Sesión de investidura
Rajoy prepara su derrota en la investidura obviando los 20.000 millones en recortes prometidos a Europa

El presidente del gobierno en funciones, Mariano Rajoy, ha presentado un discurso para su investidura plagado de datos interesados, obviedades y trucos sacados de la chistera como su "total disposición al diálogo con la Generalitat".

30/08/16 · 17:08
Mariano Rajoy, en la primera sesión del debate de investidura. / Dani Gago

Hasta el 'emoji' de Rajoy creado para la ocasión por Twitter se ha estremecido cuando el presidente en funciones ha dicho que España necesita "un Gobierno sin hipotecas".El motivo de tal rubor: España aún debe hacer un ajuste de 20.000 millones de euros en los dos próximos años para acoplarse a los objetivos de déficit dictados por la Comisión Europea.

Pasaban pocos minutos desde las 16:30 de la tarde, casi media hora del comienzo del discurso de investidura de Rajoy,  cuando éste fijaba los límites de la realidad de su discurso. Su particular "milagro" económico y los peligros de la falta de Gobierno han sido las constantes de su defensa del acuerdo con Ciudadanos para su hipotética investidura. Un discurso que se ha repetido machaconamente desde que los populares asumiesen el "no hay alternativa" como base de su Gobierno.

Poco importan los 20.000 millones que España tiene que recortar si quiere evitar la multa, que fue postergada por la Comisión Europea para favorecer la formación de Gobierno, o que en junio la deuda pública se situase en el 100,9% del PIB, la cifra más alta desde 1909, si se compra el discurso de la recuperación económica, el actual presidente tiene las bazas para presionar al PSOE para que acepte su candidatura. Él lo sabe y muestra las cifras como un anillo de poder que estuviese predestinado a llevar.

En su defensa de la gestión económica de su Gobierno, el presidente en funciones ha desglosado en qué se van "cada cien euros del presupuesto". En ese momento, Rajoy se ha sacado de la chistera un pequeño truco, al contar 63 euros de "gastos sociales" y desglosarlos después, lo que ha dado la impresión de que eran 126. No, la verdad es que Rajoy no ha contado que de esos cien euros, 21 –la segunda mayor partida si se toman por separado esos gastos sociales– van a parar a los intereses de la deuda. Unos intereses prioritarios desde la reforma del artículo 135 de la Constitución, firmada hace poco más de cinco años.

La mezcla de miedo y un europeismo a la manera de los hombres de negro han sido los anclajes de esta primera sesión, en la que el acuerdo con Ciudadanos ha pasado a un segundo plano. El Brexit y la crisis abierta por la decisión de los ciudadanos de Reino Unido de abandonar la UE, que tuvo una influencia importante en las pasadas elecciones de junio, han sido las advertencias de Rajoy frente a las "aventuras" que suponen todas las opciones que pasan por un Gobierno sin él en La Moncloa.

Tras sus alusiones a la lucha contra la violencia de género y contra la corrupción (rumor en el público), ha sido en el momento en el que Rajoy ha afirmado que "en la anterior legislatura, mi Gobierno ha mantenido una total disposición al diálogo y a la cooperación con la Generalitat", cuando se ha producido el clamor más elocuente en el pleno del Congreso. Otra vez se ha puesto rojo hasta el 'emoji' del presidente. 

Tras una ronda de aplausos que ha seguido al runrún provocado por su alusión a la relación de su Gobierno con la Generalitat, el discurso ha languidecido hasta que Ana Pastor, presidente del Congreso, ha suspendido la sesión.

Por en medio quedaban los cuerpos de los diputados de Ciudadanos, aplastados por la irrelevancia que han tenido en este primer discurso. Salían indemnes Rajoy y su 'emoji', al menos hasta que se celebre la votación en la que el viejo discurso del viejo Rajoy salga derrotado.

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