete millones de euros irán destinados a la construcción de centros de educación infantil y primaria, y 5 millones a reformas. Esta cifra se queda muy lejos de cubrir las necesidades más urgentes, ya que nuevos centros ya aprobados como el del municipio de Rojales están presupuestados en casi cinco millones. Gonzalo Zaragoza, presidente de la Federación de Asociaciones de Madres y Padres de Alumnos (AMPA) Enric Valor, apunta que “desde 2011 los proyectos e intenciones de construcción están paralizados”. Zaragoza trasmite su preocupación, ya que “la situación es de impotencia ante la falta de inversión y de miedo a que se repita lo sucedido en el colegio público Hispanidad de Santa Pola”.

Derrumbe en Santa Pola

El 11 de enero se derrumbó el suelo de una de las aulas de este centro educativo al inicio de la jornada lectiva. Nueve niños y una profesora resultaron heridos al caer con sus pupitres y sillas a una fosa de metro y medio de profundidad. “La Conse­lleria siempre va por detrás. Tiene que haber un derrumbe y desperfectos de gravedad para que actúe”, comenta resignado Tomás Sempere, vicepresidente de la Confederación de AMPAS Gonzalo Anaya.

Tras el derrumbe, el centro quedó clausurado y los alumnos fueron reubicados en unas instalaciones municipales de formación de la ciudad. Allí no tienen gimnasio y la hora del descanso la pasan en el aparcamiento de una discoteca. La asociación de padres y madres del centro se reunió con el alcalde para pedir explicaciones y exigir información relativa a la Inspección Técnica de Edificios (ITE) de 2010. “Queremos saber si la ITE es favorable. En ese caso pediremos explicaciones a la empresa que desarrolló el informe de los motivos del derrumbe, y si es desfavorable responsabilizaremos al Ayuntamiento por no avisarnos”, comenta Tomás Sempere.

Desafortunadamente, en la provincia de Alicante hay muchos más casos en los que las estructuras de los centros presentan graves deficiencias, e incluso se han producido más casos de despren­dimientos y desperfectos que podrían haber puesto en riesgo la integridad física tanto del alumnado como del profesorado.

Desprendimiento de cornisas

Hace unos meses, una cornisa de 25 kilos cayó del tejado al patio del colegio Príncipe de España, de Rojales. Afortunadamente, no hubo que lamentar heridos al estar los alumnos en clase. Es el único colegio de ese municipio alicantino y cuenta con más de 40 años de antigüedad. Este desprendimiento es una muestra más de la necesidad de construir un nuevo centro, ya que el actual muestra un deterioro que supone un peligro para los alumnos. Carece de salida de emergencia, ya se han desprendido algunos cascotes y presenta grandes grietas en las paredes. No pueden encender la calefacción ni usar las pizarras digitales porque el sistema eléctrico no lo soporta. Otro problema es que el centro está diseñado para 400 alumnos y en la actualidad sobrepasa los 670. La normativa estipula que con el número de habitantes que tiene el municipio (22.000) le corresponden dos centros docentes.

Desde el AMPA del centro quieren plantear un ultimátum a los responsables políticos. “Si no se empieza a construir en el próximo curso, los niños no entrarán al colegio a partir de septiembre”, comenta Soraya Fernández, presidenta del AMPA. Según el alcalde de Rojales, Antonio Pérez, “el proyecto para la reposición del nuevo centro ya está aprobado, sólo falta sacarlo a concurso”. El alcalde explica que para 2011 había una partida de 130 millones destinada a la construcción de centros en la Generalitat Valenciana, pero a principios de 2012 les dijeron que sólo se gastarían 25 millones.

Cimientos apuntalados

Otro ejemplo que muestra la cruda situación de los centros es el IES Santiago Grisolía, de Callosa de Segura. A pesar de inaugurarse en 1990, los cimientos están tan deteriorados que “al tocar la base de cemento se desgrana como un azucarillo”, apuntan desde el centro. “No es en grandes proporciones, pero es preocupante”, añaden. En 2007 se apuntalaron los bajos por las deficiencias que presentaba. Tres años más tarde repitieron la acción “y ahora el deterioro se expande por todo el edificio”, añaden fuentes del centro docente. Está enclavado en medio de terreno agrícola, por lo que la alta humedad puede ser la causante de este problema. El proyecto y su ubicación ya están elaborados pero no se ha sacado la licitación y concurso para la adjudicación de la obra.

Otra situación problemática es la que están sufriendo en el Colegio Braçal de Muro. Los 450 alumnos de educación primaria dan las clases en aulas prefabricadas desde hace tres años tras detectarse aluminosis en el edificio del colegio. Llevan cuatro años esperando la construcción del nuevo centro. Está diseñado el proyecto pero se mantienen a la espera de que se lleve a cabo. Desconocen cuándo se pondrán en marcha las obras.

Aulas en casas de maestros

En el colegio de Beniarbeig imparten las clases en un edificio de 64 años de antigüedad, en aulas prefabricadas y en las antiguas casas de maestros. Esta última instalación no reúne las exigencias de seguridad. El colegio no dispone de aula de informática (pese a tener ordenadores) y los pasillos del edificio están repletos de armarios que hacen la función de departamentos. El director, jefe de estudios y el secretario comparten un despacho de 15 metros cuadrados. El mismo espacio está aprovechado como sala de profesores. Desde el centro aseguran que el Ayun­tamiento tiene los terrenos comprados, adquiridos y urbanizados y sólo falta construirlo.

Todos estos retrasos en la adecuación de centros, contrastan con el dato de que desde 2001 hasta ahora, la Comunidad Valen­ciana ha pasado de tener 402 centros concertados a 902. Desde el sindicato STEPV consideran que este dato pone de manifiesto que hay un claro fomento de la enseñanza privada en detrimento de la educación pública.

 

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comentarios

2

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    12/01/2015 - 11:33am
    Una vez mas ,no es un problema de dinero,sino de gestión,proporcionalmente el gasto en otras cosas superfluas es infinitamente mayor.
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    Pilar
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    25/02/2013 - 8:38pm
    Eso sí, a darlo todo en la Volvo, en la Fórmula 1, en el aeropuerto de Castellón... Eso es saber elegir las prioridades...
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