CERVEZA // CÓMO HACER CERVEZA EN TU PROPIA CASA
Un brindis casero y artesanal

Os animamos a que
probéis y gocéis
haciendo vuestra propia
cerveza, una bebida con
miles de años de
antigüedad y grandes
virtudes para la salud.

23/07/09 · 0:00
Edición impresa

Los ingredientes principales
necesarios son cebada
malteada, lúpulo, levadura
y agua. Los pasos a seguir
se pueden resumir en cinco:
molienda, macerado, cocción, fermentación
y embotellado.
Para empezar necesitas agua declorada.
La manera más sencilla de
conseguirla es dejar reposar agua
en un recipiente desde la noche anterior.
Por ejemplo si vas a hacer
cinco kilos de malta, es recomendable
que tengas preparados como
mínimo 25 litros de agua.
Si decides moler tú mismo el grano,
puedes utilizar un rodillo de
amasar y/o una batidora. Combinando
las dos puedes conseguir
una proporción sin demasiada harina
ni grano entero.

JPG - 32.4 KB
EL PROCESO requiere paciencia y buen pulso, por lo que siempre viene bien una ayuda y algo de compañía. Lo mejor es poder compartir el primer brindis después del trabajo.

Macerado

Para el macerado necesitas un recipiente
con un grifo en el fondo o en
la parte de abajo. Hay cerveceros que
utilizan una nevera de camping con
un grifo abajo y un filtro de lavadora,
otros utilizan un barril de cerveza
abierto por arriba con una rejilla en
el fondo y un grifo. En general, para
empezar cualquier recipiente como
una garrafa de agua puede servir.
Pasado el tiempo de macerado
abrimos el grifo, recogemos el mosto,
y lo hacemos recircular a través
del bagazo, que es el grano que está
en el macerador. Esto debe hacerse
lentamente para no remover
las harinas, para ello podemos dejar
caer el líquido a través de una
espumadera. Se recircula unas diez
o quince veces hasta que tengamos
un mosto limpio, obteniendo un
caldo muy concentrado, de alta
densidad, que tenemos que diluir,
hasta que la densidad sea la deseada,
dependiendo de la receta que
estemos elaborando.
Una vez tengamos el mosto diluido
hay que cocerlo. Cuenta que
necesitarás una olla de gran capacidad,
que dependerá de los litros
que quieras hacer. Durante la cocción
añades el lúpulo, es importante
saber que la cantidad a añadir
se calcula sobre el volumen final y
no el inicial. Aproximadamente el
volumen de mosto después de cocer
es un 10% menor que el que tenías
antes de empezar a cocer.
Esto lo irás viendo según tu olla y
el fuego que utilices. El lúpulo que
añades al principio le da el amargor
a la cerveza y sólo en los últimos
minutos se añade el lúpulo
que le dará el aroma.
Para el enfriado puedes sumergir
la olla en otro recipiente más grande
con agua fría, como por ejemplo
la bañera. Es recomendable tener
hielo preparado para acelerar el
proceso, que ha de ser lo más rápido
posible, ya que es una disolución
azucarada lo que supone una gran
fuente de alimento para todo tipo
de bacterias que crecerían además
de nuestras levaduras.
Mientras enfrías el mosto o incluso
antes, puedes ir activando
las levaduras, diluyéndolas en un
poco de mosto.

Fermentación

Una vez enfriado el mosto lo trasvasas
a otro recipiente, que va a ser el
fermentador, intentando no coger
los posos del fondo de la olla. Añades
las levaduras y lo cierras herméticamente
con un borboteador, el cual
permite que salga el gas que se forma
durante la fermentación, pero
que no entre aire del exterior.
Durante la fermentación se forma
una capa de espuma en la superficie
que indica la actividad de las levaduras.
Cuando ésta termina hay que
trasvasar el mosto a otro recipiente,
tratando de dejar en el fondo del fermentador
las levaduras.
La gasificación más sencilla y natural
es en la botella. Consiste en
añadir azúcar al mosto antes de embotellar.
El gas obtenido depende de
la cantidad de azúcar que añadas,
que puede variar entre 4-6 gramos
por litro según el gas que quieras
conseguir. Para ello deben transcurrir
al menos de 20 a 30 días, pasados
los cuales ya puedes meter tu
cerveza en posición vertical en la nevera,
preparándote para disfrutar y
saborear una cerveza única.

Tags relacionados: Número 107
+A Agrandar texto
+A Disminuir texto
Licencia

comentarios

0

EL PROCESO requiere paciencia y buen pulso, por lo que siempre viene bien una ayuda y algo de compañía. Lo mejor es poder compartir el primer brindis después del trabajo.
EL PROCESO requiere paciencia y buen pulso, por lo que siempre viene bien una ayuda y algo de compañía. Lo mejor es poder compartir el primer brindis después del trabajo.
separador

Tienda El Salto