Merkel y Draghi se piden la Gran Coalición española

El regalo de Navidad desde España para las élites de la austeridad y el autoritarismo en la Unión Europea será la ingobernabilidad, según el autor.

22/12/15 · 17:24
Un cartel en el metro de Londres con un peculiar retrato de Angela Merkel. / Gareth Milner

… Pero la austeridad navideña ha llegado a la morada de Santa y éste no parece dispuesto a prometer y no cumplir, llevando así a la ruina a una institución tan cuestionada a partir de ciertas edades. No puede haber gran coalición, ni tripartito con Ciudadanos, como no habrá gobierno de izquierdas a la portuguesa o, por poner un nombre a la quimera, gobierno de Euspaluña sumando a PNV y/o ERC.

El regalo de Navidad desde España para las élites de la austeridad y el autoritarismo en la Unión Europea será la ingobernabilidad. De acuerdo, tras el susto que le dio Rajoy el otro día, Merkel habrá recibido las noticias del 20D con cierto alivio, pero sin quitar la vista de un cuadro bastante sombrío.

La soberanía real de los poderes financieros y su primacía sobre la soberanía popular en las urnas sólo es efectiva en situaciones de emergencia, excepción y pánico.

Los meses que distan entre las elecciones del 20 de diciembre y las próximas anticipadas no son suficientes para crear semejante situación, e intentarlo podría llevar a empeorar aún más las cosas. Tras Grecia y Portugal, ejercer una presión parecida a la de 2012 sobre España –que, no olvidemos, sigue siendo el cuarto PIB de la zona euro– suena mucho a película del viejo Mel Brooks. No es descartable, pero es muy poco probable.

Así, pues, la recepción del 20D por parte de las élites europeas sólo puede sonar a tremenda indigestión. Fundamentalmente, porque pone de manifiesto que las armas financieras de 2012-2013, que han servido y mucho contra la Grecia de Tsipras, son en lo sucesivo un instrumento ineficaz de chantaje.

Para serlo, es preciso que la última instancia del chantaje financiero responda a una coalición sólida entre Estados, corporaciones y bancos. Sin embargo, el cuadro actual, guerras en las fronteras de la UE y crisis de refugiados mediante, nos dice que la capacidad de tomar decisiones de ese calibre en el Consejo, en la Comisión o dentro de la ex Troika (aka "Instituciones") tiende cada vez más a cero.

Pero es ineficaz además porque los actuales líderes de PP, PSOE y Ciudadanos no quieren realmente gran coalición o gobierno de unidad nacional alguno. Les va la vida en ello. El apego a la vida (política) de Rajoy es tal que no habrá Troika que le impida perseverar en su ser.

Para las izquierdas europeas y los movimientos e iniciativas contra la austeridad y el autoritarismo de la UE, el resultado del 20D sólo puede ser leído con esperanza

Para las izquierdas europeas y los movimientos e iniciativas contra la austeridad y el autoritarismo de la UE, el resultado del 20D sólo puede ser leído con esperanza.

En primer lugar para el gobierno Tsipras y luego, tal vez, para el gobierno Costa. Desde 2011, la situación española ha servido de ejemplo para apuntalar las propias iniciativas y posiciones en los respectivos países y territorios.

Si el 15M dejó mudas y pasmadas a las izquierdas tradicionales (pero también a buena parte de las redes de colectivos y personas procedentes de los movimientos contra la globalización en Europa), con el surgimiento e irrupción de Podemos entre febrero y mayo de 2014 se ha pasado a un cierto concurso europeo de imitadores (más bien malos, pues falta la sal del terruño original, el 15M). Pero ahí queda la cosa.

Hoy comprendemos que el 15M era impredecible, pero se deja explicar porque es un concentrado hiperdenso de tiempo, de vida y de políticas explotadas y negadas en la historia española reciente. Y que viene y se va si no encuentra manos y suelos adecuados. A cada cual su 15M, tan singular como afín, porque de lo contrario el concurso de imitadores lo ganará siempre el más cuñado y vulgar de los concursantes. Italia tuvo su oportunidad con el 15 de octubre de 2011, Portugal la tuvo, efímera, con la Geração à rasca en marzo del mismo año. Poco o nada más nos dejó el 2011, salvo las riots londinenses, otro género musical.

Quizás lo que nos muestra en el medio plazo el resultado del 20D, con la persistencia de Rajoy y los bloqueos a varias bandas entre izquierdas (incluyendo aquí a Podemos como izquierda populista), independentismos y municipalismos, es que los cuadros nacionales de la política no pueden satisfacer las esperanzas que generan.

De hecho, la resonancia europea del 20D tendría que servir para avanzar en lo fundamental: la formación de un partido (necesariamente en red, policéntrico y poliárquico) por la democracia real en la Unión, hecho de ciudades, naciones, izquierdas, refugiados y... muchas máquinas de guerra.

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