Opinión | Elecciones 26J
El municipalismo como corazón de la nueva etapa de Podemos

El 26J marca el fin de la estrategia de asaltar los cielos seguida desde el nacimiento de Podemos y aprobada por amplia mayoría en la asamblea fundacional de Vistalegre.

23/07/16 · 8:00

Sandra Daza y Ana Aroca, respectivamente, portavoz de Se Puede El Prat en el Ayuntamiento de El Prat y portavoz de Molins Camina en Molins de Rei
El vertiginoso ritmo de las sucesivas convocatorias electorales obligó al famoso correr y atarse los cordones dejando abiertos muchos flancos y aparcando muchos de los debates necesarios para construir una herramienta cooperativa y abierta que consolide ese nuevo pueblo capaz de hacer frente a la austeridad y a los que recortan nuestro futuro.

Si la puesta en escena de Podemos parecía seguir el clásico ritual del proceso sexual masculino –excitación, erección y eyaculación– quizás sea ahora el momento de pasar a un nuevo momento superador, cerrando la maquinaria de guerra electoral para abrirnos al movimiento popular.

En otras palabras, cerrar la etapa de soltería, del sexo de una noche, por un amplio proceso de seducción para crear vínculos estables y emocionales, enamorando, que sean capaces de fundar un nuevo sujeto pueblo.

El papel del municipalismo es, en este sentido, la clave de la nueva etapa: si tomar el Estado por arriba exige, necesariamente, de una cierta separación con la gente de abajo para alcanzar las alturas –reservadas siempre a un restringido número de personas– y de una verticalidad para la eficiencia, la toma del poder por abajo bebe de la cercanía con la gente y de prácticas horizontales.

La política local por su lugar de intervención –el más próximo a la ciudadanía– está muchas veces expuesta a un intercambio directo y sincero tanto con los propios votantes, como con las propias personas que participan de lo político y común.

No sólo eso, si por arriba el Estado sólo es "uno", con un único gobierno levantado sobre el resto, en los miles de municipios que se distribuyen por la geografía española se multiplican los poderes y contrapoderes, sin un "uno" claro que se levante sobre el resto.

Desde los municipios, los y las concejalas del cambio junto a las alcadesas que nos sirven de referencia y luz, estamos llevando a cabo multitud de iniciativas y demandas surgidas desde la calle, desde los colectivos, creando un músculo y una red de complicidades y nuevos afectos que permiten tanto poner en práctica nuevas formas de hacer política –éticas, transparentes, cooperativas, solidarias y respetuosas con las personas– como ser de utilidad para cambiar las cosas, con resultados concretos.

Pese a las limitaciones –como el caso del CIE en Barcelona– la acción institucional y las propuestas están impulsando y ayudando a cambiar aquello que no funcionaba y aquello que respondía a intereses diferentes a los de la gente.

No podemos olvidar que la mayoría de redes clientelares y corruptas han tenido como lugar de origen los municipios y que tenemos, por ello mismo, una enorme responsabilidad y unos retos importantísimos por delante.

El municipalismo, con el derecho a la ciudad como bandera, puede convertirse en ese revulsivo, en ese corazón de un Podemos más feminizado, más cooperativo

El municipalismo, con el derecho a la ciudad como bandera, puede convertirse en ese revulsivo, en ese corazón de un Podemos más feminizado, más cooperativo, todavía más abierto y participativo con capacidad para subir desde abajo demandas y para conectar realmente la acción institucional con la realidad que vive la gente.

En la carrera de fondo para crear una sociedad mejor, con igualdad, democracia y soberanía, arraigar territorialmente mediante prácticas horizontales, amables y cercanas que sean miméticas para el conjunto de Podemos será un desafío de primer orden.

Por lo estratégico, es importante prepararnos y estar listos para ganar muchos más ayuntamientos en 2019 y seguir contagiando al conjunto de la sociedad en esta ola de ilusión y cambio.

Por lo interno, aprender de las formas del municipalismo se vuelve esencial para destensionar la organización y abrirla a métodos más propensos a generar vínculos, participación y funcionamiento de abajo hacia arriba.

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comentarios

1

  • |
    Salyana
    |
    23/07/2016 - 9:20am
    Siempre pensé que había que haber empezado por aquí, sin tantas prisas para supuestas ventanas de oportunidad, para funestos atajos. Sin embargo, el problema es el electoralismo, casi imposible de evitar en elecciones "mayores", pero no tanto en elecciones más cercanas. Ojalá se tire por este camino, el del trabajo en lo real problemático y antagónico, en el que puede construirse continuamente el sujeto colectivo plural.
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