PASOS ADELANTE EN LA VISIBILIZACIÓN DEL TRABAJO DE CUIDADOS
Empleo de hogar, cuidados y ciudadanía global

La autora expone que
la reforma del trabajo de
hogar debe acompañarse
de un cambio de raíz
en las relaciones
socioeconómicas.

04/10/10 · 13:23
Edición impresa
JPG - 59.5 KB
5_hogar_edu_león

En 1985 el Gobierno socialista
firmaba el Real Decreto
1424/85 por el que
se regulaba el Régimen
Especial de Empleados de Hogar
(REEH), discriminándolo injustamente
del resto de sectores laborales.
Desde entonces, ningún Gobierno
ha abordado el cambio de
régimen
, pese al enorme trabajo de
protesta llevado a cabo por Asociaciones
de Trabajadoras del Hogar
como las de Bizkaia, Valladolid o
Granada, desde las que se ha denunciado
la discriminación de un
sector feminizado, la desprotección
de las empleadas de hogar o el abuso
de las agencias de colocación.

En la actualidad, en torno a un
65% de empleadas de hogar son migrantes,
lo que ha dado pie a pequeños
colectivos de mujeres que repiensan
el empleo de hogar racializado,
es decir, qué ocurre cuando
mujeres que migran, tengan o no
otra cualificación en sus países de
origen, se ven empujadas al empleo
de hogar. La vulnerabilidad es uno
de sus efectos, al anudarse las pésimas
condiciones del REEH con las
políticas de extranjería: sin acceso
al desempleo siempre hay que costearse,
aún sin estar empleada, la
cotización para no perder la tarjeta
de trabajo y residencia; sin papeles,
el miedo por la posible apertura de
un expediente de expulsión impide
que se denuncien abusos; cuando
no existe oferta de trabajo por escrito
no se puede acceder a la solicitud
de arraigo; la reagrupación familiar
para las internas es inviable
porque se les exige tener su propia
casa, negando su derecho a la maternidad
la reagrupación familiar
para las internas es inviable porque
se les exige tener su propia casa,
negando su derecho a la maternidad
y el de sus hijos a la protección;
y los despidos por embarazo están
a la orden del día para las internas.

El empleo de hogar nos enfrenta,
más allá de los hogares concretos,
con desafíos transnacionales: cómo
construir una ciudadanía global en
condiciones igualitarias
.

Reinventar posiciones

Algunas de las figuraciones producidas
sobre el cuerpo de la migrante
en el empleo de hogar pasan por
la sumisión, el apego a los mayores,
la dedicación o la desexualización.
En realidad, estas supuestas
cualidades naturales asignadas por
los países de destino a mujeres extranjeras
son fuertes operadores de
poder, marcas con las que las empleadas
de hogar tienen que vérselas
cotidianamente. Cuando las empleadas
de hogar se organizan, una
de las principales batallas pasa por
desplazar la hegemonía de estos lugares
comunes del poder, expresar
la fortaleza, los deseos y el protagonismo
robados, desnaturalizar posiciones
y reinventar otras. Exigir
derechos en las propias casas, generar
redes de apoyo o compartir
consejos de supervivencia laboral
son gestos de resistencia contra los
dispositivos de poder más invisibles

y las perversiones que se dan
en ocasiones en la relación afectos-cuidados-
trabajo. Por eso, la importancia
de estas luchas no pasa sólo
por la denuncia, también y principalmente
pasa por un proceso de
transformación subjetiva, personal
y colectiva. Las manifestaciones celebradas
en 2010 en Madrid al grito
de “¡Se acabó la esclavitud en el servicio
doméstico!”, y “Por los derechos
de las empleadas de hogar” en
Valencia, nos hablan de un proceso
de dignificación de las trabajadoras
y nos interpelan directamente en
relación al estatus (invisible) que
ocupan los cuidados en nuestra sociedad.

Su organización es discriminatoria:
delega en las mujeres
(pobres, migrantes y sin papeles) la
sostenibilidad de la vida a muy bajo
coste o a coste cero
. Y al mismo
tiempo produce subjetividades para
su reproducción a través de la
socialización de género, la precariedad
de los vínculos sociales, el
consumo o la producción de ideales
en torno a la autosuficiencia.

Los cuidados que se derivan de
nuestra propia vulnerabilidad y vida
en común no pueden cubrirse a
costa de la explotación en el empleo
de hogar remunerado o no: deben
ser responsabilidad ineludible de la
sociedad. Y esto implica cambios
de raíz en el sistema socioeconómico
actual y en la subjetividad neoliberal
.
Pensar cómo queremos vivir,
qué constituye una buena vida y
qué hay que procurar para que ésta
sea un derecho global, y no de unos
pocos, forma parte de esta batalla
por la mejora del estatus del empleo
de hogar en tiempos de crisis. Ésta
debe estimular y no paralizar mejoras.

Más allá de los cambios laborales
y la indiscutible reforma del
Régimen Especial de Empleados de
Hogar se trata entonces de comenzar
(¿juntos?) a imaginar otras maneras
de cuidar y vivir.

Artículos relacionados:

- [Las empleadas de hogar no se acercan al Régimen General->12180]
- [Limpiar en tiempos de crisis->12181]
- [«Las trabajadoras del hogar necesitan más apoyo» ->12182]

Tags relacionados: Fronteras Sin papeles
+A Agrandar texto
+A Disminuir texto
Licencia

comentarios

0

5_hogar_edu_león
5_hogar_edu_león
separador

Tienda El Salto