escritor, autor de ‘Intxaurrondo, la sombra del nogal’
“En los espacios de poder, la izquierda abertzale no ha logrado cambios visibles”

El escritor Ion Arretxe considera que la izquierda abertzale volverá a ser el principal referente político de la lucha contra el neocapitalismo en Euskal Herria.

04/03/16 · 8:00
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Ion Arretxe fue torturado en el cuartel de Intxaurrondo. / Álvaro Minguito

Seis años después de la entrada en la cárcel de Otegi, ¿qué ha cambiado en la izquierda abertzale? ¿Cómo ha influido la entrada en gobiernos municipales de las candidaturas abertzales?

En general, la izquierda abertzale ha ofrecido en su discurso una idea de "inmediatez" que ha creado frustración entre sus electores. Cuando ha accedido a los espacios de poder, ayuntamientos y diputaciones, y no ha sido capaz de conseguir cambios visibles –ni tan sustanciales, ni tan radicales, ni tan rápidos como exigían a quienes gobernaban antes que ellos–, la gente se ha desilusionado y les ha castigado en la siguiente confrontación electoral. Por otra parte, la inercia de anteponer la cuestión nacional a la cuestión social en una sociedad cada vez más plural y empobrecida se ha dado de bruces con la realidad, con las preocupaciones de la gente joven y con los movimientos políticos emergentes.

En estos seis años, ¿hay una normalización en la calle tras la etapa de conflicto? ¿Cómo revierte eso en la solución de otros como la precariedad o a la desigualdad?

"El final incuestionable, irreversible y sin contrapartidas de la lucha armada de ETA ha sido recibido con inmensa satisfacción, pero también con cierta sorpresa por la inmensa mayoría de la sociedad vasca"

El final incuestionable, irreversible y sin contrapartidas de la lucha armada de ETA ha sido recibido con inmensa satisfacción, pero también con cierta sorpresa por la inmensa mayoría de la sociedad vasca, que ha detectado un desajuste muy significativo entre el esfuerzo invertido en el reciente conflicto armado –vidas humanas, crispación y división social, desgaste de la militancia, presos– y los resultados obtenidos después de más de 50 años de actividad: prácticamente nada, si nos referimos a los objetivos de independencia y socialismo que estaban en pugna.

¿Cómo se explica que Euskal Herria esté hoy más lejos de la independencia que Catalunya, en una confrontación contra el mismo Estado, cuando los catalanes, y lo digo con todos mis respetos, no han roto prácticamente ni un plato? En algo nos hemos equivocado o no hemos hecho bien los cálculos. Ésta es una reflexión que aún sigue pendiente.

Por otra parte, la recomposición organizativa de la izquierda abertzale, que ha sido ilegalizada y perseguida con obstinación por los últimos gobiernos, y el problema sin resolver de los presos –un colectivo de militantes que ha quedado atrapado entre los viejos y los nuevos tiempos, entre la obsoleta estrategia militar y el cambio a métodos únicamente políticos– exigen mucho trabajo y mucho esfuerzo para conseguir “un nivel cero”, un escenario realmente nuevo a partir del que empezar a trabajar, sin el lastre del pasado, en pos de un socialismo a la altura de las necesidades de los ciudadanos y ciudadanas del siglo XXI.

Podemos fue la fuerza más votada en el País Vasco en noviembre. ¿Cómo ha crecido este vector de la población? ¿Cómo puede cohabitar con la izquierda abertzale?

La era digital nos proporciona elementos que, aunque sólo sean tomados en sentido metafórico, arrojan cierta luz en el análisis de los tiempos actuales. Uno de ellos es el modelo de las “redes”: ante la estructura piramidal de la antigua izquierda abertzale, los modelos de organización a partir de grupos transversales y confluyentes –mareas, círculos, asambleas–, tal como ha ofrecido Po­de­mos, han calado en una sociedad mucho más diversificada que la de hace seis años.

El otro modelo que merece la pena observar es el de la atomización de la realidad. Hoy, frente a las viejas organizaciones monolíticas que aglutinaban las luchas populares, las reivindicaciones y las maneras de organizarse se han diversificado mucho: feminismo, nuevo periodismo, antirracismo, comercio justo, derecho a la vivienda...

La izquierda abertzale no puede ni debe desaprovechar el caudal político y social del Movimiento de Liberación Nacional Vasco. Y estoy convencido de que muy pronto volverá a ser el principal referente político de la lucha contra el neocapitalismo en Euskal Herria. Para ello deberá tomar nota de los cambios que está experimentando la sociedad y estar a la altura de los tiempos. Unos tiempos que, después del 15M, tienen algo de nuevos.

Tags relacionados: número 265 País Vasco
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comentarios

1

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    joseramirez
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    Dom, 03/06/2016 - 10:05
    Precisamente si Euskadi está más lejos de la independencia que Cataluña es por ETA. Por decirlo pronto y mal: ETA ha apuntalado el régimen del 78 en todo el Estado, sin ETA hubiese quebrado muchísimo antes.
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