Elecciones 26J
Crónica de una larga noche

El Partido Popular triunfa en una noche que aspiraba a ser un vuelco histórico para la izquierda según los pronósticos de encuestas y sondeos que resultaron ser un fraude. Unidos Podemos se quedó lejos del 'sorpasso' e incluso perdió votos, mientras que el PSOE aguantó la dura campaña electoral y se mantiene como segunda fuerza. Ciudadanos se desinfla y demuestra que a la derecha no le gusta experimentar.

27/06/16 · 12:20
Mariano Rajoy celebra la victoria electoral en la sede del PP en la calle Génova de Madrid. / Álvaro Minguito

Llegaban las 21:00 a España y se cerraban del todo (incluidos los canarios) los colegios electorales con sondeos a pie de urna que auguraban el ascenso imparable de Unidos Podemos en votos y escaños.

El tono por parte del resto de partidos se tornaba tenso e incluso el PSOE desde Ferraz comentaba que esperaban que los sondeos se equivocaran. Lo hicieron de lleno. Los sondeos y las encuestas perdieron la noche del 26 la poca credibilidad que les quedaba, estampándose contra la realidad en las urnas.

La campaña de las sonrisas de Unidos Podemos se fue poco a poco oscureciendo hasta no poder contener las lágrimas en la plaza del Museo Reina Sofía, emplazamiento para los seguidores de la coalición. El Partido Popular ganó, seguido de PSOE y Unidos Podemos. Cuarto quedó Ciudadanos.

El PP se come el voto útil

Ya habíamos dicho en las crónicas y análisis de campaña que el Partido Popular y Mariano Rajoy habían salido victoriosos del debate a cuatro y que habían sostenido con éxito una campaña difícil, pero nadie imaginaba este cambio tan drástico.

El votante de Ciudadanos no perdonó el pacto con el PSOE y regreso con el partido azul. Albert Rivera sabía que se enfrentaba a una noche dura y fue haciendo estómago cara al público, pero caerse hasta los 32 escaños les pilló desprevenidos.

Como ya anunciamos en Diagonal, el final de campaña de C's poniéndose el tope en el 15% de los votos le iba a pasar factura. Además, sorprende el hecho de que Rivera se haya movido estos seis meses en un espacio electoral tan confuso que ni siquiera él esperase que sus votantes no estuviesen de acuerdo con el apoyo al Partido Socialista. Seguro que no olvidará esto de cara a las negociaciones para un próximo gobierno. Ni el líder ni su director de campaña, Jose Manuel Villegas, quisieron olvidarse en la derrota de lo castigado que salió su partido por la ley D'hont. 32 escaños que podrían convertirse en 47.

Horas después de que analistas en televisión y redes sociales anunciaran que al PP le saldría caro el escándalo de Fernandez Díaz, incrementaban en 14 escaños su posición en el Congreso. El votante del Partido Popular es inamovible.

Seis meses no son suficientes

Estas elecciones del desempate, esta segunda vuelta, demuestra que en la política no hay gol de oro ni nada parecido a tandas de penaltis. Seis meses no dan para que la ciudadanía varíe tanto su voto, aunque la noche dejó datos para analizar.
 

Los sondeos y las encuestas perdieron la noche del 26 la poca credibilidad que les quedaba

Susana Díaz, presidenta de la Junta de Andalucía y firme candidata a optar al puesto que ahora tiene Pedro Sánchez en el PSOE, vio cómo su partido era superado en Andalucía por el Partido Popular. Ambos líderes no pasan por su mejor momento, ya que Pedro Sánchez, pese al segundo puesto, tuvo los peores resultados de la historia del partido.

El líder socialista se notó reforzado en su puesto y llamó a Pablo Iglesias a "reflexionar" para formar un gobierno conjunto. Sin embargo, será Mariano Rajoy el que tenga opciones reales de quedarse en la Moncloa, ya que junto a C's, Coalición Canaria y CDC, revalidaría el cargo de presidente. Sería irónico ver que el PP aguantase en el poder gracias a la abstención o pacto de CDC, víctima de las presiones de Fernandez Díaz, pero la política tiene momentos mágicos.

Mejor solos que Unidos

Unidos Podemos se quedó con la cara larga al ver que el sorpasso se perdía como una lágrima en la arena. El 20 de diciembre, Podemos y Unidad Popular obtuvieron algo más de seis millones de votos. En el día de ayer, en confluencia, no llegaron a cinco. Por el camino se han quedado 1,3 millones de votos que hacen ver que algo ha fallado, ya sea la unión, cierto inmovilismo o la pereza política.

La caída es igual en la Comunidad de Madrid, sacando más votos por separados que compartiendo papeleta. Seguro que Iñigo Errejón recupera algo de status en la estrategia de Podemos a partir de ahora, ya que su idea de proyecto era reacia a la unión con Izquierda Unida.

Pablo Iglesias apareció en el Teatro Goya con semblante serio pese a los 71 escaños. El líder de la coalición tuvo un discurso ganador, que no podía empezar de otra manera sino reconociendo la derrota y el mal resultado.

Volvió sobre las lineas ya vistas en campaña, mostrándose abierto a unas negociaciones con el PSOE y se mostró reacio a buscar porqués a la ausencia de sorpasso y caída en votos. Allí intentó usar expresiones positivas, siendo el aniversario del nacimiento de Allende, asegurando que la victoria llegará más tarde o más temprano, aunque en noches así su electorado no se lo cree del todo.

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comentarios

1

  • |
    Ekaitz
    |
    27/06/2016 - 12:56pm
    Creo que lo de Ciudadanos no tiene tanto que ver con la ley D'Hont sino con la circunscripción electoral.