"27 DE FEBRERO: ANIVERSARIO DEL ""CARACAZO"" DE 1989, LA REBELIÓN Y LA MUERTE DE CARLOS ANDRÉS PÉREZ"
Una revuelta que cambió la historia de Venezuela

Hace 21 años se produjo
en Venezuela un
movimiento espontáneo
de revuelta que se saldó
con una masacre, que
cambió la historia del
continente.

, Activista político que participó en el Caracazo. Ex viceministro de Planificación y Desarrollo en el Gobierno de Hugo Chávez.
25/02/11 · 10:28

El 25 de diciembre de 2010
murió Carlos Andrés Pérez,
también conocido como
CAP, el último de los genocidas
que ha pasado por la presidencia
de la República de Venezuela.
Con su tranquila despedida en
Miami, pareciera también que despedimos
una historia lúgubre de corrupción,
cinismo, entrega del país y
represión. Recordemos el papel de
este señor en los años ‘70 como ministro
de Interior del Gobierno de
Rómulo Betancourt y su consigna
“dispara y averigua después”.

No es tan seguro que este final de
la vida del personaje lo sea realmente
en su significado histórico. Pero
en todo caso muchos lo sintieron de
esa manera, lanzando insultos postmortem
a quien terminó convirtiéndose
en el símbolo de una época por
demás oscura, rechazando incluso
las declaraciones de respeto formal
por parte del Gobierno hacia el ex
mandatario muerto. Mientras tanto,
la derecha intentaba sin mucho éxito
un cauteloso rescate de la memoria
del personaje y sus compromisos
“democráticos y nacionales”. En todo
caso, murió quien se encargó, desde
las cimas del poder, de partir en
dos la historia: antes y después del
27 y 28 de febrero, y el 1 de marzo de
1989. El problema es si esa historia
partida de verdad ha concluido.

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CARACAS. Los enfrentamientos se extendieron durante más de 24 horas.

La conexión con el FMI

Bastó la aplicación concreta de un
conjunto de medidas de liberación
de precios –transporte, gasolina,
alimentos– que se ajustaban a todo
un paquete económico neoliberal
anunciado por el, días antes, supervotado
presidente CAP, para que
estallase una revuelta que durante
tres días envolvió el quehacer de
casi todos los barrios de Caracas,
extendiéndose en sus finales hacia
el interior del país. Hasta que todo
terminó en una masacre con el saldo
de miles de muertos.

Es la historia sabida pero incontable
en todos sus detalles. Les
podría decir, como uno de los millones
de cuerpos que participamos
en los hechos que, como en toda
gran revuelta donde se decide entrar,
al final la revuelta misma se
hace dueña de lo que hacemos. Ella
construye su lógica, en este caso
una lógica que giraba sobre la acción
coordinada de grupos en la
que unos se enfrentaban a las fuerzas
represivas mientras otros iban
directamente a por los bienes acaparados
en los supermercados. Es
el principio de la revuelta del pobre:
vamos a por lo que necesitamos
para vivir y enfrentamos a los
que quieren matar. La fuerza de los
hechos desborda por completo
cualquier montaje represivo, se politiza
cada vez más el movimiento
de masas, aparecen volantes y se
vociferan consignas revolucionarias,
hasta que comienza el genocidio,
ya con las fuerzas militares
como protagonistas del mismo.
Fueron más de 24 horas de matanzas
y enfrentamientos tiro a tiro
que culminaron con el repliegue de
las fuerzas populares hacia las alturas
de los barrios caraqueños.
Seguida de una semana de ocupación
militar de la ciudad y de represión
selectiva con centenares de
detenidos, desaparecidos, torturados,
y pare de contar.

El principio del fin de CAP

Luego empieza una crisis irremediable
del régimen democráticorepresivo-
representativo, expresada
en una entropía interna que se
manifiesta en el interior de sus
principales partidos. Se expresa
igualmente en una ofensiva de la
oligarquía contra sus propios aliados
políticos y el régimen que los
cobija, además de una desgarradura
permanente dentro de las instituciones
del Estado. El Estado y el
régimen herido y autodestructivo
se mantendrán todavía durante
diez años –entre las presidencias
de CAP y Caldera– en imponer el
plan neoliberal con nefastas consecuencias
sociales y económicas.

El “Caracazo” fue el comienzo de una secuela de revueltas que se darán durante la década en
todo el continente

Pero quedarán expuestos a una resistencia
popular férrea y muchas
veces violenta –insurrecciones militares
y populares parciales sobre
todo entre los años 1991 y 1993–
que al final de la década ha logrado
generar un proceso unitario y masivo,
llevando a la presidencia al comandante
Hugo Chávez justo 10
años después de la revuelta.
Comienza desde entonces otra historia:
lo que se quebró antes, ahora
busca un camino de salida emancipador.
Muchos opinadores ven en
el 27 de febrero de 1989 –el ‘Caracazo’–
el comienzo de una larga
secuela de revueltas que se darán
por más de una década en el continente
‘nuestramericano’ y generarán
las condiciones para el establecimiento
de gobiernos de izquierda
y centro-izquierda. Es una mirada
válida, si marcamos esta fecha
como el punto de partida de una
historia nueva. Pero también lo podemos
ver como uno de los puntos
finales de un genocidio continental
que comienza en los años ‘70, desata
la lucha guerrillera en un continente
lleno de dictaduras fascistas,
hasta concluir en las guerras centroamericanas,
con miles de muertos
y desaparecidos. Mientras, la
Colombia de hoy sigue siendo el
único lugar de extensión de esta
tragedia sangrienta.

El Caracazo se presenta como
una encrucijada de final y comienzo
donde salen a la palestra los dos
grandes polos de la historia de estas
tierras desde mediados del siglo pasado:
por un lado, la brutalidad de
los aparatos de poder y de los regímenes
liberales de teatro manipulados,
siendo en este caso CAP el
mejor de sus retratos. Y en el otro
polo el síndrome marginal-urbano,
síntesis de toda esta historia de hiperexplotación
continua, convertido
–luego de inmensos esfuerzos resistentes
e insurgentes de innumerables
movimientos populares-obreros-
campesinos-indígenas– en un
sujeto combatiente y esperanzado,
también desesperado por encontrar
una salida feliz y libre a su situación.

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CARACAS. Los enfrentamientos se extendieron durante más de 24 horas.
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