Elecciones en País Vasco
25S: El PNV se cita con Podemos y Bildu

Cinco años después del cese de la actividad de ETA, la política vasca espera la entrada de un nuevo sujeto en el Parlamento.

09/09/16 · 8:00
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Presentación del programa de Elkarrekin Podemos. / Elkarrekin Podemos

Este viernes arranca la campaña para las elecciones vascas del 25 de septiembre. El debut de Elkarrekin Podemos (EP) –la coalición de Podemos, Ezker Anitza (IU) y Equo–, augura un parlamento inédito. El tamaño de la grieta que esta nueva formación pueda hacer en la lógica de bloques que ha dominado hasta ahora la política parlamentaria vasca es la principal incógnita de unos comicios que se celebran cinco años después del final de la violencia de ETA, con el proceso hacia la resolución definitiva parado y la cuestión soberanista solapada por la crisis y los recortes.

La victoria del PNV en las elecciones de 2012 le sirvió para volver al Gobierno del que había sido desalojado tres años atrás. Después de su regreso a la Lehendakaritza, el partido jeltzale obtuvo unos buenos resultados en las municipales y forales de 2015 y llega al 25S con terreno ganado. “El PNV a lo largo de estos años ha llegado hasta las más altas cotas de poder en todo el País Vasco”, explica a Diagonal el periodista Iker Armentia. “A principios de la legislatura no tenía el control sobre todas las diputaciones, la de Gipuzkoa estaba en manos de Bildu y la de Álava era del PP, y eso le daba quebraderos de cabeza porque tenía que negociar los impuestos y los ingresos de todas las instituciones vascas. Todo eso ha cambiado y ahora gobierna en las capitales, las diputaciones, el Gobierno vasco, Kutxabank…”, señala Armentia.

De cara al 25S, las encuestas del Gabinete de Prospección Sociológica del Gobierno vasco sitúan a la candidatura de Iñigo Urkullu como la más votada y le dan 24 escaños, tres menos de los que tiene actualmente en un parlamento con 75 asientos. La bajada que pueda sufrir el PNV dependerá en buena medida de los parlamentarios que obtenga EP, situado en los sondeos en segundo o tercer lugar, con 17 escaños.

Unidos Podemos fue la fuerza más votada en Euskadi en las generales de diciembre y junio pasados. Sin embargo, estas elecciones son diferentes. “Podemos puede ser una oferta electoral atractiva para mucha gente de cara al Congreso de los Diputados, pero vamos a ver cómo se estructura eso en unas elecciones autonómicas, cuando hay que hacer ofertas concretas y posicionarse sobre los problemas de aquí”, comenta el periodista Iñaki Iriondo. En su opinión, “las entrevistas que ha dado hasta ahora Pili Zabala [candidata de la coalición] se han movido en la indefinición, cuando no en respuestas extrañas. Por ejemplo, que te pregunten sobre el Tren de Alta Velocidad y no tengas una posición, cuando desde Podemos en el ámbito estatal se han criticado y denunciado las obras del TAV”.

Esa segunda plaza la disputará con EH Bildu, con la que, según las encuestas citadas, empataría en número de parlamentarios. La coalición abertzale –formada por Sortu, Eusko Alkartasuna, Aralar y Alternatiba– afronta los comicios después de cuatro años complicados. En 2012, en las primeras elecciones autonómicas tras el fin de la actividad armada por parte de ETA, EH Bildu logró 21 diputados, la mayor representación parlamentaria conseguida por una marca abertzale.

En aquel momento era la fuerza con más número de concejales en Euskadi y gobernaba en Donostia y en la Diputación de Gipuzkoa. Según Iker Armentia, “todo aquello se ha ido desinflando. Han tenido muchos problemas: su máximo líder ha estado en la cárcel, y en el Parlamento no han encontrado un portavoz efectivo. La persona que se presentó candidata –Laura Mintegi– abandonó la política, la que le sustituyó ha abandonado la portavocía por una sentencia judicial… Y ahora intentan salir de esa crisis con el carisma de [Arnaldo] Otegi sobre la mesa”.

La vuelta de Otegi

Tras seis años de prisión, el dirigente abertzale vuelve como candidato de una organización que es fruto del proceso que estaba contribuyendo a diseñar cuando fue encarcelado. Sin embargo, su nombre no podrá aparecer en las papeletas. La Audiencia Nacional mantiene sobre él una inhabilitación que le impide ser elegible y concurrir a las elecciones. Su defensa argumenta que la inhabilitación debería haber finalizado con la pena, pero el Tribunal Constitucional ha desestimado su recurso y ratificado el veto.

Otegi no ha sido la única persona en esta situación. Según El Confidencial, en diciembre la Audiencia Nacional remitió a la Junta Electoral Central una lista con los nombres de 47 personas que no podrían estar en las listas por haber sido condenadas a inhabilitación de cargo público en los casos Ekin, Bateragune y Gestoras Pro Amnistía.

Sin progresos en lo relativo a la situación de los presos, la política penitenciaria o la entrega de armas, los avances en el camino hacia la paz pasan por el relato de lo sucedido. “A partir de ahora la disputa se va dirimir en el terreno de la memoria y el recuerdo del ‘conflicto’, y ahí sí que percibo, aunque puede que esté equivocado, un deseo de pasar página demasiado deprisa”, reflexiona para Diagonal el escritor Iban Zaldua. “No sé si es posible la construcción de una memoria colectiva sobre lo que ha pasado en los últimos 50 años en el País Vasco, pero deberíamos procurar no cometer el mismo error que la Transición hizo con la memoria de la Guerra Civil y la represión franquista”, concluye.

Ese intento, voluntario o no, de pasar página y las consecuencias de la crisis económica y de las instituciones del Estado han hecho que la independencia o el soberanismo hayan perdido peso en el debate político en favor de cuestiones de tipo social y económico. Según Zaldua, “es como si la sociedad, o parte de ella al menos, hubiera decidido que no es el momento de andar a vueltas con la independencia, que igual es mejor dejar el asunto en prórroga durante un tiempo. Por otra parte, aunque sea subterráneamente, el tema siempre va a estar, más o menos explícito, en la agenda”.

En este sentido, Urkullu ha reivindicado su propuesta de negociar con el Estado un nuevo “estatus político”. Y la izquierda abertzale trabaja, siguiendo los pasos dados en Catalunya, en un concepto de independencia que la presente como un medio para construir un Estado que funcione mejor y garantice derechos sociales.

La entrada de la coalición de Pili Zabala en el Parlamento modificará la correlación de fuerzas en el hemiciclo, donde los sondeos prevén una caída del PSE y del PP. En caso de que el PNV sea la fuerza más votada, ¿podrá gobernar con el apoyo del PSE? ¿Afectará a este proceso las investiduras de Rajoy o de Sánchez? En agosto, Urkullu dijo que en Vitoria habrá gobierno antes que en Madrid.

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