ENTREVISTA A COSIMA DANNORITZER, AUTORA DEL DOCUMENTAL 'COMPRAR, TIRAR, COMPRAR'
“Nosotros dejaremos pirámides de basura”

La emisión del documental ’Comprar, tirar, comprar’ en La2 ha puesto de moda el tema de la obsolescencia programada. Hablamos con su realizadora.

28/03/11 · 8:00
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Cosima Dannoritzer. Foto Bárbara Boyero.

A Cosima Dannoritzer le ha costado más de tres años investigar, rodar y mostrar, a través de Comprar, tirar, comprar (The Light Bulb Conspiracy) que la obsolescencia programada no es una leyenda urbana sino que es la base de la sociedad de consumo. Con este documental, que ya han comprado nueve canales de televisión, nos enseña que las bombillas y nuestros aparatos electrónicos se apagan cuando tienen determinadas horas de vida y que se entierran en países que, con la excusa de la brecha digital, los reciben a modo de aparatos de segunda mano. Esta realizadora y guionista alemana ha trabajado para diferentes cadenas de televisión europeas y ya indagó sobre lo que somos a través de nuestras basuras en En que la brossa ens diu (Si la basura pudiera hablar).

DIAGONAL: ¿Cuál es el motivo fundamental para la investigación y la realización de Comprar, tirar, comprar?

COSIMA DANNORITZER: Llevaban comentándome esto desde los años ‘70, la gente hablaba de este secreto de la industria pero nadie tenía pruebas, yo quería documentos, casos, saber cómo lo hacen y por qué lo hacen. Al final del documental aparecen varias ideas, las del decrecimiento, la del diseñador, la de la bombilla. Yo no quiero decir a nadie cómo hacerlo, la idea es que se genere un debate en el que haya varias soluciones. No hay una, hay muchas, incluso algunas se pueden contradecir pero pueden coexistir. Cuando encontré tantos ejemplos concretos (en el documental sólo salen unos pocos) te preguntas sobre la sociedad de consumo, ¿por qué necesitamos crecer tanto?, ¿en qué sistema estamos?

D.: En el documental Keep Stevens comenta que “la obsolescencia programada depende del consumidor, nadie le obliga a ir a la tienda”. ¿Estás de acuerdo con esta afirmación?

C.D.: Sí y no. La obsolescencia programada tiene muchas formas, una muy técnica y otra psicológica. La técnica es lo que hacen con la impresora o con la bombilla que nos imponen sin informarnos que están haciendo ésto. La otra, la psicológica aparece cuando hay una obsolescencia programada basada en la moda: tener lo último en ropa, en móviles. Nos han metido un chip en la cabeza para que no podamos salir a la calle con el móvil o con zapatos del año pasado. Nos dan un pequeño empujón que nos impulsa a comprar cosas nuevas porque también disfrutamos al hacerlo.

D.: Ante ésto, ¿cómo comenzar, desde tu punto de vista, para seguir las propuestas del decrecimento en esta sociedad de consumo?

C.D.: El decrecimiento no puede resumirse en una frase porque consiste en varias cosas, afortunadamente. Una idea sería consumir local o regionalmente, en este caso tendríamos un decrecimiento de transporte, que reduciría la polución. Serge Latouche, uno de los pensadores del decrecimiento, comenta que hay que reparar más y no sentirnos culpables si no consumimos algo nuevo. Tendríamos que pensar en el coste total que nos lleva comprar un objeto nuevo o repararlo, si te quedas con lo antiguo no tienes que leer el manual, buscar un cable nuevo, nos ahorra tiempo, genera un puesto de trabajo, ahorra el coste de reciclarlo, etc. Algunas civilizaciones nos han dejado obras de arte y nosotros dejaremos pirámides de basura.

D.: ¿Qué se te pasó por la cabeza cuando grabaste las imágenes del vertedero electrónico de Ghana?

C.D.: Primero pensé en que era una aventura: estar cuatro días y ver el lado oscuro del consumismo. Cuando volvimos, fuimos al médico por las alergias... y es entonces cuando te das cuenta de que allí lo sufren todos los días. Tienen miedo porque saben que les hace daño, tienen rabia porque es una basura que no es suya. No quieren ser el vertedero de los países ricos como critica el activista Mike Anana en Accra (Ghana), que lleva casi diez años luchando contra el flujo de desechos que llega a su país. Ante estas situaciones, la Unión Europea quiere actualizar la ley de 2003 sobre reciclaje de basura electrónica y prohibir que vaya a Ghana. Hace unas semanas en Bruselas han reconocido que hay algo que no funciona.

D.: ¿Ha habido respuestas al documental por parte de fabricantes?

C.D.: De momento no han dicho nada, lo mismo ahora están preparando una demanda con sus abogados. La idea era mirar el sistema entero, y no acusar a una empresa porque hacerla cambiar no ayudaría nada.


Chatarra en Ghana

D.: ¿Cómo descubriste que la chatarra va a parar a Ghana?

C.D.: Lo descubrimos por unos informes muy interesantes de organizaciones como Greenpeace y el Basel Action Network que vigilan que se cumpla la convención de Basilea que prohíbe la exportación de desechos electrónicos a países del Tercer Mundo, y donde se ve que el 75% de la basura electrónica que generamos (50 millones de toneladas al año) no se recicla bien, sino de forma ilegal. Esta chatarra llega a países como Ghana. Allí descubrimos que no quieren ser el vertedero de los países ricos como critica el activista Mike Anana en Accra, Ghana, que aparece en el documental.

Ecomafias en Italia y el Estado español

El término 'ecomafia' se podría definir como el sector de la mafia que maneja y controla todo el material que tiene que ver con residuos y sustancias peligrosas para el medio ambiente. En 1994 la organización italiana que acuña este término es Legamente, grupo que ha denunciado constantemente esta gestión,¬† aunque en este país la evidencia de la intervención de la Cosa Nostra, Camorra y 'Ndrangheta en varias operaciones ilegales en el tráfico de productos sensibles ecologicamente hablando es clara, y así lo demuestran operaciones policiales como Trash, Greenland, Cassiopea, etc. Estas operaciones han puesto de manifiesto la trama en la gestión de residuos en la que están implicados empleados públicos, empresas privadas y grupos mafiosos. Curiosamente es en la época en la que se aprobaron leyes más restrictivas para el control en la¬†gestión de estas basuras perniciosas para el medio ambiente cuando proliferaron los grupos mafiosos en torno a este negocio. En Italia, la clave la puso el Decreto Ronchi, ya que la clasificación de la basura fue cambiada y¬†los residuos fueron divididos en categorías peligrosas y no peligrosas, tanto en los métodos empleados como en la recogida de los mismos. Además, las sanciones por la mala gestión pasaron de ser meramente administrativas a penales. En España, la trama también tiene los mismos protagonistas pero se añade un matiz: en diferentes operaciones policiales han incautado material contaminante procedente de otros países, por ejemplo, Alemania. Las operaciones se pueden dirigir desde diferentes regiones como Andalucía, Cataluña, Galicia, Madrid, etc. y entre los casos más destacados de intervenciones ilegales en el control de residuos han sido las que se han encontrado en localidades como Puzol (Valencia), Getafe (Madrid) o La Cantera (Albacete). Detrás de vertederos ilegales, toxicidad en aguas de ríos, etc., están estos grupos organizados, que tienen como fin reducir gastos en sus gestiones.

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