Crónicas de campaña. Episodio 1: el debate
Un monólogo a cuatro

Pedro Sánchez aseguró que el PSOE no facilitará un gobierno del PP durante el debate a cuatro. Unidos Podemos busca 'la sonrisa' mientras los demás les atacan sin reparos.

14/06/16 · 10:44

La campaña electoral empezó su cuenta atrás de cara al 26J con un debate a cuatro entre los grandes líderes políticos y mítines centrados en Cataluña. El PSOE exprimirá –veremos si con éxito– su papel de víctima en cuanto a la anterior legislatura y Unidos Podemos se autoubica como única alternativa útil al Partido Popular. La precampaña finalizó cuando el CIS dio a conocer una encuesta en la que la coalición Unidos Podemos superaba al PSOE en votos y escaños.

Pocos fueron los momentos intensos hasta el debate de anoche durante el comienzo de campaña, más allá de la agresividad que Albert Rivera demostró contra Unidos Podemos, por momentos sin argumentos, llegando a relacionar a la coalición con un ciudadano que interrumpió uno de sus mítines.

El plato fuerte de esta primera ronda era sin duda el debate a cuatro. Tras más de dos horas de intercambio de monólogos todos se mantuvieron en sus posturas. Pedro Sánchez apareció con un punto de desesperación, Pablo Iglesias, sereno, Albert Rivera ineficaz y Mariano Rajoy sorprendentemente suelto y agudo. Aún así, quedaron claras algunas ideas:

Ciudadanos: obcecados con Podemos

Los sondeos y encuestas indican que el partido de Albert Rivera no tendrá grandes cambios respecto al 20D y parece que tampoco los busca. Ciudadanos utiliza una de cada dos frases para atacar a Garzón, Iglesias y todo lo que lleve algo morado. No buscan en su estrategia ganar la centralidad al PSOE ni el voto joven de derechas al PP. Busca desprestigiar y gastar a Unidos Podemos. Incluso en el apartado de la corrupción, Rivera fue más duro con Iglesias y los suyos que con Mariano Rajoy, al que hizo unos cuantos guiños en favor de la gran coalición.

La “muleta del cambio” demostró una vez más cual es el origen y la raíz de Ciudadanos: frenar a Podemos bajo cualquier premisa, dando oxígeno al bipartidismo. Rivera llegó a la política para atizar a Iglesias y para hablar del contrato único. Todo lo demás son palabras gruesas y generalidades propias de mítines.

Unidos Podemos: sin arriesgar

Las cosas pintan demasiado bien para la coalición como para jugársela en un cruce de palabras en máxima audiencia. Iglesias, que ya parece un veterano de nuestro panorama político, no entró al juego de C's en ningún momento, a los que considera una “copia” del Partido Popular. Sus ataques fueron contra Mariano Rajoy y sus intenciones fueron las de entenderse con Pedro Sánchez, el cuál se mostró muy distante. Iglesias, que llevó hasta el extremo su costumbre de repetir sus máximas, gastó la expresión “tender la mano” y la idea de que es la única alternativa (junto al PSOE, por supuesto) frente al Partido Popular. Aun con todo, tuvo los momentos más reales en cuanto a medidas y propuestas políticas, tirando de sus ya famosas tarjetas. También tuvo el momento más inquietante al susurrar a Pedro Sánchez “te equivocas de enemigo” en su enésimo ataque a Unidos Podemos.

PSOE: Mucho 'tajo' por delante

Probablemente, Pedro Sánchez es el líder que más complicado lo tiene en esta campaña. Parece que su partido sigue cuesta abajo y sin frenos, ya no es el líder de la izquierda y no tiene una clara posición en el centro político. El líder socialista optó por la estrategia menos recomendable: atacar a diestro y siniestro. O Iglesias o Rajoy eran víctimas de sus críticas en cada intervención. Sánchez llegó a doblar en ataques a sus compañeros de debate. Volvió a recurrir al tono despectivo al mencionar el “extremo” de Podemos –ya en los mítines dijo que no se puede ir a ningún sitio “con la hoz y el martillo”, olvidando sus técnicas de seducción a IU durante la legislatura fallida que comenzó en diciembre– y quedó en muy mala posición al comparar el caso de los ERE de Andalucía con el caso de la beca de Errejón o la declaración de la renta de Monedero.

Si bien Sánchez empezó tirando de programa acertadamente, mencionando su intención de bajar la cuota de autónomos o subir el salario mínimo interprofesional, pronto se dejó llevar por el victimismo al repetir hasta la saciedad que no es presidente del Gobierno por culpa de Pablo Iglesias, que votó “junto al PP” en la investidura fallida. Sus ataques al supuesto independentismo de Ada Colau fueron cortados de golpe cuando Iglesias le recordó la participación del PSC en el el gobierno de Barcelona (“Si son independentistas, porque pacta el PSC con ella” le espeto Iglesias). En ese momento, Sánchez perdió definitivamente la comba del debate. Además, su minuto de oro recordó en gran medida al que pronunció el líder de Podemos en el debate de Atresmedia de cara al 20D.

De momento, lo único que parece claro, es que el PSOE no dará por sentado un pacto con Podemos el día después de ir a votar. Ahora mismo es imposible saber si optará por la gran coalición, una abstención a cualquier gobierno, o si dará su apoyo a Unidos Podemos.

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Partido Popular: La opción thatcherista

Las redes sociales esperaban con ansia la participación del presidente del Gobierno en funciones en el debate, pero se quedaron con las ganas de sacar punta a sus intervenciones. El líder conservador se mostró  cómodo en un debate donde consiguió justo lo que quería: desdibujar una verdadera oposición. Rajoy se centró en el castigo al PSOE e ignoró por completo a Ciudadanos. Fue el líder más atacado, pero la mañana después del debate los medios destacan que salió vivo del mismo.

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El presidente en funciones recuperó el espíritu thatcherista del “no hay alternativa” dándole un toque personal: “No somos perfectos, pero podemos hacerlo mejor”. Insistió en que esta situación era prácticamente inamovible e imposible de mejorar, dado que gobernar España no es nada fácil.

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