Catalunya
Las CUP llevan hasta el 2 de enero la decisión de investir o no a Artur Mas

Tres meses después de las elecciones catalanas, más de 3.500 personas de la CUP-CC se reunieron ayer en Sabadell para decidir si aceptaban la investidura de Artur Mas y la propuesta de acuerdo sobre el plan de emegencia social de Junts Pel Sí.

, Termitas y Elefantes (@termitaelefante)
28/12/15 · 11:12

Han transcurrido tres meses exactos, 92 días desde las elecciones catalanas del pasado 27 de septiembre hasta el día de ayer, 27 de diciembre, para que las dos formaciones independentistas con mayoría parlamentaria de 72 diputados en el Parlament de Cataluña –62 de JxSí y 10 de la CUP-CC– decidiesen si investian a Artur Mas como nuevo president de la Generalitat en los próximos 18 meses, meses en los que está planificado llevar a cabo el llamado proceso de desconexión con el Estado Español.

La asamblea de la CUP-CC terminó ayer 27 de diciembre a las nueve de la noche después de casi doce horas de debates y votaciones. El grupo parlamentario presentaba cuatro propuestas que se sometían a la votación de los más de 3.500 participantes de la candidatura anticapitalista. Si ninguna de las votaciones llegaba al 50%, automáticamente se descartaba la opción menos valorada y se volvían a realizar las votaciones para llegar a una de las opciones que consiguiesen más de la mitad de los votos.

Las propuestas presentadas se centraban en la investidura o no de Artur Mas con ciertos matices. La primera proposición era aceptar la propuesta de acuerdo político con Mas de presidente. La segunda opción se concentraba en rechazar al líder convergente y el acuerdo, y seguir negociando una presidencia de consenso hasta el último instante. La tercera alternativa solo rechazaba el acuerdo político, pero no impedía la investidura del actual presidente en funciones, mientras que la última declinaba investidura y acuerdo e instaba a JxSí a negociar con otros partidos políticos.
 

En ninguna ocasión se ha llegado al 50% de las votaciones y se han efectuado hasta tres votaciones como ya se preveía en los días previos, en los que distintas voces dentro del partido habían manifestado sus pretensiones en la investidura o no de Artur Mas. Las organizaciones Poble Lliure y Col·lectiu Drassanes habían mostrado su interés en ofrecerle la batuta al presidente nacionalista, del mismo modo que lo hizo David Fernández, exdiputado de la CUP, en un artículo en el Diario Ara a cambio de un plan de choque "real y concreto". Al otro extremo, Lluita Internacionalista, Corrent Roig y Alternativa d’Esquerres del Prat rechazaban la propuesta de investidura de JxSí, porque significaba perder la identidad "rupturista y anticapitalista".

Durante toda la asamblea, las tres votaciones presagiaban un resultado muy estrecho entre las propuestas presentadas por los diez diputados de la CUP-CC. En todas ellas oscilaban en una diferencia ínfima de votos entre 1% y el 2% siempre imponiéndose el "no" a Artur Mas. En la segunda votación solamente dos votos han separado a los partidarios de la investidura con los refractarios. En la tercera y última votación, en la que ya no se aceptaban votos nulos y votos en blanco, las opciones que se enfrentaban eran las dos primeras: aceptar la propuesta de acuerdo de JxSí con Artur Mas de presidente o rechazar su investidura y la proposición del plan de emergencia social.

Al final, ocurrió lo que nadie era capaz de imaginar y ni siquiera la propia organización de la CUP-CC había previsto: un empate técnico de 1.515 votos que ha dejado todo en el aire hasta el próximo 2 de enero cuando el Consejo Político, el Secretariado Nacional y el Grupo de Acción Parlamentaria (GAP), con las previas asambleas territoriales, tomen la decisión definitiva como así disponen los mecanismos de funcionamiento de la izquierda radical catalana.

Cataluña pendiente de una asamblea

La decisión final sobre el futuro del país se tenía que resolver a través de una asamblea multitudinaria que ha congregado a 3.577 militantes y simpatizantes acreditados de la CUP-CC que forman parte de las asambleas locales y de las organizaciones afines al partido. Una vez verificadas las inscripciones de todos los participantes en la pista cubierta de atletismo de Sabadell, el 42% ha pedido, durante la acreditación, que el sistema de votación fuese secreto y no a mano alzada como estaba previsto, así que, como indica la normativa interna de las asambleas de la CUP, más de un 25% ha optado por esta fórmula y por lo tanto la organización ha dispuesto de urnas para efectuar el voto.

En un momento tan culminante para la historia democrática de Cataluña el futuro se resuelve con la participación directa del poder popular que integra la formación anticapitalista de la CUP y no a través de unos pocos diputados que componen una institución política. Una cuestión política de esta magnitud ha estado pendiente del modelo asambleario tan común entre los movimientos sociales y organizaciones locales. La investidura de Artur Mas ha obedecido a los intereses de una fuerza política de base que se ha hecho mayor con el 15M y que ha demostrado, una vez más, cómo la cultura política ha cambiado en muy poco tiempo.

Tres meses de negociación

Desde el 27S Cataluña ha estado sin gobierno y dependiendo del acuerdo de dos partidos políticos que se sitúan a las antípodas en su ideología y en su forma de comprender la política. La actual dialéctica entre la vieja y la nueva política ha tenido que entenderse para el objetivo común de la independencia que ambos defienden. El escenario parlamentario que votaron los catalanes quiso que ni siquiera la abstención de los diez diputados de la CUP posibilitara la investidura de Artur Mas. La candidatura de Antonio Baños tenía que cumplir entonces la promesa esgrimida durante toda la campaña electoral de no investir al dirigente de Convergència i Unió (CIU), y así lo hicieron en los posteriores debates de investidura del 10 y 11 de noviembre rechazando a Mas como president de la Generalitat.

Tras dos meses de negociación intensa entre JxSí y la CUP-CC sin llegar a ningún acuerdo ya no solo sobre la investidura de Mas, sino también sobre el plan de emergencia social que la formación anticapitalista había formalizado en tres frentes: desobediencia, plan de emergencia social y proceso constituyente, en los que incluían una revisión de diez privatizaciones y 39 medidas sociales, el 29 de noviembre la CUP-CC celebró su primera asamblea en Manresa ante más de 1.000 personas que decidieron la no investidura de Artur Mas.

El plazo de negociaciones termina el 10 de enero. Si no hay acuerdo se convocarán automáticamente elecciones a principios de marzo. Para evitar esta posibilidad, JxSí ofreció una propuesta de acuerdo definitivo en materia social de 61 páginas muy lejos de la que la CUP esbozó durante la campaña de los comicios catalanes. La coalición de JxSí mantiene en la propuesta de acuerdo la figura de Artur Mas como president de la Generalitat, pero con tres vicepresidencias que corresponderían a tres áreas imprescindibles para el desarrollo de la ruptura con el Estado Español encabezadas por Oriol Junqueras en la económica, Neus Munté en la social y Raúl Romeva en la de relaciones internacionales.

Con respecto al plan de choque social, el caballo de batalla de las negociaciones entre ambas formaciones, la propuesta de JxSí se reduce a los presupuestos que deben aprobarse. JxSí propone para el plan de emergencia 270 millones, un 96% menos de lo que planteaba la CUP-CC con 3.000 millones que afectan principalmente a la vivienda y a la pobreza energética. Sin embargo, se recupera la Renta Mínima de Inserción como pedían los diez diputados de la CUP-CC, aunque no recoge garantizar unos ingresos mínimos mensuales a las cerca de 34.000 familias con hijos que no tienen ingresos.

Paralización de proyectos

Dos de los puntos importantes en la proposición que lidera Artur Mas es la suspensión del proyecto Barcelona World, un futuro complejo hotelero y de ocio al lado de Port Aventura impulsado por CIU y La Caixa en 2012, pero que no se concretará mientras no haya una publicación oficial en el Diario Oficial de la Generalitat de Cataluña. Por otro lado, se aplaza el servicio de abastecimiento de agua potable Ter-Llobregat (ATLL) a manos privadas.

Sin embargo, en la propuesta de acuerdo no hay apenas un acercamiento de JxSí a la CUP en materia de Sanidad. Si el plan de choque es de 270 millones, entonces significa que el incremento del gasto será de 1,8% teniendo en cuenta que el presupuesto, durante este año, era del 71,5% del presupuesto global de la Generalitat. También se revisarán los consorcios de salud en Girona y Tarragona y se obstaculizará el Consorcio Sanitario de Lleida que estaba privatizado, pero sin garantías efectivas. Además, se sigue damnificando a los colectivos de las enfermedades afectadas por síndromes de sensibilidad central (SSC) y a los enfermos por altas médicas injustificadas por el ICAM.

En definitiva, de las 13 propuestas en materia de salud expuestas en el programa de JxSí que nada tienen que ver con las de la CUP-CC, ocho medidas ya estaban aprobadas en la legislatura anterior mediante mociones, una propuesta de acuerdo "ridícula e insuficiente", según distintos miembros de plataformas en favor de la sanidad pública catalana.

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comentarios

1

  • |
    Matías Escalera
    |
    29/12/2015 - 1:27pm
    Es curioso, hace más de veinticuatro horas que este artículo fue colgado y no tiene aún ningún comentario... Tiene 42 recomendaciones, pero ningún comentario. Y eso, creo, es lo significativo... ¿No hay ningún lector de Diagonal que sea compañero de las CUP y quiera explicarse?, o ¿a ningún lector de Diagonal le interesa el tema tanto como para opinar y establecer un debate, como está sucediendo en el resto de las publicaciones digitales, en donde son miles los comentarios que se suscitan?. ¿Cuál es la razón de este silencio?, porque está claro que ha habido, al menos, cientos de lectores del artículo a lo largo de estas veinticuatro horas. La razón seguramente es que los lectores con el perfil que requiere Diagonal, como muchísimas personas de perfil semejante, nos hemos quedado atónitos con el espectáculo montado por el aparato de las CUP para torcer y modelar a su antojo la voluntad de sus bases... Las CUP han dejado de ser las CUP... Lo que temíamos algunos, está sucediendo, el nacionalismo está barriendo y acabando con el fundamento anticapitalista de las CUP... Ya no se pretende liberar un territorio para el socialismo, ahora ya solo se pretende separar un territorio de otro, sin más, apoyando y legitimando en el proceso a los nuevos amos, pero en realidad los amos de siempre, de ese territorio... Los abrazos y besos de David Fernández a Mas, su papelón de fantoche en la comisión de investigación del caso Pujol, no hacían más que presagiar esta deriva de una buena parte del aparato de las CUP hacia el mero nacionalismo; una deriva de la que pensarán, supongo, sacar algo, pillar al menos un cacho o cachito de sistema (porque, si no, son más pardillos de lo que aparentan ser). En fin, una pena, que nos deja literalmente sin palabras... Como el fantástico y rocambolesco empate.
  • Asamblea de la CUP en Sabadell.
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